jueves, septiembre 29, 2022
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Maurice Cova, el insustituible

Maurice Cova
Maurice Cova. Foto: Prensa Deportivo Táchira
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29 de mayo de 2010. Apenas un día antes de la definición del campeonato en un súper clásico Táchira – Caracas en Pueblo Nuevo, él se sienta delante de mí junto con Laudemir Valera para una entrevista. Maurice Cova era un juvenil de la norma que tenía en cuenta Carlos Maldonado. Con 18 años, apenas cumplía sus primeros pasos en el profesional.

Era un chico muy humilde y reservado, silencioso, tímido, como las calles de su ciudad natal, Santa Ana, uno de los pueblos – dormitorio que tiene San Cristóbal, más conocido por su penitenciaría que por parir futbolistas. “Mi nombre es Maurice, así como se escribe con acento en la á”, me explicaba cuando yo quería conocer más de él.

Casi 12 años después, vuelvo a tenerlo delante a mí. Me da la mano con mucho afecto y respeto. Casualmente, eran las horas previas de una definición de campeonato, también en un superclásico entre Caracas y Táchira. La única diferencia es que no era Pueblo Nuevo el escenario sino ahora el Olímpico de Caracas donde Cova y yo nos reencontrábamos.

Hoy Maurice está felizmente casado con Marianna Durán y tiene dos niños. Aquel chamito tímido hoy es todo un padre de familia, sonríe siempre con la cabeza en alto y de timidez no le queda absolutamente nada. Por eso, el que dice que el fútbol es como la vida, tiene razón: en la cancha, Cova es ésa misma cabeza de familia. Es el líder del actual campeón del fútbol nacional.

Maurice Cova
Maurice Cova. Foto: Prensa Deportivo Táchira

Pupilo en eso de liderazgo de un maestro inigualable como Edgar Fernando Pérez Greco. Ya sin el Flaco en el plantel, Cova heredó el testigo que comanda la ascendencia sobre todo el grupo. Si bien Pablo Camacho y Francisco Flores, dos pesos pesados del vestuario, por antigüedad ostentan la banda de capitanes, con su fútbol Maurice es el eje, el motor, el alma del nuevo Táchira del español Álex Pallarés.

Ya en 2021 había dado muestras en Libertadores y en el campeonato del título que era el futbolista que Táchira necesitaba para, a partir de él, armar el esqueleto del equipo. Es el pilar de hormigón sobre el que se sostiene el juego y, guste o no, en medio de una plantilla con profundidad y muchos nombres de peso, es el único insustituible.

No sé si es beneficioso para un equipo contar con un futbolista en sus filas que no tenga sustituto, pero en cada partido del aurinegro, se nota más lo neurálgico que resulta el aporte de Cova: es el tiempista del equipo; sobre el ritmo que imprima el de Santa Ana, juega Táchira. Cuando no está fino, que contadísimas veces ocurre, el funcionamiento lo siente.

Cova ha madurado inmensamente. Como la mayoría de los futbolistas tachirenses, tuvo que salir de su tierra para aprender a vivir y también, triunfar. Primero en Trujillanos y luego en Carabobo, Maurice Cova dejó de ser un enganche o volante por los costados para transformarse en un mixto que le da más protagonismo en el juego. Es un lanzador y centrador descomunal, de los que tanto se extrañan en el FUTVE, al tiempo que es un pateador de pelotas quietas infernal. Es el dueño de los tiros de esquina en el aurinegro, pero su cerebro manda corriente desde cualquier función en la cancha: incluso como relevo de los laterales, Cova supera cada prueba a la que es sometido.

Maurice Cova
Maurice Cova. Foto: Prensa Deportivo Táchira

Como decíamos de Anthony Uribe hace unos días: la familia también ha sido fundamental en su vida y carrera. Hoy, a punto de pisar los 30, la madurez mental (capital humano que se gana en casa) es la bobina que impulsa todo lo que es capaz de ofrecer con sus botas. Dejó de estar siempre al borde del precipicio con las tarjetas amarillas, aunque la fragilidad física sigue siendo su talón de Aquiles al ser propenso a las lesiones. Pallarés ha tenido la intención de no exprimirle con la exigencia del tren de partidos por estos días en que se hace frente a dos competiciones, pero la calidad del volante y su importancia en el juego del atigrado, le obliga a usarlo y no dosificarle como él quisiera.

Hoy Cova es el santo y seña de Táchira. Acumula enteros para convertirse en el nuevo ídolo del templo de Pueblo Nuevo. Es de la tierra y, por fin, en casa lo valoran como se merece. Un llamado al módulo de la selección nacional no es aviso de nada, pero sí una consideración valiosa al gran momento que vive el volante.

Sí, Maurice Cova es insustituible.

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Carlos Domingues
Narrador de fútbol de la Liga Futve, voz de Bswingoficial, columnista de El Estímulo e Idioma Futve, animador de Gatorade Vzla e Hipereventos, podcaster de Crónicas de Ares.
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