jueves, octubre 22, 2020
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El calvario de Jesús Berardinelli

Jesús Berardinelli
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En 2005, Venezuela estuvo en riesgo de desafiliación. Rafael Esquivel, presidente de la FVF desde hace 17 años tenía una plancha contendora, aupada por las facciones políticas gubernamentales y encabezada por dos líderes: Alejandro Sánchez Martorelli, presidente de la Asociación de Fútbol del Estado Trujillo y Jesús Berardinelli Lezama, homólogo de Yaracuy.

Al no permitírsele a esta plancha ingresar al hermético sistema de elecciones de la FVF, recurrió al Tribunal Supremo de Justicia, el cual, como era esperado, falló a favor. Eso, fue más que suficiente para que Esquivel llamara a Suiza y FIFA enviara un fax con la bandera amenazante de la desafiliación.

El laberinto de Jesús Berardinelli

Antes de que cayera en desgracia, Berardinelli, en su última entrevista en vida (para Conexión Goleadora) reflexionaba con un suspiro, seguido de un corto “así fue, así fue” que, sin saberlo, en sus últimas días sobre la tierra le tocaría estar en la otra acera, enfrentado ante un bando que dice pertenecer a la misma doctrina que le cobijó hace 15 años.

“El Ingeniero”, como lo llamaban sus cercanos tuvo una vida dirigencial dentro del fútbol extensa, pero quizá no muy conocida hasta que salió a la palestra en los altos cargos de la FVF.

A la cabeza de la Asociación de Yaracuy, se hizo respetar entre sus iguales, las otras asociaciones. A diferencia de la mayoría de las federaciones de fútbol sudamericano, que en buena parte su estructura de votos y directiva está organizada por clubes, acá la voz cantante la tiene cada asociación estatal. Son las que mandan, en lo teórico.

Siempre han votado de forma monolítica. Cuando estaba al frente Esquivel y luego, en el primer sufragio post “Don Rafael” se repitió la fórmula.

Esquivel, ese que siempre tuvo mano zurda para negociar.

 

Jesús Berardinelli asciende

El canario siempre terminó cobijando a sus “enemigos”. Podemos mencionar, por ejemplo, el entonces muy incendiario Laureano González, que lo adversó en tiempos de la Liga Profesional y luego, se incorporó a la FVF, al punto de ser vicepresidente y tomar “el coroto” cuando Esquivel fue alcanzado por la justicia gringa.

Berardinelli no escapó al método. Esquivel le dio espacio dentro de su estructura de poder y llegó a estar encargado en la Comisión de Finanzas. Cargo, que le empezó a dar esa aura de “hombre fuerte”, en especial, dentro del mundillo de las asociaciones.

“A Jesús le falta esa mano izquierda que tenía Rafael y que algo le quedaba a Laureano, pero no tanto como Esquivel porque a veces González es fosforito”, decía alguien que trabajó por años en la FVF cuando el conflicto empezaba a asomarse.

Personalidades e instituciones despidieron a Jesús Berardinelli

Entendidos, aseguraban que tras la caída de Esquivel, en las siguientes elecciones, Laureano necesitaba de Jesús por su influencia en los votantes (asociaciones) y Jesús necesitaba a González por su perfil internacional. Se aliaron, barrieron y conquistaron.

Con González al frente de la FVF tras la elección de 2017, Berardinelli, siendo segundo era un hombre de decisiones importantes. Muchas del fútbol pasaban por el yaracuyano. No por nada, la disputa que tuvo Rafael Dudamel fue con un vicepresidente y no con el presidente, directamente.

Berardinelli, lo dicho, era muy frontal. En vida, no escatimaba para un regaño, para divorciarse de alguna persona o hacer un desplante con quien lo adversara. Pero, según cuentan en Sabana Grande, para los suyos, era a todo dar. Y por eso, tenía afectos en su lucha.

Ejemplo, el empeño puesto en el fútbol femenino. El desarrollo de un Centro Nacional de Alto Rendimiento exclusivo para chicas, en Yaracuy.

 

La emboscada

Antes de tomar el puesto de presidente de Laureano González, quien adujo problemas de salud para abandonar el sillón de la Torre Mega II, ya Berardinelli tenía problemas con ciertos sectores, con ciertos personajes con los que se retrataba anteriormente, entre sonrisas y pasapalos.

Una vez ascendido al trono, en marzo, COVID-19 de por medio, se abrieron varios frentes de guerra a los que debió dar cara. Desde afuera, con un veto para votar como Consejo Directivo de Conmebol por presunta falta de idoneidad y desde adentro, con denuncias por parte del estado por supuesta corrupción y por supuesto forjado de documentos públicos.

Jesús Berardinelli

En esa batalla, transcurrieron los últimos días de “El Ingeniero”. Aparte, que la salud no le jugaba para nada a favor. Diabético, hipertenso y con problemas renales, asumía la presidencia de una federación estresante, que además, avizoraba una batalla de intereses por el poder. En su corto mandato presidencial, dejó su cargo por dos semanas para asumir una operación a corazón abierto.

“Él era así, era terco”, decía un allegado. No renunció, decidió enfrentarse hasta las últimas consecuencias en esta batalla. Esperaba que FIFA enviara su batallón de “Cascos Azules” en forma de amenaza de desafiliación. Salvo alguna misiva, no llegó el esperado desembarco. Era su principal carta en esta lucha.

Política, diplomacia. Póngale el nombre que quiera, pero faltó. Berardinelli prefirió enfrentar y combatir. Lamentablemente para él, fue cercado. Emboscado. No es fácil enfrentar a un monstruo tan grande como el Estado Venezolano.

 

Berardinelli contra su destino

Le cayó todo junto: demandas aquí, vetos afuera y la salud. El 17 de julio fue emanada una orden de captura en su contra y el 20 ya estaba bajo custodia policial, una detención que nunca fue oficializada por el estado. Sus allegados decían que se faltó al debido proceso de ley.

Aún arrestado, rodeado, no cedió. Pudo haber renunciado, pero no. El 22 de julio, producto de un síncope, entró en terapia intensiva, dejando su sitio de reclusión, la DIP de la Policía Nacional Bolivariana.

Por dos semanas estuvo intubado, en cuidados intensivos. Fuera del Hospital de Clínicas Caracas, donde Jesús batallaba por su vida, partes en pugna buscaban imponerse una sobre la otra. En algunos casos, hubo armisticio.

Justo cuando días antes se hablaba de leve mejoría, Jesús no pudo sobrevivir a sus padecimientos un miércoles 5 de agosto de 2020.

Los medios del exterior lo reflejaron tan crudo como fue: “Muere presidente de la FVF, hospitalizado tras 16 días de arresto”.

Jesús Berardinelli: Cronología de sus polémicas en 2019 y 2020 hasta su detención y muerte

La forma en que se dieron las cosas fue un cimbronazo para el balompié criollo. El titular, repetido en portales internacionales, transmite una situación endeble en la institucionalidad de la FVF. Dentro del “mundo Futve” queda la sensación de que el Estado hincó los dientes con exceso de fuerza.

El artículo 73 de los estatutos de la FVF tiene claro el panorama: ante la ausencia del presidente electo (Laureano), debe asumir el vicepresidente primero (Jesús). En caso de que no estén los dos, se debe llamar a elecciones.

El tema, es lograr el consenso en el directorio sobre quién debe encargarse de la Federación hasta que se convoquen esas elecciones. Mientras Berardinelli estaba convaleciente, ya había disputas y negociaciones entre los “leales” y el bando de Reinaldo Berardinelli y el Ministro Pedro Infante, una facción acusada por Jesús de desestabilizar.

Los allegados de Jesús, sienten profundo dolor por como terminaron las cosas para él. El balompié en general está en shock. Tras un golpe tan hondo, al fútbol nacional le queda una profunda jornada de reflexión, entendimiento y avance. De lo contrario, vendrán más días de sufrimiento.

 

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