jueves, octubre 29, 2020
Análisis de la VinotintoColumnasLa Vinotinto

Una prueba de gestión cuesta arriba para José Peseiro

José Peseiro
144views

El concurso de la Vinotinto para la eliminatoria rumbo a Catar 2022 parte en medio de lo que podemos denominar una “crisis total”. Esta existe puertas afuera, en el contexto pandemia por parte de una Conmebol, que en conjunto con FIFA, determinó jugar ante la imposibilidad de cumplir con los 9 partidos por selección firmados en los derechos de TV. También existe puertas adentro con la Junta Normalizadora como punta del iceberg de una crisis que tiene en el centro de ambas tormentas a un hombre: el seleccionador José Peseiro. 

En el mundo organizacional es ampliamente conocido el término de la gestión de crisis. Existen diferentes tipos de crisis y también distintas maneras de gestionarlas. Hay contextos que las determinan y recursos a disposición. 

A estas alturas, Peseiro se encuentra ante una situación en la cual debe medir cada recurso para poder gestionar en medio del caos. Y aquello marcará el inicio del andar venezolano en una eliminatoria que ya partió desnaturalizada. 

Lo que puede gestionar y lo que no

Desde la perspectiva de la gestión humana –y con lo que se puede indagar puertas afuera – Peseiro a estas alturas ya habrá determinado cuáles cosas puede controlar y cuáles no. Por ejemplo: si la orden de arriba fue jugar la eliminatoria con pandemia, con la dificultad en los traslados y criterios dispares para la cesión de jugadores por parte de los clubes que aquello conllevó, el técnico no tiene más recursos que trabajar con lo que tiene. 

Cuatro bajas, un jugador devuelto y un multado: así fue el lunes vinotinto

Tampoco puede controlar que la Junta Interventora no cuente con las arcas con las cuales, por ejemplo, se contaron en parte de las eras de Páez y Farías al frente de la Vinotinto. De la misma forma no tiene incidencia en el poco peso federativo internacional que puede tener la actual dirigencia transitoria, dirigida por Laureano González.

Puede, en cambio, gestionar un vestuario que recién se afianzaba con Rafael Dudamel, luego pasó a la incertidumbre de desconocer a su nuevo técnico, y finalmente a las manos del actual entrenador justo antes de que estallara la pandemia global. 

Con el grupo recién juntado en Barranquilla, cada minuto de trabajo en la concentración y en los escasos entrenamientos antes del partido inaugural contra Colombia este viernes, valdrá oro. 

También José Peseiro tiene control sobre el mensaje que, vía remota antes y de manera presencial ahora, tiene sobre el grupo. Dicho de otra forma: el principal recurso que tiene en este momento, sin un solo partido de preparación, es su credibilidad

Si el discurso que tuvo en estos meses previos en cada contacto con los jugadores, se traslada a los pocos trabajos que pueda hacer antes de los duelos en Barranquilla y Mérida, también será ganancia. 

Cómo organizar al grupo

Hablando de optimizar el tiempo para controlar esta “crisis con esteroides”, viene el tema táctico del que tanto se habló. Con las bajas ya conocidas de Salomón Rondón, Junior Moreno y Yordan Osorio, José Peseiro se enfrenta a un último dilema de la gestión: cómo jugar. 

A lo largo de los últimos días, varios reconocidos colegas expusieron en estas líneas cuál debería ser, a su juicio, el once de Peseiro en el debut. Y hay tres temas tácticos que el adiestrador portugués debe consolidar: la línea defensiva sin continuidad; el mediocampo sin la línea de tres que finalmente afirmaba Dudamel antes de su salida; y el ataque sin Rondón. 

Esto dijo José Peseiro sobre el estreno de Venezuela

Nuevamente caemos en el discurso que pueda tener el técnico: es importante que en este breve lapso en conjunto logre ser consecuente y convencer al grupo. 

A saber: el propio Peseiro dio luces respecto a que, a falta de fogueo, mantendrá buena parte de lo hecho por su predecesor. Vistos los 12 partidos oficiales de Venezuela en 2019 (no incluye el duelo contra Cataluña), Dudamel partió con un dibujo 4-3-3, con extremos bien marcados, en 9 de ellos. 

La columna vertebral

La columna vertebral de un esquema 4-3-3 la marca el mediocampo. Y si bien lo del dibujo táctico podría parecer trivial, me permito trazar un paralelismo con la selección del país en el cual resido hace casi nueve años: Chile. 

La selección bicampeona de América tenía dos notables grupos humanos que Sampaoli y Pizzi aprovecharon: la Sub 20 de 2007 (Medel, Vidal, Isla, Alexis) y la U campeona de la Sudamericana 2011 (Díaz, Aránguiz, Vargas). De ahi salió un mediocampo que casi siempre se repetía con líneas defensivas de tres centrales o de cuatro: Marcelo Díaz por el centro, y Arturo Vidal junto a Charles Aránguiz acompañándole. 

Ese tridente fue clave en el Mundial de 2014 (octavos de final, derrotando a España en la fase de grupos); Copa América 2015 (campeones), Copa América 2016 (campeones) y Copa Confederaciones 2017 (subcampeones). Los líos extradeportivos que rompieron esa sociedad y dejaron a Díaz fuera de la selección, coincidieron con la baja del rendimiento chileno.

Dudamel había conseguido algo parecido en la Vinotinto con Yangel Herrera, Tomás Rincón y Junior Moreno, quienes coincidieron en seis de los 12 partidos del 2019. Ante la falta de trabajo, el automatismo es clave: ¿apostará por el Brujo Martínez o Cristian Cásseres Jr como reemplazante de Moreno? 

¿Por qué es clave? Porque cualquier funcionamiento defensivo depende del apoyo y salida que le de la primera línea de volantes, y cualquier funcionamiento ofensivo depende de la salida que otorgue la misma terna. Todo pasa por ahí

Luego se puede hablar de la poca continuidad de la línea defensiva –en los 12 juegos mencionados, solo se repitieron nombres en tres duelos– y del reemplazante de Salomón Rondón, quien debería ser un nueve de área si juegas con extremos y una línea de tres volantes. 

Todas estas incógnitas tendrá que despejarlas José Peseiro contra el tiempo y a sabiendas de la presión interna que representa ganarse a un vestuario desconocido, y la externa que, con los escasos recursos con los que cuenta, no puede combatir. 

Dos buenos resultados, que hoy se antojan como milagros, aliviarían la presión y harían olvidar por un rato el caos total. Posiblemente sea la mayor prueba de gestión en su extensa carrera. 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: