
Luego de la salida de Fernando “Bocha” Batista de la Vinotinto, la Federación Venezolana de Fútbol está en la búsqueda de un nuevo DT. Estos serán sus retos:
Anímico: Retomar la confianza en un grupo que acaba de sufrir el mayor revés histórico del deporte criollo.
Identidad: Más allá de los esquemas tácticos, debe promulgar un identidad que potencie a los jugadores. Hoy brillan los volantes, mañana pueden ser los extremos. Lo cierto es que hay que superar la táctica de “Balones a Will”, al mejor estilo del Príncipe de Bell Air con Rondón.
Conexión: La gente siempre cumplió en Maturín y en toda Sudamérica. Desde el discurso, pero, sobre todo, en el campo debe “enamorar” a la hinchada.

Profesor, no Mesías: El DT debe dedicarse al primer equipo. Ser una pieza más en el proyecto de categorías menores, pero no su cabeza. Aparte no viene a cambiar el fútbol venezolano ni sus estructuras. Llega para gerenciar el talento de la absoluta, no más.
Liderazgo: Para todo el ciclo no estarán las 3Rs: Rosales, Rondón y Rincón. Capaz la 4ta R pueda estar un rato más, Romo. Pero Aramburu y Herrera están en la pole position por ser los líderes.
Recambio: La eliminatoria es un proceso largo. Deberá darle el timón a la generación 97-98 (subcampeones del mundo sub-20) y abrirle la puerta de lleno a los Telasco, David Martínez, “Tuti”, etc.
Indiferentemente del nombre. Estos serán parte de sus retos. Más que decir la frase cliché de “su éxito será nuestro éxito”. Es desearle audacia y paciencia en un contexto tan complejo como el venezolano.
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