lunes, octubre 26, 2020
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Camaradería: La clave del Caracas

clave Caracas
Crédito: AFP
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Escribir sobre la importancia de un buen ambiente de trabajo para alcanzar los objetivos, es llover sobre mojado. Es algo por demás lógico: más allá que haya cualquier cantidad de libros de superación y tratados de fórmulas relacionados al “buen rollo” y el compañerismo de un grupo para ser exitoso, hay casos que merecen una atención particular y la del Caracas, es una.

Desde la vuelta de Noel Sanvicente al comando técnico del rojo y la presencia de Miguel Ángel Mea Vitali en la Gerencia Deportiva, en Caracas hubo algunos cambios, que no de nombres exclusivamente. Si bien la filosofía se ha mantenido en los últimos años (un equipo formador y vendedor sin perder la competitividad), había algo necesario de transformar que debían liderar dos figuras de su talla: conformar una plantilla en la que las cualidades como personas sean tan importantes como el talento individual. Hacer un verdadero grupo.

Y el primer cambio pasó por el propio Sanvicente. Su experiencia fallida como seleccionador nacional fue un cable a tierra del que supo sacar provecho. Noel se hizo más comprensivo, más humano, más dialogante, más flexible, más cercano al dirigido, menos autoritario. Su cuerpo técnico asimiló que las formas también son importantes al dirigir y procuraron alcanzar los objetivos contando con jugadores cuyas características futbolísticas fueran tan buenas como la cualidad humana de cada uno.

Luego: no es casual que un hombre como Mea Vitali hoy sea el gerente del club. Un líder dentro del campo que además, se preparó para ejercer el cargo que hoy ostenta, pero que además es un caballero dentro y fuera del campo. Un profesional íntegro con principios y valores que encabeza el tren directivo y que tiene claro el perfil del futbolista que vista la camiseta del rojo: primero tiene que ser “gente”.

El grupo enfrentó cualquier cantidad de adversidades para ser, luego de diez años, nuevamente campeones de Venezuela. Sin tener el equipo más talentoso del país ni el más costoso, les alcanzó para ganar el título. Y ya desde afuera uno se daba cuenta que el grupo estaba por encima de todo. En las celebraciones de Sanvicente con sus muchachos, se evidenciaban dos cosas: había respeto por él, pero también la confianza suficiente como para involucrarlo en todo lo que un miembro del plantel hace como futbolista.

¿Cuál es la clave del éxito? Lo expreso con una confesión que me hizo un futbolista referente del Caracas: “Yo he tenido la oportunidad de irme a cualquier otro equipo del país que me ofrecía mejor sueldo que el Caracas, pero no lo hice porque sabes que ahí tienes un salario seguro, que no te van a deber nunca. Además, el camerino, el grupo, la calidad de las personas, la confianza y la relación con el cuerpo técnico, hace que te sientas bien y no te quieras ir. Nunca sobrepasamos esa delgada línea de la confianza que te da Noel, el respeto siempre permanece”.

Nunca abusar de la confianza del técnico. Un técnico que da confianza a sus jugadores. Ahí está el secreto. Además, a las figuras de Sanvicente y Mea Vitali, se suma la de Ricardo Andreutti, uno de los capitanes del equipo pero que partiendo de su personalidad, ha podido ser el líder positivo para todos, experimentados y muchachos, que ven en su forma de vida el ejemplo adecuado de lo que un futbolista profesional debe ser.

Mea Vitali: “Caracas asume el reto de la Libertadores en un grupo donde no todos están igual”

Respeto y camaradería. Unión dentro y fuera del vestuario. Los más jóvenes respetan a los mayores, pero son incluidos en todo lo que tenga que ver con las relaciones de grupo, legado sembrado por el fundador del equipo, Guillermo Valentiner, que su hijo ha conservado. Me dijo el propio Andreutti: “En cualquier lugar del club, se siente el espíritu del Doctor (Valentiner). Nunca pude compartir con él, pero en cada esquina del Cocodrilos Sports Park, se siente la presencia de él. La forma de ser de las personas que ahí convivimos es diferente, es agradable, todos quieren estar ahí, todos somos tratados por igual, desde el capitán del equipo hasta los muchachos de mantenimiento o los vigilantes”.

Así es el Caracas por dentro. Cuando se tienen más de seis meses sin jugar un partido pero existen estos elementos, se puede ir a ganar en Medellín en Copa Libertadores.

No es un secreto. Es la clave del Caracas

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