miércoles, febrero 8, 2023
Primera División

Tope salarial y rigidez administrativa: ¿una solución para el fútbol de Venezuela?

Estudiantes de Mérida, uno de los equipos en crisis del fútbol venezolano. Foto: Estudiantes de Mérida
Estudiantes de Mérida, uno de los equipos en crisis del fútbol venezolano. Foto: Estudiantes de Mérida
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Estamos a horas de celebrar la Navidad. Escuchaba un episodio de Nuestro Insólito Universo ayer en la radio y la atronadora voz de Porfirio Torres recordaba en ese capítulo que estas épocas no son exclusivamente festivas. La nostalgia y la melancolía acompaña, cual demonio tormentoso, estos días que deberían ser para celebrar y regocijarse.

Y me siento en el deber de recordar a aquellos que no pueden disfrutar como muchos de estas fechas, algunos, profesionales del fútbol que no han recibido su retribución, pese a cumplir con sus responsabilidades. No hablo exclusivamente de jugadores: hago referencia a todos aquellos que hacen vida en nuestro fútbol que hoy están preocupados por no recibir lo que le corresponde.

Y más que lamentarme y acusar, creo que el momento es propicio para establecer límites y parámetros en nuestro fútbol. Un paradigma que evidencia que hay que corregir inmediatamente las gestiones administrativas en nuestro fútbol ocurre con Estudiantes de Mérida, que deambula en un limbo institucional y sus empleados no saben qué será de sus pagos. Todo ello pone de manifiesto la necesidad de encontrar una solución inmediata a la solvencia de cada uno de los equipos de fútbol en nuestro país.

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El béisbol en Venezuela se juega prácticamente con recursos otorgados por el Estado y es por ello que escasamente se lee algún tema relacionado con deudas en ese deporte. Hay prácticamente un sostén gubernamental que año a año permite que se juegue el pasatiempo nacional, pero en el fútbol seguimos dependiendo de mecenas, de propietarios cuyo capital de su bolsillo es el que sostiene un equipo y depende de si le va bien o mal en sus negocios para que sus empleados cobren.

Pues me parece urgente que la Liga adelante el diseño de una instancia que defina los criterios que, administrativa y financieramente, deben cumplir los equipos para poder jugar el campeonato. Que exista un presupuesto comprobable que sostenga a cada institución durante la campaña, garantizado y avalado. Y para ello, es necesario además que existan topes salariales, que no se pueda comprometer más de lo que ingrese, genere o decida invertir cada mecenas en su equipo.

Deben sincerarse los montos que se pagan en nuestro fútbol: no es posible que hoy se hable de jugar con cinco extranjeros o más en cancha porque salen más económicos que los nacionales. Ese desequilibrio debe encontrar una solución inmediata, porque es la generadora de la crisis innegable de algunas instituciones del fútbol nacional.

Y es necesario que se atienda porque como todo, por uno que no cumpla, tapa los esfuerzos que hacen los que sí cumplen, que, hay que decirlo, son mayoría. Un baremo salarial, un esquema reglamentado de administración de cada club y un monitoreo constante del cumplimiento del mismo, podría ser una solución al entuerto de deudas que pareciera nunca acabar en nuestro fútbol.

Estudiantes de Mérida. Foto: Estudiantes
Estudiantes de Mérida. Foto: Estudiantes

Aunque no guste que “Papá – Estado” sea el que salve financieramente al deporte en Venezuela, parece ser una de las pocas vías para que instituciones míticas en nuestro país como Estudiantes de Mérida, sobreviva ante una inminente desaparición. El aporte de los recursos del Estado no deberían centrarse en la actividad deportiva profesional, a mi criterio, pero hoy es el único medio que ha permitido que el baloncesto y el béisbol sobrevivan.

El fútbol puede ser el paradigma de gestión deportiva para iniciar un cambio realmente sostenible. Si quedan pocas instituciones que puedan cumplir, serán esas las que compitan nada más, pero no podemos llegar a cada fin de año hablando de lo mismo siempre.

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Carlos Domingues
Narrador de fútbol, locutor, columnista y anunciador de eventos deportivos.
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