jueves, julio 7, 2022
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Teoría del fútbol: Defensor y defensa

Nahuel Ferraresi, zaguero de la Vinotinto
Nahuel Ferraresi, zaguero de la Vinotinto
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Hay dos conceptos que en el fútbol se utilizan como si su significado fuese idéntico cuando en realidad, son definiciones entrelazadas, asociadas a una misma intención, pero que definen hechos diferentes. Me refiero a defensor y defensa.

Es común que cuando está por empezar una transmisión se escuchen afirmaciones que sugieren que un equipo sale al campo con determinada cantidad de defensores o que su defensa consta de tantos futbolistas. Esto no se ajusta a la realidad del fútbol, ya que como se explicará en estas líneas, todos los futbolistas ejercen de defensores y de atacantes durante un partido.

Este es un juego dinámico, cambiante, que obliga a cada uno de sus participantes a involucrarse constantemente en los diferentes hechos que se van sucediendo. No en vano Francisco Seirul.lo, director del Departamento de Metodología del FC Barcelona, así como Joan Vilà, su compañero de investigaciones y entrenador por más de 30 años en esa casa, han establecido que el fútbol no se compone de jugadas sino que es una “sucesión de hechos complejos”. Para no extenderme en esta entrega, la lupa sobre esa reflexión quedará para un próximo artículo.

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Si nos apoyamos exclusivamente en la naturaleza colectiva del fútbol podemos darnos cuenta de que ningún futbolista, salvo en casos de lesión o de rebeldía mal entendida, se desconecta del juego. Es por ello que podemos concluir que siempre está actuando en función de si su equipo dispone o no de la pelota. Esto sin importar su ubicación geográfica temporal.

Llegados a este punto debemos explicar la diferencia entre defensa y defensor.

La defensa es una estrategia colectiva. No es una acción propiamente dicha sino un plan, por llamarlo de una manera, diseñado para evitar que el oponente consiga avanzar en el campo y acercarse al gol. Esta serie de conductas requiere de la participación de todos los jugadores y se ejecutarán según el rol de cada uno, en distintas zonas del campo de juego y en relación a los oponentes. También están vinculadas a lo que el equipo desea hacer una vez recupere la pelota. Por ello se dice que un equipo ataca según defiende y defiende según ataca.

El delantero Fernando Aristeguieta en labores defensivas
El delantero Fernando Aristeguieta en labores defensivas

Todos los futbolistas forman parte de la defensa dado que, como explicaba anteriormente, aquella es una acción colectiva que forma parte de la estrategia.

Por otra parte, el defensor, según lo expuso el abogado español Ricardo Olivos Arroyo (+) en su magnífico tratado Teoría del Fútbol, es aquel futbolista que, sin importar la zona del campo en la que se encuentre, se opone directamente al avance de quien conduce la pelota. El defensor es el futbolista que busca el encuentro físico, el duelo, con aquel jugador del equipo contrario que lleva la pelota:

“La teoría del ataque se basa en evitar el encuentro con el defensa; la de la defensa, en asegurar ese encuentro. El juego, pues, gira en torno a que no se produzca o se produzca ese encuentro”.

Es muy importante adentrarse en estas pequeñas diferencias si en realidad nuestro deseo es comprender correctamente el juego del fútbol. La tentación en la que caemos regularmente nos lleva a poner la atención en ese duelo individual que se produce entre quienes se disputan la pelota, cuando en realidad, el juego también es aquello que el resto de futbolistas realizan mientras ejecutan su estrategia para defender o para atacar.

Ronald Hernández
Ronald Hernández

Centrarse en la disputa del balón mientras se obvian los comportamientos de los otros protagonistas ofrece una versión mutilada de la realidad. El método inductivo al que estamos acostumbrados (partir de premisas particulares para generar conclusiones generales) no es recomendable para la visualización y posterior comprensión de este deporte. El propio Olivos Arroyo dejó escrito una hermosa idea que debe alimentar a quienes de una u otra manera desean conocer realmente lo que sucede en este juego:

“Las jugadas son para el juego como las palabras para las frases: elementos con los que se puede componer una oración o una blasfemia”.

Aquello de que el fútbol es un todo indivisible y no la suma de jugadas se basa precisamente en lo que estas líneas exponen: es una experiencia individual y también una experiencia colectiva. Hasta el intento más personal de un futbolista está sujeto a las acciones colectivas de su equipo y a las consecuencias de la reorganización del rival. No en vano este es un juego que debe observarse de manera amplia y total, y no a través de tomas cerradas o “close ups” que nada explican del fútbol.

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