jueves, noviembre 26, 2020
Análisis de la VinotintoLa Vinotinto

La Vinotinto y el dilema del equilibrio

Vinotinto
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La Vinotinto se medía a la siempre difícil Brasil por la tercera parada de las Eliminatorias a Catar 2022. Y si bien es cierto que nuestro lado más escéptico firmaba no salir goleado del mítico Morumbí antes del partido, las sensaciones posteriores estuvieron más ligadas a la desazón que a la satisfacción. Y eso que Venezuela rayó en lo destacado cuando se habla del apartado defensivo. No obstante, la realidad nos golpea la cara y exhibe a una Venezuela modelo Premundial 2002 con cero victorias, pero también, y más alarmante aún, con cero goles a favor. La abultada derrota ante Colombia abrió en José Peseiro y su cuerpo técnico el dilema del equilibrio. Cuestión que pasaremos a desarrollar.

Charlaba con colegas/amigos vía zoom después del partido. Una práctica muy de estos tiempos, entre la pandemia y la diáspora venezolana que me incluye. Desmenuzamos las acciones más trascendentales del mismo, mientras drenábamos la impotencia que produce ver a la Selección Nacional siendo todavía incapaz de mostrar todo el potencial con el que se le relaciona frecuentemente en otros escenarios alejados del campo. La frustración que nace de las falencias en la generación de juego. En resumidas cuentas, este ejercicio permitía deslastrarnos de la histeria de las redes.

Al final de la reunión caímos en el tema del equilibrio. Nos costó definirlo con palabras. El recurso fue tirar equipos como ejemplos, siendo mi selección modélica la Francia de 2018. Un equipo que “atacaba tan bien como defendía”, argumentaba mi postura. Pero el afán de ir más allá me llevó al diccionario de la Real Academia y encontré varias acepciones. La más aplicable al fútbol sería esta: “Contrapeso, contrarresto o armonía entre cosas diversas”. Diversas como el ataque y la defensa.

 

José, el equilibrista

La teoría del equilibrista nos describe que la persona que camina por una cuerda se va hacia la derecha o a hacia la izquierda si no cuida su posición. Para evitarlo, altera la postura corporal para conseguir inercia hacia el lado opuesto. Para encontrar el balance, no puede pasarse de rosca en los movimientos compensatorios porque entonces correrá el riesgo de caer. Al principio, los movimientos del equilibrista ocupan más espacio, pero luego se vuelven más pequeños para encontrar su estabilidad. Haciendo una analogía con el fútbol. Si tu postura defensiva es tan acentuada que te hace congregar elementos de los que luego no puedes disponer en ataque, entonces ya no tendrás equilibrio.

José Peseiro y Tité.

Peseiro, como es natural, está caminando aun con muchos problemas en su soga particular. En la cancha a la Vinotinto se le ve ordenada, intentando ser compacta, más no equilibrada. ¿Por qué? Porque su postura reactiva ante Brasil le llevó a estar agazapado con todos sus elementos por detrás de la línea del balón. Al momento de recuperarla le costó horrores vulnerar a la contra, en parte porque el equipo estaba muy tirado atrás y, en consecuencia, no reunía piezas suficientes para elaborar contragolpes como manda el manual.

 

El rol defensivo de Machís

“En defensa estuvimos fantásticos. Más no en ataque. Son pasos que tenemos que dar”. La pregunta que surge es: ¿Cuándo? ¿Tomará más riesgos ante Chile? “Debemos tener un poco más de capacidad para salir en la transición ofensiva con un juego un poco más asociado”, complementó el lusitano.

El parado táctico marcaba un 4-3-3 en una ofensiva que poco pudo carburar al no recibir la pelota con ventajas. En defensa, un 4-5-1. Aunque, por momentos, era un 5-3-1-1 en faceta sin balón. Con Soteldo pendiente de Danilo, cuya tendencia es ir más por los pasillos interiores en salida y con Darwin Machís jugando como segundo lateral por derecha para vigilar a un Lodi siempre pegado a la raya.

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Darwin Machís y Renan Lodi

Lo anterior no fue producto del azar. La Vinotinto se amoldó al esquema de su rival y por momentos lo desactivó. El mismo entrenador portugués lo explicaría luego: “Como defendemos tanto, podemos decir que Machís tuvo que jugar como segundo lateral porque la zona izquierda de Brasil es muy fuerte. Y claro, llegar adelante se hizo mucho más difícil para él. Ha hecho un trabajo fantástico”.

 

Un plan a medio andar

En rueda de prensa, Peseiro dejó claro que se está muy lejos de su ideal. “Nunca se puede estar contento, cuando uno pierde”, al tiempo que deslizó que su estrategia inicial quedó a medias. “Queríamos llegar un poco más adelante. No lo conseguimos, no porque no lo queríamos, sino porque Brasil ha sido muy fuerte y ha presionado mucho cuando perdía el balón”.

Richarlison marcó el tanto de Brasil ante la Vinotinto.

La lectura de Peseiro no se aleja de la realidad. Según datos de SofaScore, la única línea de Brasil cuyos elementos totales estuvo por encima de los 7 puntos fue la retaguardia formada por Danilo (7.6), Marquinhos (7.3), Thiago Silva (7.2) y Renan Lodi (7.2). Justamente, Danilo, el marcador de punta encargado de Soteldo, sumó dos intercepciones, no fue regateado, y ganó tres de cinco duelos en el suelo. Aunque tuvo 17 pérdidas de balón que Venezuela no supo capitalizar.

En parte, según palabras del seleccionador vinotinto porque “tenemos que desarrollar otras competencias y capacidades ofensivas. Presionar un poco más alto en el futuro”.

 

El problema de la mitad

Para presionar más arriba, seguramente, hará falta tiempo de trabajo, aunque también sumar a la buena labor de Yordan Osorio un central zurdo como Mikel Villanueva con buena salida de balón y con capacidad de jugar con muchos metros a sus espaldas.

Además de eso, el regreso de Yangel Herrera, el único mediocampista que parece apto para el fútbol actual de transiciones rápidas, ofrecerá otras soluciones. Saltar líneas de presión en conducción, pensar y resolver rápido, pisar las dos áreas con igual suficiencia, entre otras cuestiones que den pie a las esperadas contras.

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Tomás Rincón y Yordan Osorio

Para jugar a lo que pretende Peseiro, a juzgar por sus declaraciones, la Vinotinto deberá juntar en la mitad efectivos más complementarios con Yangel, su principal baza en la mitad. La tarea resulta titánica porque revisando el universo de centrocampistas, el más consagrado de ellos, Tomás Rincón, está en un nivel con tendencia a la baja. ¿El resto? Ninguno parece estar hecho (todavía) para jugar en la élite. Aquí es donde el DT deberá plantear soluciones.

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