jueves, noviembre 26, 2020
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Una historia más para el estadio con más historia

Estadio Olímpico de la UCV, Caracas.
Estadio Olímpico de la UCV, Caracas.
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Un viejo amigo ha tenido sonrisas color vinotinto en tiempo reciente.  Desde que tuvo en 2017 una grandiosa fiesta, con sus gradas a tope, para recibir a los sub campeones del Mundial ha tenido un aroma a reivindicación histórica.

El año pasado ya probó de nuevo el Vinotinto, ese que cobijó una gran parte del siglo XX. Dos amistosos, ante Bolivia y ante Trinidad y Tobago se realizaron  en la cancha más antigua del circuito profesional venezolano, levantada en 1951.

Las sensaciones fueron buenas: más allá de unos triunfos incontestables, el césped estaba en buen estado y los jugadores se despidieron de las capital, felices. Se sentían cómodos y quedaba la sensación de que volvería un juego oficial para la cancha  de fútbol con más historia de Venezuela.

Y volvió, ante Chile. La seguridad que da en cuanto a servicios públicos Caracas hizo mudar su sede, original, que era Mérida. Y como será un duelo a puertas cerradas por el tema de la pandemia, el aforo no será problema.

El Estadio Olímpico Universitario de la UCV volverá a recibir un partido de eliminatorias 17 años después. En septiembre de 2003, recibió a Argentina y perdió 0-3. Fue su despedida del premundial, que muchos pensaron definitiva por los faraónicos estadios que se levantaron en el interior del país.

Por culpa de la desidia, de los que solo la utilizaron como recurso de enriquecimiento, por años lo han dejado maltratado,  impresentable. En el imaginario de muchas personas que no han ido al estadio nunca o en muchos años, recuerdan un césped maltratado, olvidado, intransitable. Un blanco de burlas de quienes lo detestan.

Estadio Olímpico en 1953. Foto de Cornell Capa.
Estadio Olímpico en 1953. Foto de Cornell Capa.

En buena parte de la historia de este siglo XX, fue alquilado sin piedad. Se usaba por múltiples disciplinas: bala, martillo, jabalina. Los futbolistas odiaban jugar por las historias de tobillos fracturados. La Fundación UCV, ente que regulaba el alquiler, lo rentaba sin medir propósito. Para finales de torneos empresariales, para fines lejanos a ser la casa del fútbol en Caracas y mucho más lejanos a sus verdaderos dueños: los estudiantes.

No tuvieron la mínima consideración ni les interesó que sufriera el exilio forzado de su hija predilecta, la Vinotinto. Venezuela jugó su primer partido de premundial en esta cancha, el 30 de mayo de 1965 en una caída ante Uruguay.

Quizá por eso,  cuando la  mocedad escucha la frase “el estadio con más historia del país”, no le hace clic el asunto. No lo entiende, no lo procesa. Los jóvenes están acostumbrados a ver un estadio deteriorado, con el protagonismo extraviado.

Afortunadamente, las cabezas de los equipos profesionales de la capital tomaron el toro por los cuernos y decidieron ponerle fin a un césped digno de una manga de coleo. Como inquilinos de la UCV, le pusieron condiciones a la Fundación UCV, restringieron el uso del tapete verde y hoy, según la última evaluación de la Licencia de Clubes (Conmebol), es el mejor terreno de juego del país.

 

El Olímpico, escenario de mundialitos y una final de Copa América

Sin embargo, muchos no tienen quien les cuente que en los 50, se jugó el preludio de la Intercontinental (a la postre Mundial de Clubes), con lo mejor del planeta. Un refugio de la postguerra, con el Real Madrid de Di Stefano, con Santos de Pelé, con Barcelona, Roma, Inter, Milán, junto a lo mejor de nuestro continente, con River Plate, Botafogo, Flamengo o Millonarios.

Estadio Olímpico
Recibimiento al Real Madrid en la capital española, luego de su torneo en Venezuela.

Ese torneo, el pequeño Mundial de Clubes, tuvo una trascendencia tan importante, que al ganarlo Real Madrid en 1956, la gente salió a las calles de esa ciudad a recibirlos, a copar las adyacencias del aeropuerto de Barajas porque les otorgaba un título tácito que no existía: campeones del Mundo.

La primera victoria criolla en eliminatorias ocurrió en sus predios. En marzo de 1981, ante Bolivia, 1-0.  Hasta 1985 fue la casa exclusiva de la selección nacional, premundial en el que partió a San Cristóbal y desde ese entonces, no ha tenido hogar fijo. Afortunadamente, todo el país ha podido disfrutar de su combinado patrio, en especial en este siglo XXI, donde ha parecido posible ir a un Mundial y eso ha hecho moverse en masa alrededor de la Vinotinto.

Antes, en 1975, sirvió de sede de desempate de la final de la Copa América, en la que la Perú de Cubillas y Sotil, despachó a Colombia, 1-0. Fue la primera final de Copa América disputada en Venezuela, que albergaba todas las condiciones de país boyante. Fue una excelente sede neutra y el público se abalanzó en este estadio para ver quien resultaría ganador en un pleito que no se pudo resolver ni en Lima ni en Bogotá.

Como dato adicional, Venezuela fue local en aquella Copa América que se jugó a ida y vuelta en el Olímpico de la UCV.

Sin embargo, por malos manejos de la Alcaldía Mayor en ese momento, Caracas no contó con un estadio de envergadura para la Copa América de 2007 y se prefirió “remodelar” el Olímpico. El histórico estadio apenas recibió un partido, el más triste de un torneo: el tercer y cuarto lugar.

Por manejos políticos, Caracas perdió una semifinal, otorgada a Maracaibo, quien tiene el honor de haber albergado la final de la única Copa América organizada en su totalidad por Venezuela.

 

Los Panamericanos del 83

Aparte, albergó  Juegos Bolivarianos, Centroamericanos y del Caribe y fue casa de los únicos Panamericanos que se disputaron en Venezuela, en 1983, la fiesta deportiva más importante para los americanos, superada para los atletas de esta región solo por los mismos Juegos Olímpicos.

Esa fastuosa inauguración, que tuvo a Michael Jordan desfilando por la pista de tartán con sus selección de baloncesto, entre otras grandes luminarias, es recordada por la actuación del inolvidable Alfredo Sadel y otras grandes figuras del momento.

 

Y si hablamos de temas fuera del fútbol, también son recordadas las monumentales misas en la primera visita papal de Juan Pablo II, sinfín de conciertos de artistas internacionales. Ese estadio tiene historia, aparte del fútbol.

Y habría que meter noches inolvidables de Libertadores de tantos clubes que hicieron vida en su recinto. Copa Conmebol, Sudamericana, además de la emoción propia de nuestros torneos. Amistosos de gran nivel en el siglo pasado, como los duelos del Cosmos de Pelé.

Ante Chile habrá número redondo: serán 25 partidos de la selección absoluta en los predios ucevistas. Sumando  los 12 que tiene su hermanito menor, el Brígido Iriarte, hacen aún, de Caracas,  que a pesar de la indolencia de quienes deben ser responsables de las infraestructuras, sea la ciudad con más partidos de selección nacional con 36 defensas de los colores patrios.

La historia se reencuentra con la historia, a pesar de la circunstancias. Olímpico, saborea este momento, evoca tus mejores tardes. Aunque muchos lo ignoren, nadie te quitará lo vivido.

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