miércoles, octubre 27, 2021
Columnas

Por favor, no maten el fútbol

José Peseiro
José Peseiro
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Dos titulares dejó la rueda de prensa virtual del seleccionador José Peseiro el pasado martes y ninguno tiene que ver con los aspectos deportivos que involucran al combinado nacional.

El primero: la situación que impidió que el módulo de la selección pudiera utilizar el terreno del Estadio Olímpico de la UCV. El segundo: prácticamente rogó la necesidad de que el fútbol venezolano comience su actividad en todos sus niveles y categorías.

Sobre el primer aspecto creo que más allá de la vergüenza que puedo sentir como venezolano que el técnico de la selección absoluta tenga que mendigar un lugar para poder cumplir con su trabajo, estoy convencido que no pasará más y los que tienen en su potestad el manejo de ésta logística sabrán que éste bochorno los compromete a cumplir un requerimiento tan importante.

Me centro en la necesidad imperiosa de que el fútbol como actividad deportiva, de entretenimiento y económica, comience de una vez.

El ruego de Peseiro es el de un sector que necesita activarse inmediato. Mucha gente dirá que con el recrudecimiento de los contagios (y la mortandad) por la COVID 19 hace que no estemos para pensar en deporte, lo que es un error. El fútbol es, por lejos, la actividad de entretenimiento que más empleos genera en nuestro país. Ni el baloncesto ni el béisbol, las otras dos disciplinas deportivas profesionales con mayor atracción, movilizan recursos tanto como el fútbol.

No quiero entrar en comparaciones de por qué en otros países sí se juega fútbol y aquí no. Cada país tiene sus métodos, sus leyes, sus formas, pero resulta ilógico pensar que luego de un año conviviendo con la pandemia, no se haya adelantado un método más eficiente y económico que una “burbuja”.

Desconozco si alguna entidad como la Liga FutVE (no creo) haya adelantado un estudio sobre el impacto económico y financiero que provocó disputar un torneo como el Normalización 2020, pero lo que sí escuchas de todos los directivos de clubes es que es insostenible repetir una fórmula como esa en el fútbol venezolano. Por muchos motivos, pero expongo dos muy puntuales: 1) no se previno los contagios. Supimos oficial y extraoficialmente que en plena burbuja la propagación del virus entre los futbolistas y cuerpos técnicos se mantuvo. 2) nada más el hospedaje y alimentación de los planteles por más de dos meses genera una erogación de recursos descomunal, que hace inviable éste modelo de concentración competitiva.

Me parece por demás poco prudente que una autoridad del Ejecutivo Nacional haga anuncios públicos de los que se enteran los directivos del fútbol por medio de un programa de televisión. Si bien es potestad del Gobierno Nacional, en una emergencia sanitaria como la que vivimos tomar las decisiones relacionadas a las actividades que se pueden desarrollar o no, es necesario que se escuche a todas las partes involucradas. Sí, es necesario que se retrase el comienzo de la actividad, porque el pico del rebrote es muy elevado y peligroso, pero lo de asegurar que de regresar el fútbol debe hacerse en la figura de burbuja, es prácticamente quebrar al fútbol, que ya de por sí bien tocado quedó económicamente del 2020.

Si se tienen que redoblar las medidas sanitarias y ser mucho más estricto, pues se debe diseñar un plan que lo aborde y quien no lo cumpla, sea sancionado. Es responsabilidad de cada institución hacer cumplir los protocolos que ya se elaboraron en la Comisión Médica de la FVF el año pasado, si no entonces, ¿para qué se hicieron?

Y si vamos a hablar del fútbol menor, nos referimos a una actividad que ya tiene un año detenida, afectando el desarrollo natural y progresivo del talento menor del país, que cada vez emigra en mayor cantidad al no tener ningún tipo de certidumbre en Venezuela. Hay algunas instituciones que han iniciado las actividades de las categorías formativas prácticamente de manera clandestina, mientras damos ventaja con el resto del continente que ya hizo rodar el balón en todos niveles de formación.

Es injusto que haya otros sectores que no sean prioritarios que estén activos e incluso no respeten semanas de flexibilización o radicales en cuarentena, sobre todo los que se relacionan al esparcimiento y la vida nocturna, y en cambio se pretenda someter al fútbol a restricciones que pueden atentar contra su sostenibilidad.

Es momento de trabajar, de planificar. De idear formas que permitan que el fútbol vuelva porque detrás hay mucha gente que vive de eso y además, es una distracción para los venezolanos que ya mucha carga de preocupaciones tenemos. Hay que tener tacto. Hay que escuchar. Por favor, no maten el fútbol.

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