lunes, noviembre 30, 2020
Análisis de la VinotintoColumnasLa Vinotinto

Escola do joropo

Yeferson Soteldo
Yeferson Soteldo, mediocampista de la Vinotinto.
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Brasil era una tierra fértil para que surgieran jugadores creativos, habilidosos, conductores y de buena pegada. Eran tan geniales sus números 10 que en 1970 Mario Zagallo tuvo que compatibilizar en el campo a 5 de ellos: Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelino. Fueron campeones del mundo.

El talento seguía brotando, pero hacia finales de los 80 los clubes comenzaron a darle prioridad a la contextura física en los jugadores juveniles. Muchos genios potenciales se quedaron en el camino. En la Copa América ’89, hubo cuatro goles de un jugador de Venezuela, que más que un 10, él se definía como un 9 y medio. Carlos Maldonado aterrizo luego en Río de Janeiro para jugar en Fluminense. Disfrutó el ambiente futbolero en cada esquina y hasta los insultos de la tribuna rival en los clásicos, que tenían la réplica de la torcida del Flu defendiéndolo.

Fue sorpresivo que Brasil importara números 10 desde Argentina. Respondían bien en el lugar en el que escaseaban los locales. Así que no fue raro que Alejandro Guerra llegara al enorme Palmeiras, pero lo que no estaba en los cálculos de nadie era que la camiseta de Pelè en el Santos la usara un venezolano.

En 2015 Jefferson Savarino llamó la atención en el Sudamericano Sub-20 de Uruguay. Gran visión, velocidad, habilidad, con 18 años muchas señales de buen juego a la que todavía le faltaba gol. Esa misma semana, cruzando el Río de la Plata, Zamora visitó a Boca Juniors. Y en La Bombonera apareció un muchacho de 17 con pinceladas de crack, Yeferson Soteldo. En el Caracas pasaba su última etapa Rómulo Otero, que destacaba también por su formidable pegada.

Jefferson Savarino
Jefferson Savarino, mediocampista de la Vinotinto.

El recorrido creciente de los tres los juntó en el país de los pentacampeones. Savarino encontró el gol en el Zulia FC, se asentó en la MLS y se ganó un lugar importante en Mineiro con un entrenador exigente que no lo había pedido. Sus últimas pinceladas fueron tres asistencias para golear a Flamengo, El mismo Sampaoli conoció a Soteldo en Chile y lo dirigió en el Santos con la camiseta que no le pesó. Y que sigue honrando cada semana. Otero, tras su escala chilena, llegó hace cuatro años a Belo Horizonte y sus tiros libres ahora son para uno de los dos gigantes del país: Corinthians.

Con el ejemplo de Brasil del 70 deberían jugar los tres juntos, pero Peseiro está en una etapa cautelosa mientras va conociendo la competición sudamericana. Los tres están para crear y sacudir el arco contrario, pero el técnico los quiere para perseguir a los rivales. Así llegaron goles de Colombia y Paraguay. De la otra manera los goles habrían sido vinotinto.

En el Carnaval del Morumbí, los brasileños esperan ver a la Escola do Joropo, un desfile de tres virtuosos que disfrutan. El director les explicará en portugués que la carroza será un autobús más cerca del arco y que tal vez verán un rato a algunos de estos sambistas con la mejor música venezolana.

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