martes, octubre 20, 2020
Entrevistas

Laureano González y su “Si me llaman, voy” con la FVF

Laureano González
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Se había rehusado a hablar. Pero apareció, después de mucho tiempo. Laureano González, expresidente de la FVF y figura influyente en el mundo dirigencial del fútbol venezolano y continental, abrió la boca.

González se apartó de la silla de Sabana Grande en marzo de este año por motivos de salud, según dijo. Tomó el testigo, como era previsto, el vicepresidente, Jesús Berardinelli. Para muchos, Berardinelli era el presidente de facto: muchas órdenes pasaban por él, (ejemplo, tuvo un roce muy frontal con Rafael Dudamel, que forzó la salida de su propio paisano) y tiene un sólido apoyo de las asociaciones de fútbol estatal. Era el tipo que debía seguir.

Pero también se presagiaba un terremoto. Berardinelli tenía asuntos que aclarar, ante la justicia y el fútbol. Y sus rivales no tardaron mucho en bombardear. Hasta el punto que se generó para el presidente yaracuyano una batalla en dos frentes: ante la justicia criolla y ante Conmebol, quien no le concedió el voto en el directorio por “falta de idoneidad”.

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Ya saben la historia: el lunes fue arrestado, ningún ente del estado oficializó su captura y el miércoles se complicó su frágil estado de salud. Pasó la tarde en terapia intensiva del Hospital de Clínicas Caracas, un recinto, por cierto, abarrotados de pacientes victimas del Covid-19.

Desde hace días viene sonando el nombre de Laureano González, en un retorno “salvador”, “pacificador”. González, es un tipo que se la lleva bien con el gobierno (al punto que le abrió la puerta al Ministro del Deporte, Pedro Infante), respetado en el fútbol dirigencial, con buena espalda internacional. Parece idóneo en esta emergencia para apagar el fuego. Al menos así lo ve buena parte de los que toman decisiones.

González renunció a la FVF. No puede regresar a la Torre Mega II cuando se le antoje. La única manera que pueda tener de nuevo una oficina en el PH del edificio limítrofe con Chacaíto es con una intervención foránea, de FIFA o Conmebol y se le asigne cargo.

Laureano, desde su renuncia, no atendía el teléfono. Pero el miércoles respondió a Idioma Futve con una gran facilidad. Su nombre está sonando mucho y necesita hablar.

 

¿El retorno de Laureano?

“Lo primero que debo decir es que hay que pedir por nuestro amigo Jesús Berardinelli. Es un amigo y deseo que se recupere lo más rápido posible de su situación”, dispara, aún sin preguntar.

Si se le pregunta sobre el por qué se le ve como la cabeza de una transición, dice: “Quiero dejar claro porque mi nombre anda sonando mucho por ahí: Yo no estoy en la FVF, yo renuncié por tema de salud. Los médicos me dijeron que no podía estar agarrando estrés. Y ahora estoy muy encerradito en mi casa por el Coronavirus, soy persona de riesgo”.

“En este momento el presidente de la FVF es Jesús Berardinelli. Qué yo sepa no ha salido nada que haya renunciado u otra cosa. Se dicen muchas cosas. Aparte tiene un tema complicado de salud”.

Y es cierto. Vaya dilema legal. ¿Cómo nombrar ausente a un presidente que está detenido, pero que ningún representante del estado confirma que está arrestado? ¿Y que está en estado crítico de salud, pero con vida?

Laureano González y Jesús Berardinelli.

La ley lo dice: El artículo 73 de los estatutos de la FVF dicen que si el presidente debe abandonar el cargo, asume el vicepresidente primero. Ya pasó: sale González, entra Berardinelli. Pero si ese vicepresidente necesita ausentarse, hay que llamar a elecciones. Para nombrar un presidente, electo, que culmine el período.

“Quiero dejar claro porque mi nombre anda sonando mucho por ahí: Yo no estoy en la FVF, yo renuncié por tema de salud. Los médicos me dijeron que no podía estar agarrando estrés. Y ahora estoy muy encerradito en mi casa por el Coronavirus, soy persona de riesgo”, dice el bolivarense.

“Hay una situación bien complicada en la FVF. Ahí está un directorio que debe tomar decisiones sobre lo que se está viviendo. Yo no pinto nada ahí ni tengo nada que ver”, agregó.

Vaya que tiene que tomar decisiones ese directorio. A ver, en primera instancia: si el Ministro del Deporte y Vicepresidente segundo, Pedro Infante, junto a Reinaldo Berardinelli (que no es familia de Jesús), tercer vicepresidente, son los que siguen en la línea de mando y a su vez, están claramente enfrentados con Jesús Berardinelli y los suyos, ¿cómo garantizar estabilidad de esta manera?

 

González como quién no quiere la cosa

Pudiera ser que el Secretario General, con buen recorrido como dirigente, Tomás Álvarez, sea la cabeza que se asome mientras se resuelve todo. Es del ala federativa dura. No se sabe. Hoy la FVF es un pollo corriendo sin cabeza. E importante que el directorio tome una decisión mientras se resuelve que pasará con Berardinelli, pero el que se llama Jesús.

Ante el conflicto, la FIFA podría intervenir. Los amantes de las conspiraciones y retuits hablan del brazo de hierro que va a caer sin piedad en nuestro fútbol, dejando a niños sin balones y a nuestros equipos sin Libertadores. Y nuestras selecciones sin torneos. Adiós Catar, una vez más.

Pero eso está lejos de ocurrir, según varios juristas que han agotado horas de su vida interpretando el derecho deportivo. Es más factible una junta interventora. La FIFA actúa así en tiempos recientes, mejor una junta que negocie, que acomode y que el fútbol siga rodando. Al final, el balón es el corazón de este negocio.

Laureano González

En este aspecto, Laureano sí dice “presente” o al menos así lo desliza: “Si algún organismo internacional me pide participar en algún proceso (en FVF) seguramente lo evaluaré, hay que ver las condiciones”.

Claro, si el Estado Venezolano sigue cruzando líneas y se mete en Sabana Grande a la fuerza, ya no es conspiranoia , sino una amenaza más que real.

“Yo los únicos cargos que tengo ahorita son los de cuarto vicepresidente del Comité Olímpico (Venezolano) bien alejado del fútbol, y en la FIFA (Comité de Apelaciones) que se me acaba el período en el próximo Congreso”, agrega, por si queda alguna duda.

Mientras se llama la FIFA, vuelve o no Laureano (nombre bien repetido en Sabana Grande, insistimos), adentro sigue la pelea. La coñaza, pues. Un grupo tensa fuerte la cuerda para la declaración de la “vacante absoluta” (facción pro gobierno) y la otra grita firme “Jesús es mi presidente”.

Esta novela seguirá. Pero ya asomó la cara otro protagonista: Laureano González.

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