sábado, octubre 23, 2021
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Volvernos a sentir representados

El once de Venezuela ante Brasil por la Copa América
El once de Venezuela ante Brasil por la Copa América - Foto FVF
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En el fútbol, los resultados son los que determinan el éxito o la desdicha de los técnicos. Mientras más pasa el tiempo y evoluciona la práctica de este deporte, la guillotina resultadista se hace más y más afilada. El “proceso” ha sido una palabra ya extinta y dar tiempo a los entrenadores para que trabajen y consoliden una idea forma parte del romanticismo.

Los últimos días del entorno de la Selección Nacional generaron una serie de debates extrafutbolísticos que ponen en contra a sectores de la prensa, directivos y hasta a los aficionados. José Peseiro ha tenido que lidiar por más de un año con cualquier cantidad de adversidades y ahí sigue, incólume. No sé qué manifestará puertas adentro, a quienes le contrataron y su grupo de confianza del cuerpo técnico, pero lo cierto es que ha tenido que remar a contracorriente y no se ha inmutado.

El manejo que le da el portugués a la crisis es una cátedra doctoral en esa materia. Cualquiera en su posición abriría el paraguas ante la tormenta que se suponía iba a ser enfrentar a Brasil con tantas bajas y futbolistas que recién se habían bajado de un avión. Al contrario: les pidió el 300% de compromiso y ganas a los que les tocaba ir al campo y eso fue un grito de guerra que envalentonó a su grupo dirigido y también a un país, falto de actitudes admirables como las que ayer mostraron los muchachos en Brasilia.

El 3-0 es un resultado duro. Es una goleada. Desde esa óptica no habría nada qué rescatar. Sin embargo, la presentación de la diezmada Venezuela fue tan digna, que hasta nos permitimos hacer análisis futbolísticos de la propuesta que presentó en cancha el técnico portugués. Una idea que mantiene lo visto contra Bolivia y Uruguay, lo que muestra que pese a las circunstancias, el seleccionador está decidido a probar no nombres, sino lograr que todos sus dirigidos se acoplen a un concepto de juego claro.

Pese a las bajas, Venezuela combatió con todo ante Brasil en el comienzo de la Copa América
Pese a las bajas, Venezuela combatió con todo ante Brasil en el comienzo de la Copa América

La actitud de los muchachos contra Brasil fue encomiable. La lucha, brega y ganas de hacerlo bien no tienen ningún tipo de reproche por donde se le vea. Que un futbolista que se había bajado del avión el día anterior, sin ningún entrenamiento, haya sido quizá el que mejor desempeño haya tenido (La Mantía) habla del nivel de compromiso que cada uno siente por vestir la camiseta de la Selección Nacional. Y eso, por más que pueda sentirse, es estimulado por quien la dirige.

Esos muchachos fácilmente pueden asumir el llamado como algo circunstancial, como una responsabilidad breve que quizá no sea más larga en el tiempo y cumplir sencillamente con lo que se les pidió. Pero no fue así: en Brasilia se jugaron la vida, batallaron, no como reservas, sino como un grupo que sabía que tenía que dejar el orgullo de unos colores muy en alto. Y lo hicieron con creces. Tanto, que hoy el aficionado, que tan divorciado parecía de la Vinotinto, se ha vuelto a enamorar.

Y esa conexión viene dada por la forma cómo se han encarado los retos. Si bien urge responsabilizar a quienes permitieron que haya surgido este brote que comprometió el carácter competitivo de la Selección, en medio de las dificultades, asombrosamente un grupo de futbolistas y su técnico, han hecho sentir al aficionado dignamente representado por su combinado nacional. Y esa es una ganancia tan intangible como realmente necesaria.

José Peseiro
José Peseiro

La épica de la noche del domingo debe contagiar a todos. Así como se propagó ese virus desgraciado, los futbolistas que no pudieron estar por diversas causas en el juego contra Brasil también entendieron que no son un equipo de fútbol sino futbolistas al servicio de un país. Puede sonar a verso, puede entenderse como una estupidez romántica, pero hace rato venía haciendo falta en la Selección que el sentido de pertenencia fuera algo esencial para representarla. Y se logró.

No se limite a pensar que hay una campaña mediática pro Peseiro. Hace rato que no se sacan resultados positivos en la cancha, pero se están comenzando a lograr desde arriba, desde cómo se asumen los compromisos. El técnico de hoy le ha dado el protagonismo a sus dirigidos y con mensajes sinceros ha devuelto las ganas de sentirse Vinotinto, a la gente y a sus dirigidos.

No sé qué será lo que signifique que todo esto termine bien. Lo que sí creo es que la recuperación de la identidad ha comenzado.

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