jueves, octubre 22, 2020
ColumnasPrimera División

Tres papás geniales del fútbol nacional

Nerio Hernández, David McIntosh y Elvis Martínez, tres papás geniales del fútbol venezolano.
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Creo que no existe un vínculo más bonito entre padre e hijo que el amor por el fútbol. Y aquí no sé si peco de machista pero el llevar a tu hijo o a tu niña al estadio, a apoyar al equipo de tus amores y ver que él o ella se va involucrando y tiene el mismo sentimiento y pasión que tú, imagino (no soy padre), no debe tener precio.

El día del padre quizá no tiene la misma fuerza o connotación que el día de la madre. Se dice que por ser ella quien lleva al ser humano en su vientre, que sufre el dolor de parirlo, que es parte de su cuerpo porque lo lleva en sus entrañas, el amor de una madre es el más puro y legítimo que existe. Pues yo quiero rescatar aquí a aquellos padres que sienten lo mismo, que sin llevar a sus hijos dentro de sí sienten tanto amor por ellos que son capaces de lo imposible. A esos papás, vaya dedicada ésta columna.

Hay tres padres en nuestro fútbol a los que hoy quiero rendirle un particular homenaje: Primero, a quien éste año decidió irse y dejarnos a su hermosa familia y legado con nosotros, el gran Nerio Hernández. Exitoso canario en los banquillos del fútbol venezolano, se convirtió en uno de los personajes más apreciados, queridos y respetados en nuestro fútbol. Formó familia en Venezuela y de entre varios hijos nos dejó al gran José Hernández, hoy técnico de la selección nacional Sub 20, un caballero dentro y fuera de la cancha, de quien siempre se puede aprender algo, futbolístico o de otro tipo.

Nerio Hernández
El sabio Nerio Hernández acompañado de su hijo, José. Dos maestros del fútbol nacional.

Los últimos días en este país fueron siempre al lado de su amado hijo José, con quien entabló una relación paternal – profesional – amistosa – laboral que los hacía ser una sola persona. Sí, eran uno solo. No miento. Estaban juntos para arriba y para abajo, trabajaban juntos, nos veíamos en el estadio siempre, sin falta cuando había un partido profesional en el Olímpico. Terminaban los entrenamientos y se iba con José a una panadería a seguir conversando, a tomar decisiones.

Nerio Hernández fue asistente técnico de su hijo y allá donde fue José, se llevaba a su papá. Debatían ideas tácticas mientras decidían temas relacionados con Igor, hijo de José y Nieto de Nerio. Siempre recordaré algo que me marcó y fue filosofía de trabajo y de vida para él: “El fútbol cambió, el trabajo cambió, las ideas cambiaron, pero sigo insistiendo que el cansancio sale con el trabajo. Cuando hay un receso en las prácticas les digo a los muchachos que no se pueden sentar, tienen que recuperar caminando, haciendo otra cosa”. Lo que hoy es José Hernández es mucho de lo que fue el viejo Nerio en vida.

El segundo, Elvis Martínez. Profesional intachable, superar la barrera de los 40 años y seguir activo, titular y al ritmo de atleta profesional de alto rendimiento solo lo hacen los tocados por la magia de Dios, y él lo es. Caballeroso en el trato, harto serio en sus responsabilidades. Cariñoso con los suyos, hoy su legado pasó de la cancha al micrófono: Bethania Martínez es su hija, periodista que también ama el fútbol y ahora hace vida laboral en Madrid, España, siendo muy joven aún.

Elvis Martínez
Elvis Martínez, todo un caballero del fútbol venezolano.

“La disciplina, el compromiso y lo muy profesional que siempre fue en cada uno de los equipos que estuvo, ha sido su mayor legado. Es mi mayor ejemplo y es lo que trato ahora de mostrar en mi profesión, ser seria, disciplinada a la hora de ejercer el periodismo deportivo”, dice Bethania, quien recuerda que su papá le recalcaba que tenía que ser muy seria en su trabajo (en un país donde hay muchos preconceptos con la mujer en el periodismo deportivo).

Elvis siempre fue muy exigente consigo mismo en la cancha, lo que lo llevó a vestirse de Vinotinto por mucho tiempo como lateral, y así ha sido con Bethania en todo: “Él es mi mayor crítico. En la radio me dice que debo respirar más, que debo leer bastante para ampliar mi vocabulario. En televisión él decía que yo hablaba muy rápido y tenía que ser más pausada”, recuerda, quien trabajó como informante de cancha en las transmisiones de fútbol nacional en TLT. “Es mi ídolo, fue el mejor jugador del mundo. Por él me enamoré del fútbol, gracias a él soy lo que soy, sus principios y sus valores intachables los recogí para mí”, agrega.

 

David McIntosh
El eterno David McIntosh y su familia.

Y el tercero, como no, no podía faltar: el gran David McIntosh. Padre de Ronald y Dara, esposo de Ramelis. Juntos se les ve siempre, se les ha visto siempre, para arriba y para abajo. Son su vida, tanto como el fútbol y la disciplina por cuidar su físico. Fue futbolista activo hasta los 46 años rayando a buen nivel y nadie le criticó nada porque demostraba en la cancha que le quedaba combustible. Ahora, en sus primeros días como asistente técnico, no ha dejado de hacer nada de lo que hacía cuando estaba en activo.

Quien conoce de cerca a McIntosh, sabe que es muy competitivo. Nunca acepta una derrota, de ningún sentido. En los registros individuales de entrenamiento siempre era el que alcanzaba los más altos. “David siempre ha llevado a casa todo lo que vive como profesional, desde siempre. Proyecta en la familia todo tipo de competencia; aquí el que no es competitivo, él lo lleva a ese terreno con sus cuentos de infancia”, recuerda Ramelis, su esposa.

“El carácter es su mejor carta de presentación, la determinación su carta bajo la manga, la disciplina habla con sus acciones, la puntualidad es su insomnio, la lealtad es su mejor arma y el amor en unión de la familia es su vida entera. Es enemigo de las injusticias y muy transparente a la hora de decir las cosas. Es rebelde por naturaleza. Todo eso lo es el David profesional y lo ha trasladado a casa”, amplía Ramelis.

¿Le gustó saber cómo es David en casa? Siga leyendo lo que de él habla su esposa: “Es flexible con sus hijos a la hora de corregirlos, dice que ni la cuarta parte de cómo lo corregían a él. El respeto siempre está presente y se lleva muy bien con sus hijos. Debate de fútbol con Ronald, debatimos mucho y cada uno tenemos algo que decir pero siempre con respeto”.

¿Anécdotas? “Cuando Ronald tiene que entrenar a las 7:00 am, David ya está despierto a las 4:30 am y comienza a prender luces y abrir puertas. En cinco minutos está listo y baja a calentar el carro para meterle presión a todos en la casa”, cuenta Ramelis, quien cierra con broche de oro: “Cuando David anuncia su retiro y lo llaman para ser asistente técnico en Atlético, ya Ronald estaba en el equipo. El día que aceptó el cargo estábamos todos en la casa y Ronald llegó a la cama como a las 8 pm y me dijo: mamá, esto era lo que me faltaba a mí: vivir con el entrenador del equipo”.

Así son estos tres personajes del fútbol venezolano: intachables profesionales, intachables padres.

¡Feliz día del padre a todos los papás que viven con amor el fútbol venezolano!

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