lunes, noviembre 30, 2020
Análisis de la VinotintoLa Vinotinto

Chile‌ ‌llega‌ ‌a‌ ‌Venezuela‌ ‌en‌ ‌un‌ ‌momento‌ ‌de‌ ‌crecimiento‌ ‌

Chile en su victoria 2-0 sobre Perú.
Chile en su victoria 2-0 sobre Perú.
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Mientras Venezuela intenta encontrar un estilo en medio del caos que rodea el inicio del proceso de José Peseiro, Chile aterriza en Caracas con un historial infinitamente superior sobre la Vinotinto y con una tarea de búsqueda de identidad mucho más adelantada. 

Reinaldo Rueda tiene en sus manos una misión complicadísima: liderar el recambio generacional de la camada que le dio dos Copas América a Chile. Asumió el trabajo con la eliminación mundialista de Rusia reciente; líos administrativos – ya vivió dos cambios de presidente de Federación– e internos – casos Marcelo Díaz, o Vidal vs Bravo–. Todo cuesta arriba por donde se le mire. 

Reinaldo Rueda, seleccionador de Chile.
Reinaldo Rueda, seleccionador de Chile.

El colombiano, quien supo explotar la mejor versión de Alejandro Guerra en Atlético Nacional, ha sabido calmar las aguas internas en la selección. No mostró malas formas en las primeras dos fechas, pese a un polémico revés en Uruguay y un doloroso empate con Colombia en Santiago. Contra Perú ya comenzó a engranar las piezas y eso es lo que, a esta hora, debe tener claro Peseiro. 

Capítulo aparte para las críticas que enfrenta Rueda por parte de un sector de la prensa local – la misma que se refiere de manera imprecisa al elenco venezolano como “la selección llanera” –  por no cumplir con sus elevadas expectativas. 

Pese a ello, el colombiano –que llegó tras una racha de cuatro entrenadores argentinos en el banquillo– supo llevar a los chilenos a la semifinal de la Copa América 2019, así como le dio la alternativa a 13 jugadores que nunca habían tenido actividad en eliminatorias. 

 

Tácticamente un rival complejo

Lo sabido: Chile es una de las grandes bestias negras de Venezuela en la eliminatoria. La Roja nunca ha perdido contra la Vinotinto en suelo nacional. A eso hay que sumarle que los de Rueda llegan con cuatro unidades y una sensación de crecimiento mientras que su rival es último y sin goles en su cuenta. 

Venezuela tendrá que entender cómo juega su rival para poder contrarrestarlo y sumar sus primeras unidades frente a un enemigo que en papel, es muy superior. 

¿Cómo funcionan? Dieron en el clavo con el funcionamiento defensivo. Claudio Bravo, rejuvenecido en el Betis, supo regresar después de su enfrentamiento con Arturo Vidal. Rueda volvió a confiar en el veterano lateral izquierdo Jean Beausejour – “culpable” de la suplencia de Luis Del Pino en la Universidad de Chile – pese a que se había retirado de la Roja; afianzó una pareja de centrales de altura (Díaz y Maripán) y finalmente le encomendó la derecha a Mauricio Isla. 

Desde ahí comienza el “sufrimiento” rival en la zona clave del choque: el mediocampo. Mientras a Peseiro le reclaman que juegue con un 4-2-3-1; Rueda se puede mantener firme con su línea de 3 bastante maleable. 

Chile extrañaba a Marcelo Díaz y encontró reemplazo en Erick Pulgar (Fiorentina/ITA) como encargado de darle tiempo al juego. A su lado aparece Arturo Vidal (Inter/ITA), un genio terrible capaz de descolocar cualquier entramado táctico: puede marcar volantes y multiplicarse de tal forma que puede concluir ataques o disparar de media distancia. Todo lo que le aplaudimos a Yangel Herrera, pero con el alabado despliegue de Cásseres Jr. Es el hombre clave. 

Arturo Vidal, el caudillo de la selección de Chile.
Arturo Vidal, el caudillo de la selección de Chile.

Si Rueda vuelve a apostar por un elenco ofensivo, contará con César Pinares como volante ofensivo, flanqueado por Fabián Orellana por la derecha (atacando por el sector más débil de la defensa venezolana) y aún pudiendo sumar a Alexis Sánchez (Inter/ITA) por la izquierda. Aquello obligaría a dejar a Alexander González clavado en la zaga, sin poder aprovechar su explosividad ofensiva. Si no, es Jean Meneses (León/MEX) el elegido. 

El 9 sería Felipe Mora, que reencontró su mejor nivel con el Portland Timbers de Giovanni Savarese. Sabe jugar de espaldas, sacrificarse y abrirle espacios a sus compañeros. Un dolor de cabeza para la pareja de centrales que elija Peseiro. 

¿Es la Roja un equipo peor que en el ciclo 2014-2016? Es menos vistoso, pero más sacrificado, trabajador y, pese al triunfalismo de parte de los medios en Chile, viaja con la tarea hecha antes del partido en Caracas. Peseiro también debería tener claro aquello.

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