miércoles, octubre 5, 2022
Análisis de la VinotintoEliminatoriasLa Vinotinto

El partido aparte de José Pékerman y la cachetada de la realidad

José Néstor Pékerman recibió el saludo de sus exdirigidos en Colombia - Foto Reuters
José Néstor Pékerman recibió el saludo de sus exdirigidos en Colombia - Foto Reuters
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De las cualidades como seleccionador nacional de José Néstor Pékerman, nadie puede dudar. Sus títulos como entrenador de juveniles con Argentina, sus éxitos al mando de la Albiceleste, a la que sacó Alemania en 2006 de los cuatros de final de la Copa del Mundo, o sus dos incursiones mundialistas con Colombia, a la que devolvió al mapa futbolero después de 16 años de ausencia.

Muchos le preguntaron al argentino, quien a sus 75 años de edad ha vivido de todo, si el duelo entre Venezuela y Colombia para cerrar la eliminatoria a Qatar 2022 era especial. Él, comedido, expresó en la rueda de prensa previa al duelo que recordaba y agradecía el cariño colombiano, pero que ahora estaba en la acera de enfrente, y buscaría seguir trabajando en el crecimiento de un largo proceso con su actual selección.

José Néstor Pékerman. Foto: Miguel Vallenilla - Grada Digital
José Néstor Pékerman. Foto: Miguel Vallenilla – Grada Digital

Por su cabeza quizás, en esas horas previas al partido, pasaron muchas ideas, intentando darle la vuelta a un partido más; porque todavía para Venezuela estos duelos no significaban nada más que inyección anímica.

Su cara al salir del túnel y reencontrarse con Cachamay, que ahora lo aplaudía, a diferencia de 2013, cuando cayó con los cafeteros en suelo guayanés, mostraba una leve sonrisa y con gesto agradecido devolvió los aplausos al público tímidamente. Hasta ahí, nadie se imaginaba lo que pasaba por su cabeza.

 

El viaje de Pékerman y la Vinotinto

Mientras Colombia aguantaba estoicamente los bandazos del FIFA Gate en 2015, en Venezuela ocurrió un cataclismo.

Su “hombre fuerte”, el que concentró para si todo el poder del fútbol venezolano, Rafael Esquivel, era detenido en una redada en el hotel Baur Aur Lac, en Suiza, y con él en la cárcel, se desataron los demonios que él manejaba a su antojo, ejerciendo de gran cacique en la mesa del fútbol venezolano.

Mientras tanto, Pékerman llevaba palos de la crítica en Colombia por prescindir del 10, por ser excesivamente pragmático a ratos, y por algunos otros temas sobre su entorno; pero aún así, su selección caminaba a paso firme para volver a la Copa del Mundo, como en efecto sucedió.

La hoja de ruta de Pékerman en Colombia: similitudes y diferencias con Venezuela

La Vinotinto, que ya sufría las consecuencias del “Deslave de Los Alpes”, quedaba última de la eliminatoria por primera vez en el siglo XXI, sacando solo 12 puntos. Rafael Dudamel tenía mucho por hacer, pero trabajaba todavía apoyado, y con sus formas, que podían gustar o no, en un camino que se suponía terminaría en Qatar.

En 2018, mientras Esquivel ya cumplía prisión en casa por cárcel en EEUU, con Laureano González ejerciendo de presidente de la FVF y Jesús Berardinelli haciendo campaña para sucederlo en el cargo, la selección cafetera llegaba a octavos de final del Mundial, para “morir de mengua” en la prórroga ante Inglaterra, en un partido en el que quedó la sensación de que si los suramericanos apretaban algo más a los ingleses, tal vez la historia hubiese sido diferente. A la Vinotinto le tocaba verlo desde la barrera.

Pékerman dejó a Colombia, y poco se supo de él desde entonces. Parecía retirado, aunque siempre estaba pendiente de la actividad futbolera. Si iba a dar un nuevo paso, tenía que ser uno para trascender, para lograr algo que nadie pudo.

El calvario de Jesús Berardinelli

En Venezuela, en 2019 Berardinelli pasaba a tener más fuerza en la FVF sin todavía asumir la presidencia, y a pelearse con Dudamel, en medio de una guerra intestina entre factores de poder que terminó con el DT renunciando el 31 de diciembre de 2019, para que Venezuela abriera el 2020 sin entrenador, con una danza de nombres sin ton ni son (aquí saldría el de Pékerman en una lista que tenia a Jorge Sampaoli, a Gustavo Alfaro, y a otros tantos), para que fuese Laureano González el que terminara por “ganar el pulso” (del que parecía no querer participar), designando a José Peseiro, antes de dejar la presidencia federativa.

Llegó la pandemia, Berardinelli y su lío con factores de poder termina con él detenido, para que su salud se deteriorara velozmente hasta fallecer bajo custodia. Un vacío de poder, todo un despelote.
Venezuela tuvo entre 2015 y 2021, cuatro presidentes de federación en cinco períodos distintos; y cuatro entrenadores en ese lapso, sin estabilidad alguna para trabajar.

El retroceso deportivo marcado en los números, se explica desde el despelote federativo.

 

El partido aparte de José Pékerman

Aún así, en noviembre del 2021, Pékerman asumió el reto de llevar a Venezuela a un Mundial. Una idea pensando en 2026, dado que el ciclo a Qatar 2022, había implosionado desde la primera doble fecha FIFA de ese clasificatorio.

Desde que llegó, recuperó la fe del aficionado y de los propios jugadores, que estaban hasta cierto punto, desanimados de ir a una selección manejada como un vente tú.

En el primer partido en Barinas, y luego en los dos siguientes ante Uruguay y Argentina cómo visitante, se vio al DT argentino tranquilo, dando instrucciones desde el banquillo, con alguna que otra parada esporádica a la raya para dar indicaciones.

Lo que mal comienza, mal termina: Venezuela 0-1 Colombia

Ante Colombia, siempre estuvo allí. Al pie del campo. Miraba de cerca. Gritaba, se llevaba las manos a la cabeza con las buenas intervenciones de Wuilker Fariñez, y aplaudía las escapadas que no terminaban en gol de Salomón Rondón.

Sufrió como pocos la sentencia de Wilton Sampaio del penalti (tonto) que cometió Ronald Hernández, y se vio su enojo y frustración con las manos sobre su cara ante el dictamen del juez de tener que repetirlo a pesar de que Fariñez se lo había atajado a James Rodríguez.

Iba a la raya, le tiraba la pelota a Murillo para que apurara el saque de banda, se reunía con Bocha Batista y sus otros asistentes para darle la vuelta al juego, buscó cambios, intentó con alternativas… pero el destino es cruel… la bofetada del destino era tan sonora como la de Will Smith a Chris Rock.

“Le pido paciencia a la gente de Venezuela”, dijo en la rueda de prensa post partido ante Colombia, que terminó con la derrota 14 de la Vinotinto en la eliminatoria al ecuménico qatarí. “El crecimiento se justifica con trabajo. No hay otra manera”, sentenció.

Continuidad y mentalidad, las urgencias de Pékerman

“Si uno mira rivales, otras selecciones, y ve los jugadores y la cantidad de titularidades que tienen en sus equipos, la cantidad de minutos, esta es muy superior a la que tienen los de Venezuela y así tenemos que competir”, apuntó el argentino, que entiende bien el contexto en el que está inmerso.

No sobra nada. Más bien, falta mucho.

Solo el trabajo, en la cancha y fuera de ella, servirá para revertir el desmadre que comenzó una mañana de mayo en Suiza. Mientras tanto, y al menos moralmente hablando, ver a Pékerman tan entregado y comprometido, debería darle un mensaje a directivos, jugadores y fanáticos. Pareciera ser el indicado. Y su guía será útil para volver a pelear donde alguna vez se peleó.

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