martes, diciembre 6, 2022
Análisis de la VinotintoLa Vinotinto

Pékerman tocó el corazón del ataque vinotinto

Salomón Rondón en la victoria vinotinto sobre Emiratos Árabes
Salomón Rondón en la victoria vinotinto sobre Emiratos Árabes
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“Sólo soy una cantante

vulnerable como tú,

muchas veces, sombra,

y algunas veces, luz.

No tengo más ambiciones

que tocarte el corazón”

Este verso de la canción “La Cantante”, que Joaquín Sabina adaptó y tradujo de Billy Joel para Estela Raval, habla de lo mundano y vulnerable que puede ser un artista que muchos miran el rostro, pero casi nadie el alma.

Así es nuestra Vinotinto: “Muchas veces sombras y algunas veces luz”. Y en los últimos años, vaya que ha sido vulnerable, como lo han sido la gran mayoría de los venezolanos.

Pero José Pékerman se atrevió a tocar el corazón del equipo. El corazón ofensivo. Y en medio de todo, regaló una pequeña gran alegría: golear a Emiratos Árabes y tener un juego bastante convincente.

José Néstor Pékerman
José Néstor Pékerman

Y más que toca, le colocó corazón al juego de nuestra oncena. Probó tres partidos con un 3-4-3 que aún no parece funcional, para mutar al 4-2-3-1 que parece grabado en nuestro ADN futbolístico desde la revolución de Richard Páez cuando arrancaba este siglo.

Hay un protagonista de esta historia: Juan Pablo Añor. Enamorado de la figura del enganche, el argentino encontró al intérprete exacto de esta demarcación. Por él, Pékerman hizo una remodelación extrema de la alineación. Construyó el once alrededor de él. Y funcionó. Venezuela, en efecto, fue otra.

Mapa de calor de Juan Pablo Añor
Mapa de calor de Juan Pablo Añor

Juan Pablo Añor no anotó gol, no firmó asistencias y no dio pases clave. Pero potenció a todos a su alrededor: Jefferson Savarino, “Brujo” Martínez, Yeferson Soteldo, Salomón Rondón…

Venezuela, iniciando el ciclo de Pékerman, goleó también a Bolivia, pero 4-1. En ese partido, la posesión de la pelota fue de 58%. De ahí en adelante, más nunca ganó en posesión, hasta la paliza propinada a Emiratos Árabes: 59% de la pelota.

No solo eso mejoró: en ninguna otra ocasión había efectuado tantos pases: 638. Contra Malta (posesión al 50%) se hicieron 459. Fue la mayor demostración de pases, con acierto del 86%. El pasado martes, en Austria se logró la plausible cifra de 90% pases correctos.

 

Una columna fuerte en la Vinotinto

¿A qué se debe esta mejoría? Pues en fortalecer el pasillo central de ataque, una de las principales debilidades de la selección en los últimos años. El apocado José Peseiro (y lo decimos por todo lo que atravesó en su proceso), en su versión vinotinto, decía que de entrada no podía modificar el juego de transición de Venezuela: pases largos, extremos a correr y buscar un buen centro o pase para el nueve. Pero, su primer retoque sería buscar un ataque más asociativo.

¿Qué pasa cuando dependes de ataques de ese tipo? Pues, si bloquean a las bandas, a tus extremos, debe descargar hacia el centro. Y como el sistema, 3-4-3 o 4-3-3 no tiene o no se ha trabajado con un nodo que pueda hacer esa función, muere la jugada.

Mapa de calor de José "Brujo" Martínez
Mapa de calor de José “Brujo” Martínez

Con Añor aparece ese figura confiable con quien descargar hacia el centro o para continuar la jugada por el centro. Y el otro elemento diferenciador, con el mismo nivel de importancia del caraqueño, fue José “Brujo” Martínez, con su capacidad de aparecer, ocupar grandes extensiones de terreno, soltar al primer toque y también, robar.

Entre los dos, realizaron 122 pases acertados, con efectividad de 91% para el zuliano (en el cual hay que incluir tres pases claves y una asistencia) y de 88% para Añor. Sobre ellos, solo hizo más pases Nahuel Ferraresi (80, con 96% de acierto). Lo interesante del asunto, que ambos hicieron del pasillo central de ataque un lugar sólido y seguro, para liberar a dos flechas: Soteldo y Savarino.

Jefferson Savarino
Jefferson Savarino

Savarino, injustamente cuestionado en la selección, se lució con gol y asistencia. Sin responsabilidad en la construcción (el traje de obrero se lo pusieron “Brujo” y “Juanpi”), se sintió libre por su banda derecha. Sus números son buenos: 85% pases correctos, tres pases claves, cuatro centros y dos disparos al arco.

En el otro extremo, Soteldo sirvió el gol de Savarino. Tuvo 91% de pases correctos, acertó sus 11 dribles (100% efectivo) y tuvo dos disparos.

Los de los costados se apoyaron en el centro, descargaron y fueron libres. Soltaron su fantasía, llegaron y sedujeron al gol. Sí, sí hubo mejoría.

 

Seguir construyendo

Hay Plan “A” y es importante. Porque, sencillamente, no había. Toca construir “Plan B”, “Plan C” y los que sean necesarios.

Porque, quizás, no abunden enganches. Porque en eliminatorias no se podría contar por lesión o por otros sobrevenidos con Añor o José Martínez.

Antes de terminar el juego, el equipo mutó a 4-4-2 y se vio bien. Claro, el compromiso ya estaba definido y rival con la quijada rota languideciendo en una esquina del ring.

Pero por eso, ni por la escasa resistencia del rival, vamos a menospreciar el pasito hacia adelante. Tras esta doble fecha, somos menos pesimistas.

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Alfredo Coronis
Periodista y Locutor deportivo, especialista en Marketing.
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