martes, septiembre 28, 2021
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Los méritos y deméritos de Peseiro

José Peseiro, DT de Venezuela
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Cuando José Peseiro asumió la selección nacional, sí creo que se dio cuenta en qué berenjenal se estaba metiendo. Sin embargo, no tenía idea que los escenarios de trabajo iban a ser tan complicados para poder gestionar lo futbolístico. De eso creo que estamos claros todos: la pandemia, el poco tiempo de trabajo, las lesiones y ese masivo contagio de COVID.

Contra todo esto ha tenido que remar el portugués y quizá ha sido un salvoconducto que le ha permitido excusar resultados y en algunos casos, salir bien librado. Todas las emergencias con las que tuvo que gestionar son hándicaps que no pueden ser obviados. Sin embargo, casi año y medio después, hay aspectos negativos y positivos en su gestión, que merecen ser evaluados.

Una victoria, tres empates y seis derrotas es el bagaje al frente de la selección. Cinco goles a favor y quince en contra. Eliminados en la primera fase de la Copa América (se clasificaban cuatro de cinco por grupo) y marchan penúltimos en la Eliminatoria suramericana al Mundial, a cuatro puntos de la zona de repechaje.

José Peseiro, DT de Venezuela
José Peseiro, DT de Venezuela

Las cifras no son nada alentadoras, aunque el asterisco se tiene que poner en la Copa América por las bajas que tuvo que afrontar por lesión y contagio masivo de COVID. Situación ésta aparte, la evaluación tiene lugar desde la posición inicial de entender que, al contratar a un entrenador extranjero, de paso europeo, implicaba tener “paciencia” para que conociera el escenario del que se hacía responsable.

Vino la pandemia mundial y el pobre contacto que mantuvo con los suyos fue telefónico. Apenas si pudo reunirse con ellos cuando tocó jugar por los puntos en el estreno eliminatorio hacia el mundial de Catar contra Colombia. Se vieron por primera vez todos en Barranquilla y el resultado fue un sopapo ante el equipo que dirigía por aquel entonces Carlos Queiroz.

Desde entonces, la propuesta futbolística ha sido ajustada a lograr el orden defensivo. Fue convirtiendo un 4-3-3 con el que se le ganó a Chile a un 5-4-1 para encarar a Bolivia y Uruguay, antes de la Copa América. En La Paz, otro mazazo. Quedó la sensación de que no se tomaron las previsiones necesarias en los preparativos para ir a jugar en la altura. Un golpe de realidad. Para lograr algo en el Hernando Siles, hay que planificarlo con el más fino detalle: no se debía subir la noche anterior desde Santa Cruz a la capital boliviana.

En la Copa América, otra claudicación: el planteamiento, el manejo de los titulares en el once que enfrentó a Perú en el choque decisivo, donde había ya hasta ocho futbolistas entre habilitados por recuperación de COVID y otros como Soteldo, ya recuperados de una lesión, demostró que no se asumieron los riesgos necesarios para ir y buscar los tres puntos con otra propuesta distinta a la extrema defensa mostrada en los anteriores compromisos coperos, donde las numerosas bajas obligaron a evitar correr peligro.

En otra escena, aspectos positivos: ha sabido manejar su relación con los medios de comunicación, respetándoles y siendo más cercano que los últimos procesos. No es algo futbolístico, pero sí muy importante en su proceso. No guarda información innecesariamente.

Además, el hecho de haber realizado una masiva concentración de futbolistas del medio local en dos módulos, permitió que no se improvisara ante la emergencia por COVID. Supo a quién llamar cuando se produjo el contagio masivo y esos supieron responderle. Con un esquema rácano, pero ajustado a lo que disponía, fue capaz de sacar dos empates a Colombia y Ecuador, llegando con chance de clasificación al último partido contra Perú, algo que en una situación tal no esperaba absolutamente nadie.

Asumir sus errores públicamente y corregir es una virtud, aunque su propuesta inicial de tratar de que sus jugadores muestren un fútbol ofensivo no se ha visto en ninguna de sus presentaciones. Al contrario: su propuesta ha sido realmente defensiva y desde hace rato Venezuela dejó de ser una selección que genere un volumen de juego que le permita disponer de numerosas ocasiones para marcar.

José Peseiro, DT de Venezuela
José Peseiro, DT de Venezuela

En descargo de Peseiro, apenas si ha podido reunirse con el grupo completo una semana, la que se extendió entre los partidos de la Copa entre Ecuador y Perú. Antes, nunca tuvo más de tres días continuos de trabajo con sus dirigidos para poder darle forma a sus ideas. Ausencias, retrasos, pandemia, lesiones. Su periplo ha sido un soberano parto al frente de la Vinotinto.

Algo ha llamado la atención: decidió no contar con un colaborador técnico que sea del medio local, un entrenador que conozca el fútbol venezolano. El desconocimiento del medio en el que dirige se ha notado, aunque hace el esfuerzo de involucrarse más en el conocimiento del fútbol venezolano y el ámbito suramericano. Él quería utilizar la Copa América para ensayar e introducir sus ideas compitiendo y las circunstancias no lo han hecho posible. Eso es innegable.

Ciertamente, son los resultados los que siempre determinan el futuro de un técnico. De momento, no le son favorables, pero el apoyo que le han mostrado sus dirigidos, es un elemento esencial para su continuidad. Septiembre trae una triple fecha en la que las posibilidades de clasificar al mundial (el objetivo para el que fue contratado) dependerán de los buenos resultados que se puedan obtener en dos partidos como local y uno de visita.

Así ha sido el camino con Peseiro. Unas de cal y otras de arena. Lo que viene tiene que ser muy bueno como para recuperar el respaldo de la opinión pública que dilapidó con las decisiones asumidas en el choque copero ante Perú. Septiembre será crucial.

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