jueves, octubre 22, 2020
Columnas

A cinco años de la caída de Rafael Esquivel

Rafael Esquivel
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Hace 5 años, el 27 de mayo de 2015, se dio el arresto de Rafael Esquivel, uno de los hechos que más fuerte ha sacudido la historia del fútbol venezolano.

Mientras la Venezuela futbolera aún dormía, en Zúrich, en el bar del Hotel BaurauLauc, una redada cuidadosamente estudiada y planificaba asaltaba el lujoso edificio que está frente al lago de Zúrich.

El momento fue propicio: Al día siguiente se realizaría el 65° Congreso Ordinario de la FIFA. Los buscados por temas de corrupción en el fútbol, de distintas partes del mundo, estarían agrupados.

El periódico estadounidense The New York Times indicó que oficiales de la policía suiza vestidos de civil tomaron las llaves de las habitaciones en la recepción del Hotel Baurau Lac, donde están hospedados los ejecutivos, y se dirigieron a sus cuartos.Se dijo que la operación se realizó pacíficamente.

En ese primer movimiento, atraparon a siete: Eduardo Li, presidente de la Federación de Costa Rica; Eugenio Figueredo (Uruguay, expresidenteConmebol), José María Marín (Brasil, del departamento de clubes de la FIFA), Jeffrey Weeb (trinitense, vicepresidente FIFA y presidente Concacaf), Julio Rocha (Nicaragua), Castas Takkas (británico, trabajaba en Concacaf) y Rafael Esquivel, presidente de la FVF.

“Aquí aparentemente no se sabía nada. Llegaron esta madrugada con orden de detención: en la primera no se llevaron a Rafael, pero luego vinieron por él”, relataba el presidente de la Asociación del Zulia, Adelis Fúsil a Humberto Perozo el mismo día del suceso.

“La Interpol llegó a su habitación y salió tranquilo. Siempre se mostró tranquilo”, agregó el dirigente regional.

Esquivel, nacido en 1946 y llegado a Venezuela en 1950, era un tipo que era un hábil negociador. Al punto que incorporó a su directorio a dos antiguos adversarios y que luego fueron sus sucesores en la presidencia: Laureano González y Jesús Berardinelli.

Tras jugar fútbol, fue presidente de la Asociación de Nueva Esparta y en 1987 salta a la presidencia de la FVF tras la muerte del dirigente René Hemmer. Ganó 10 elecciones seguidas, aunque sin estar exento de polémica y críticas.

En ese momento se quebró una dinastía. Hubo un linchamiento moral sobre el “árbol caído” y muchos presagiaban un cambio radical en los nombres que conducirían el fútbol venezolano. Pero lo dicho arriba: los sucesores ya trabajaban con él.

Esquivel estuvo hasta septiembre de 2015 en Suiza y fue extraditado a Estados Unidos. Allí permaneció en una cárcel hasta que en marzo de 2016 pagó una fianza de 7 millones de dólares para continuar el juicio en arresto domiciliario. Se instaló en Miami desde entonces y solo puede desplazarse un kilómetro alrededor de su casa. Puede ir a consultas médicas previa autorización

Inicialmente se le acusaba de recibir sobornos para derechos de TV, escogencia de sede de Copa América por 3,1 millones de dólares. El mes de abril de este año, un banco israelí que sirvió como puente en la trama de corrupción de Conmebol aseguró que por sus cuentas habían pasado al menos 9,5 millones con destino a las arcas de Esquivel. Su caso no ha tenido una resolución aún.

Lo que vino

Al frente de la FVF, como ordenan sus estatutos, quedó el vicepresidente Laureano González, un dirigente con años de carrera al frente del balompié venezolano. González, en sus cinco años frente al poder, aprovechó también el lobby internacional, el manejo de la diplomacia del fútbol aprendida de su rival y luego tutor, Rafael Esquivel para posicionarse muchísimo más rápido que su predecesor en la arena internacional.

De hecho, González comentaba con orgullo que fue el único por Sudamérica en ir a negociar con diversos canales en Estados Unidos la Copa América Centenario. “Yo estoy limpio y puedo entrar y salir de EE.UU. cuando lo necesite”, se jactaba en declaraciones públicas.

Fueron dos años de interinato. Ya iba moviendo bien las piezas para mantenerse fuerte, así que hizo una alianza fuerte con Jesús Berardinelli, encargado de finanzas de la FVF quien tenía (y tiene) bastante popularidad entre las asociaciones regionales.

En llave, incluyendo al Ministro de Deportes, Pedro Infante (algo que generó no pocas polémicas) se lanzan en plancha la presidencia de la FVF para el período 2017-2021. Laureano González retuvo la presidencia de la Federación Venezolana de Fútbol con 123 votos, contra dos para Tony Carrasco, dos para Antonio Cabrujas y uno nulo. Cabrujas y Carrasco eran los únicos competidores.

En el camino de esas elecciones, se retiró Richard Páez por considerar que el sistema estaba viciado para unas elecciones abiertas y limpias. Con el retiro de Páez y las débiles propuestas de Cabrujas y Carrasco, los vientos  de cambio que muchos celebraban  con la caída de Esquivel, con desmedida euforia se iban desvaneciendo.

González llegó en tiempo récord a la vicepresidencia de Conmebol, algo que le tomó décadas a Rafael Esquivel. Estaba muy bien posicionado en el plano internacional.

Sin embargo, temas de salud le fueron aquejando. Berardinelli, por su parte, asumía cada vez más funciones y tenía determinación a la hora de decisiones importantes.  En la recta final del ciclo del técnico Rafael Dudamel, el estratega y el directivo tuvieron tensiones muy fuertes. Berardinelli terminó ganando el pulso al aceptar el yaracuyano una oferta de Brasil, con Atlético Mineiro.

Desde que terminó el año 2019 se rumoraba que Berardinelli tomaría la cabeza de la Federación. En el hecho, cada vez tomaba más decisiones importantes. Finalmente, en la Asamblea de la FVF en marzo de 2020, Laureano González confirmó que por problemas de salud no podía seguir y entregó el cargo a Berardinelli, quien estará al frente  al menos hasta las elecciones del 2021.

Los dos últimos períodos presidenciales (Esquivel y González) no se completaron, por diversas causas. Desde 2015, ha sido cambiante la situación en la FVF. Mientras, en Miami, Esquivel espera, todavía, por una sentencia firme.

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