martes, agosto 16, 2022
ColumnasTeoría del Fútbol

Teoría del fútbol: Superioridades en el campo

Darwin Machís
Darwin Machís
238views

El fútbol es un deporte de tiempo y espacio. Esto quiere decir que hay que encontrar el momento adecuado en el cual ocupar una zona. Por ende, el futbolista está en constante movimiento con la intención de llegar a lugares que faciliten el desarrollo del juego de su equipo. La intención es aprovechar las distintas ventajas que emergen de los aconteceres del juego.

Es por ello que el concepto de superioridades se trata en plural y no en singular. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, porque sin importar el lenguaje en el que sintonicemos una transmisión, tanto de televisión como de radio, se bombardea a la audiencia con la noción de que un equipo está obligado a lograr una superioridad numérica, estableciendo esta variante como la única que se produce en el terreno.

Teoría del fútbol: El qué y el cómo

La superioridad numérica se define por la cantidad de jugadores que un equipo posiciona, en comparación con el rival, en determinada zona del campo. Es la que se identifica con mayor facilidad. Un ejemplo de ello se produce cuando, en un contraataque, los delanteros son más que los defensores. Cómo ha explicado el profesor Paco Seirul.lo, esta significa “somos más que el oponente”.

Las otras superioridades, tan importantes como la anterior, sorpresivamente no son tomadas en cuenta al momento de analizar los aconteceres del juego, lo que conlleva a que la observación del partido sea, cuando menos, incompleta. Estas otras son, siempre según el propio Seirul.lo, la posicional, la socio-afectiva y la cualitativa.

Es muy importante adentrarse y comprender la definición de cada una de ellas.

El fútbol, como se ha dicho hasta el cansancio, es un juego colectivo en el que las relaciones que se dan en el campo, tanto entre compañeros como con el rival, determinaran las probabilidades de un triunfo. La propuesta de Seirul.lo, denominada “Entrenamiento Estructurado” parte del factor humano de quienes protagonizan este deporte, por ello, el concepto de cómo se relaciona el jugador con los aconteceres del juego es fundamental para adentrarse en la complejidad de esta actividad.

Definamos entonces las otras superioridades.

Alejandro Guerra con el Caracas FC
Alejandro Guerra con el Caracas FC

La posicional se refiere a estar mejor colocado o posicionado que el rival. Un jugador que se encuentre bien ubicado con respecto a sus compañeros y al oponente podrá sacar ventaja de su posición, sin importar la cantidad de defensores que tenga cerca. Un ejemplo muy recordado de esta superioridad se produjo en la final del campeonato venezolano de primera división de la temporada 2008-2009, protagonizado por Caracas FC y Deportivo Italia. En el partido de vuelta, Noel Sanvicente cambió la posición de Alejandro Guerra, ubicándolo por detrás de los atacantes. A simple vista, esa modificación hacía pensar que Guerra ocupaba un espacio que estaba salvaguardado por dos volantes centrales y cercano a los defensores centrales. Sin embargo, la superioridad posicional que logró en esa ubicación creó confusión en el equipo rival, acercó a “Lobo” a sus compañeros y liberó espacios para que éstos atacaran otros espacios.

Gaby Urdaneta y Juan Arango
Gaby Urdaneta y Juan Arango

La socio-afectiva tiene que ver con las relaciones entre los jugadores. Seirul.lo la define como “nos relacionamos mejor”. En el mundo hay muchos ejemplos, como la sociedad entre Lionel Messi y Jordi Alba; la de Luka Modric y Toni Kroos; la de Mohamed Salah y Sadio Mané, y en código vinotinto, los tres zurdos que Richard Páez alineaba en su versión de la selección nacional. El merideño no dio la titularidad a Gabriel Urdaneta, Juan Arango y Ricardo David Páez por capricho; su análisis se sustentó en la complicidad futbolística que emergió de esos tres jugadores y que le daba al equipo una superioridad mayor a otras que protagonizaran diferentes futbolistas.

Yeferson Soteldo. Foto: FVF
Yeferson Soteldo. Foto: FVF

La superioridad cualitativa significa “somos mejores”. Esta se basa en identificar cuáles jugadores o cuáles sociedades son mejores para el equipo. El análisis a fondo de las virtudes y carencias propias y del rival es necesario para determinarla. Un ejemplo de ella se puede dar cuando, al analizar que determinado rival presenta debilidades en su zona lateral derecha, el seleccionador nacional decide ubicar en esa zona a un futbolista -Yeferson Soteldo o Darwin Machís, por mencionar dos- que promueva duelos en los que la probabilidad de salir victorioso sea mayor dada las cualidades del futbolista en cuestión.

Johan Cruyff dijo alguna vez que “el fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Ni demasiado pronto ni demasiado tarde”. También nos recordó que jugar al fútbol es muy simple, pero “jugar un fútbol simple es la cosa más difícil que existe”. Quienes de una u otra forma trabajamos alrededor del fútbol estamos obligados a explicarle a nuestra audiencia que esa sencillez se alcanza comprendiendo al juego en toda su dimensión. Para lograrlo, hay que partir de que este es un deporte de relaciones, que lo protagonizan seres humanos que durante noventa minutos van reorganizándose según aquello que acontece en el juego, es decir, según la relación entre compañeros y con los oponentes.

 

Te invitamos a escuchar el podcast de Ignacio Benedetti, Mi fútbol venezolano, disponible en los siguientes links para Ivoox y Spreaker. 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: