jueves, octubre 29, 2020
Columnas

Periodismo, deporte y denuncia: ¿Solo generar ruido?

Lala FC
178views

No soy periodista. Siempre quiero dejarlo claro, pero me encanta la profesión y desde mi oficio como comunicador, trato siempre de respetar los criterios que deben guardarse al hacer periodismo. Es lo menos que puedo hacer sin tener un título de la academia.

Sin embargo, veo con alta preocupación como el periodismo de denuncia prácticamente feneció en el tema que tiene que ver con la cobertura de fútbol en Venezuela. Si bien las redes sociales han transformado radicalmente la forma de hacer periodismo (hoy día cualquier ciudadano puede hacer una denuncia por sus redes sin necesidad de ser periodista), creo que es necesario que quienes estamos vinculados a medios de comunicación o manejemos información, al menos respetemos las formas y el deber ser del buen periodismo.

Sin embargo, con este artículo no pretendo disparar contra el comunicador, el que divulga la información, sabiendo que hay un infractor identificado y no debe escapar en sus responsabilidades. ¿A qué quiero referirme específicamente? La situación crítica que cubre al fútbol profesional venezolano ha desnudado una serie de problemas de deudas e impagos en distintas instituciones que han coronado el límite permitido por los futbolistas. Lala, Llaneros de Guanare y algunos futbolistas de Mineros de Guayana han dado a conocer por distintos medios su descontento y además, han descrito con detalle las penurias por las que lamentablemente están atravesando. Hay responsables en todo esto y ése es el hecho periodístico: el que no paga, el que le incumple a sus empleados.

Mineros Lala

En esa necesidad de ser escuchados, los futbolistas han recurrido a periodistas, medios de comunicación y tuiteros para divulgar sus denuncias, para “generar ruido”, como me dijo el excelente periodista deportivo Humberto Perozo. Y aquí es donde parte el trabajo hecho y el bien hecho. Nos hemos acostumbrado a servir simplemente de puente para utilizar nuestras redes o nuestros espacios para reproducir lo que los denunciantes quieren manifestar y muchas veces no nos preocupamos por verificar que lo que divulgamos es completamente cierto y comprobable.

Mi compañero Humberto Turinese siempre me recuerda que el máximo activo que posee un periodista es su credibilidad. Entonces: es necesario que antes que publicar todo tal cual como nos lo hacen llegar, certifiquemos que eso sea cierto. No por dudar de lo que nos digan, sino para salvaguardar nuestra credibilidad. ¿Cómo? Llamando, comprobando de algún modo que lo que denuncian es tal. Se puede conservar la confidencialidad de la fuente (tal como lo garantiza la Ley del Ejercicio del Periodista).

Además, se debe tomar en cuenta la contraparte, el denunciado. Contactarlo y conocer cuál es su opinión al respecto y si tiene algo que desmentir, aclarar o agregar. Es fundamental conocer las impresiones de ambas partes, entendiendo que debemos aproximarnos a la mayor objetividad posible. Aquí es donde se establece la diferencia entre un simple divulgador (cosa que hasta un llamado influencer puede hacer) y hacer periodismo de denuncia. El rigor que se tenga a la hora de dar a conocer estos hechos, demostrará nuestra responsabilidad y seriedad en el manejo de la información, entendiendo que la finalidad no es generar “retuits”, “likes” o un escándalo.

 

El desafío del periodismo venezolano al momento de la denuncia

Hay una realidad inequívoca y es que practicar el periodismo de denuncia en Venezuela es realmente un reto arriesgado. Cualquiera que tenga mediano poder (económico, político, el que sea) puede apretar para callar voces con impunidad, lamentablemente. Y mire que ha pasado, incluso en el medio deportivo. Por eso es que cualquier labor periodística de denuncia siempre conlleva algo de hidalguía. Es la lamentable realidad.

Ser objetivos, la máxima, considerando que, por ejemplo, las denuncias de deudas tocan temas sensibles como las necesidades por las que están atravesando los afectados. No es indiferencia con respecto a la situación, sino ser equilibrados en el manejo de la información.

Lala

Por último, creo necesario hacer el debido seguimiento a la denuncia. ¿Qué ocurrió después de la divulgación? ¿Fueron atendidas las demandas? Pasa que muchas veces los denunciantes pactan arreglos con los denunciados y luego nada se sabe, nada se conoce. Es preciso que al asumir la responsabilidad de informar la demanda, se haga el debido seguimiento y seguir informando sobre el mismo. Es tan noticiosa la denuncia como todo lo que venga luego. Recordar que eso siempre colaborará en conservar la credibilidad del periodista o comunicador.

No quiero cerrar sin recordar que en un caso grave de impagos como el que se está viviendo en nuestro fútbol, a mi consideración debemos, siempre objetivamente, defender al débil jurídico, al afectado en una situación a todas luces, injusta.

Aquí están las sugerencias. De nuestra parte está conservar los criterios para hacer periodismo, sea usted o no periodista. Tratemos de hacerlo bien. Los involucrados serán los beneficiados.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: