viernes, febrero 26, 2021
Análisis de la VinotintoLa Vinotinto

José Peseiro, a un año de la gran aventura vinotinto

José Peseiro
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“Después de procelosas tempestades,                   

Nocturnas sombras, sibilante viento,                      

Trae el alba serenas claridades,                

Esperanza de puerto y salvamento;                         

Y alumbra el sol las negras soledades,                   

Apartando el temor del pensamiento”

 

A finales del Siglo XV, los marineros portugueses asombraron al mundo. Aventureros, arrojados a la conquista de mundos inexplorados, dejaron inscrita su valentía y osadía por los siglos de los siglos.

Os Lusiadas” (Los Lusiadas) es una epopeya escrita por el inmortal poeta portugués Luis de Camoes, dividida en diez cantos, del cual, extrajimos la primera estrofa del cuarto. En la extensa obra, patrimonio de la cultura mundial, se honra a históricos marineros portugueses  mediante el relato histórico  mezclado con la fábula, pues aparecen dioses, ninfas y nereidas a formar parte de los versos.

Vasco da Gama, Fernando de Magallanes, Pedro Álvares Cabral, Bartolomeu Días, Gaspar Corte Real, entre otros, escribieron páginas de aventura, arrojo y conquista en un período importante para la historia de la navegación. Pasaron a la historia por ser una camada de marinos legendarios que dominaron porciones de América, África y Asia.

José Peseiro
José Peseiro durante su presentación como nuevo DT de la Vinotinto.

José Peseiro, algo heredó de ese espíritu de aventura que honra la historia portuguesa. Hace un año, fue presentado formalmente como técnico de la selección venezolana. A pesar del Internet, los videos, la televisión, se lanzó a un mundo que podía ser desconocido para él.

Este técnico “navegante” ancló en Venezuela de sorpresa. El mundo del fútbol venezolano aún digería la abrupta partida de Rafael Dudamel tras un  esperanzador 2019. Los primeros días de 2020 se debatían entre quien debería dirigir la selección.

Surgieron nombres, reuniones. Jorge Sampaoli era del interés de una facción del fútbol venezolano,  se ventiló que podía llegar. Pero, Laureano González, aún como presidente de la FVF (al poco tiempo renunciaría) llegó del viejo continente, con la cabeza altiva en la proa y más atrás, Peseiro.

Por estatutos, el presidente de la FVF tiene la potestad de elegir el DT de la absoluta sin consultar a nadie. Y así fue.  Peseiro, llegaba a un país que no conocía mucho y el país, poco conocía de Peseiro.

Para el entrenador luso, llegar al “nuevo continente”, no supuso la calma de tierra firme. Al contrario, encontró las aguas más turbulentas que posiblemente haya enfrentado en su carrera.

Primero, González renunció a la presidencia de la FVF por motivos de salud. Asumió Jesús Berardinelli, que en el corto tiempo de mandato, fue investigado por la justicia venezolana, arrestado fuera del procedimiento regular de ley y fallecido bajo la custodia policial.

Peseiro, que apenas hacía viajes para conocer a algunos jugadores y tenía la esperanza de arrancar la eliminatoria en marzo (en aquel entonces la mayor preocupación es que no iba a tener amistosos antes del debut  premundialista), chocó de frente con la realidad venezolana: La FVF no tenía mayores recursos, pero podía echar a andar la eliminatoria.

Apareció una gran tempestad: la pandemia del Covid-19. Todo paralizado: viajes, juegos, torneos. A la par, se iba desarrollando el triste desenlace de Berardinelli , que devino en una severa crisis institucional en la Federación Venezolana de Fútbol.

Incertidumbre, deudas, la institucionalidad en Sabana Grande se derrumbaba. Rumores de renuncia del portugués aparecieron. Y no sería la primera vez. Pero como Ulises, se amarró al mástil del barco para sortear las adversidades.

Los meses siguientes transcurrieron entre video llamadas. Con sus jugadores, para oírles, para imaginar una eliminatoria simulada, y otro buen tiempo para explicar a diversos medios su idea. Todo, bajo la pizarra, la teoría. En la práctica, nada.

La entrevista COMPLETA de José Peseiro con Conexión Goleadora

Se autoriza la vuelta de la eliminatoria. Octubre, la fecha esperada. Con los recursos que pudo colectar, la Junta Normalizadora organizó la expedición a Barranquilla, pero tuvo demasiados contratiempos.

Salomón Rondón no pudo salir de China. Otros compañeros no obtuvieron permisos. Aparecieron lesionados y jugadores que llegaron sobre la hora al partido. Y aun así, Peseiro, con su alma aventurera, dispuso un 4-2-3-1 para el cual, los criollos ni él estaban preparados. Colombia venció 3-0 con absurda facilidad.

“Es mi culpa, lo de Colombia es mi culpa”, asumió y asume sin complejos, aún hasta el día de hoy. Después de perder la batalla en la costa atlántica colombiana, le tocó subir a las montañas andinas de Venezuela.

En Mérida, conoció de primera mano lo que padece el país, en especial el interior del país: falta de gasolina, apagones, internet deficiente. En Mérida, se fue por lo pragmático: recuperar la línea de tres volantes, férreos, para cortar y equilibrar. A pesar de una leve mejoría, Paraguay se llevó el botín del triunfo.

Noviembre. Mejoró todo. La Junta Interventora, ya un poco más asentada, mudó el partido a Caracas. La logística mejoró: vinieron todos los jugadores con los que se podía contar. El rival de entrada: Brasil. La lógica decía que no iba a ganar en territorio que alguna vez perteneció al Imperio de Portugal. Y así fue, pero la cosa empezaba a marchar.

El método Peseiro: el pragmatismo como bandera

Caracas. Chile, un rival al que nunca se le había podido ganar. Se le planteó un juego que fue efectivo y en el que, aunque hay que mejorar mucho, sirvió para puntuar tres unidades que evitaron el temprano naufragio en la navegación a Catar 2022.

La calma llegó. Siguieron semanas de profundizar y conocer más. Peseiro se adentró en el fútbol venezolano y se llevó sus radiografías  al convivir en las burbujas del torneo pasado de primera división. La sensación de cierre de año fue de tranquilidad y de cierta satisfacción por la reconciliación con el triunfo.

Incluso, después de ganar, seguían rumores de supuestas renuncias. E información de impagos. Según nos comentan fuentes, al menos con el portugués, el 2021 arrancó con las cuentas saldadas.

Hoy, a un año de su desembarco, este marinero Peseiro mira al horizonte. Las aguas no prometen estar tan tranquilas: se divisan cercanas unas elecciones en la FVF que ojalá devuelvan la institucionalidad a la Torre Mega II. También, está el calendario más ajustado de la historia Vinotinto: al menos quince juegos oficiales, con cinco garantizados en Copa América y diez por eliminatorias. No habrá descanso ni ensayos. Y el Covid, sigue ahí presente, torpedeando sueños y proyectos.

Peseiro tendrá que emular a sus antepasados lusos: planificación, estudio, coraje, arrojo. Vienen más aventuras vinotinto, más parajes por conquistar. Y la mar,  no estará serena.

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