jueves, noviembre 26, 2020
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La transparencia de Peseiro

José Peseiro
José Peseiro.
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Me inquietaba en sobremanera lo que podía pasar en el Olímpico de la UCV. Por lo visto ante Paraguay y Brasil, encuentros donde Venezuela defensivamente hizo una gran labor pero con una deuda creativa enorme, el saldo negativo obligaba a que ante Chile, la selección mostrara todo lo que hasta ahora no había hecho.

Y ésa era mi inquietud: hay que ganar para no perder el tren mundialista, pero ¿cómo?, si hasta ahora no se había hecho un solo gol, ni siquiera generado unas cinco oportunidades claras en los tres choques anteriores. Acusé al grupo de haber perdido la memoria futbolística y a Peseiro de recomponer algo que no se había descompuesto.

Entonces, he decidido creer en el discurso del portugués. Porque a medida que ha conocido el camino que transita (bien dificultoso, por cierto) ha admitido sus errores y entendido cómo se bate el cobre en Suramérica. Se equivocó con el planteamiento en Barranquilla y ajustó todo para recibir a Paraguay. Asumió el error y decidió coser la confianza de la camisa rasgada de sus dirigidos y mandarlos a defender. Se hizo bien, pero faltaba generar ocasiones y en consecuencia, goles.

José Peseiro.
José Peseiro.

Para enfrentar a Brasil en su casa, no había mucho qué cambiar, porque no había que inventar. Sin embargo, me quedó la inquietud sobre si ya se tenía un plan para tratar de ir a buscar a los amazónicos en caso de ir abajo en el marcador. No vi nada así desde el minuto 70, cuando se fueron arriba. No sentí que hubiera algo planificado para ir a buscar el empate, seguí viendo a una Venezuela que jugaba como si el partido estuviera 0-0 y quisiera mantenerlo.

Para ir a Caracas, ya el seleccionador fue tajante. Con el agua al cuello, hundidos en el sótano de la tabla, había que ir a ganar con un fútbol que el portugués hasta ahora no había mostrado. Había motivos para desconfiar e incluso en plena transmisión me di cuenta que al minuto 5 de partido Salomón Rondón estaba marcando la salida de Chile en la mitad de la cancha. Pensé: “iremos a lo mismo, control defensivo y esperar qué se puede aprovechar arriba”. Y no fue así.

De la mano de Peseiro, Venezuela jugó su mejor partido por puntos, al menos en el último lustro. El equipo recuperó su memoria ofensiva y jugó un partido muy completo en todas sus facetas contra un rival que había levantado vuelo en su tierra tras derrotar convincentemente a Perú con un Arturo Vidal pletórico. En la UCV, Yangel Herrera en su batalla individual, dejó al cerebro chileno de rodillas.

 

El gran acierto de Peseiro

No quiero entrar en análisis depurado de lo que tácticamente sirvió para que Venezuela superara en todas las facetas a Chile, pero sí quiero destacar el mayor acierto de Peseiro: poner a jugar a cada quien en su lugar. Un zurdo como lateral izquierdo, Machís por la derecha, Yangel y Cásseres como interiores. Todos en su posición natural para Voilá!, cumplir con la mejor presentación desde que el portugués dirige. Algo sencillo. Como dijo el famoso Luis Lescurieux, formador argentino de la prestigiosa escuela de técnicos Vicente López: “En el fútbol todo está inventado, la diferencia depende de la creatividad”. Sencillo.

Yangel Herrera
Yangel Herrera.

Mérito para los jugadores que han mostrado la misma actitud de compromiso en todos y cada uno de los duelos. El respeto por Peseiro traslada confianza en que la recuperación puede ser posible. Sus palabras, sencillas pero concretas, resumen hacia dónde apunta su trabajo: “Este equipo tiene para desarrollarse más ofensivamente como lo hicimos hoy en el primer tiempo, pero necesitamos más tiempo para seguir trabajando”.

Ha entendido el ex técnico de Porto y Sporting que en la competencia en Suramérica no es tan fácil plasmar en el campo una idea. Hay un sinfín de condicionantes que provocan que los planteamientos y la toma de decisiones sean tan distintas pero sobre todo, prudentes. José Peseiro cada vez se nota más familiarizado con quienes dirige, dónde dirige y el escenario en el que compite.

Su sinceridad ha sido siempre la premisa en su discurso. No oculta nada, no tiene problema en explicar sus decisiones y asume los errores, siempre buscando corregirlos. El crédito ganado antes de Barranquilla, ayer lo recuperó.

Pasaremos una Navidad en calma, recuperados, pero con muchísimo trabajo por delante. Ojalá que en estos cinco meses que comprenden desde noviembre hasta la reanudación de las eliminatorias se pueda adelantar algo de lo que tácticamente quiere.

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