domingo, diciembre 5, 2021
Análisis de la VinotintoEliminatoriasLa Vinotinto

“A Venezuela no se le puede decir que no nunca”

Leo González
Leo González
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Ante Perú, fue el “Last Dance” de Leo González al frente de la Vinotinto. En ocho partidos, una victoria y siete derrotas son un lastre demasiado pesado como para extraer una evaluación objetiva acerca de su balance como seleccionador.

Una derrota ante el equipo que dirige Ricardo Gareca, fue la despedida de Leo y el final de un “interinato” que, más que el significado real de la palabra, fue un adjetivo calificativo como recordatorio que el técnico trujillano no era el definitivo.

En una columna anterior argumentaba la necesidad que los federativos le hablaran al país y le informaran acerca de todo lo que rodea la contratación de un nuevo seleccionador. Apaciguar los ánimos (desanimados) por los resultados negativos es necesario para no perder todo lo que tanto costó en el tiempo lograr con el combinado nacional de fútbol. Sin embargo, el manejo discutible en cuanto a la decisión de dilatar o no la labor de Leo González al frente del equipo, fue un punto que indudablemente influyó en el desempeño del equipo.

Leo González, DT de la Vinotinto
Leo González, DT de la Vinotinto

Para la última doble fecha ante Ecuador y Perú, se conoció primero la convocatoria de los futbolistas que estarían en el listado antes que la continuidad de Leo González, cuando era claro que solo iba a estar por las dos anteriores triples fechas. En una entrevista hecha por el periodista Humberto Turinese después del partido ante Perú, el técnico revela que le hubiese gustado que lo llamaran con suficiente tiempo para ésta última doble fecha y que llegó a un acuerdo con la directiva de la FVF que era mejor ponerle punto final a esta etapa, independientemente de si ya se hubiera concretado la llegada del nuevo cuerpo técnico.

En medio de todo, surgió el debate sobre si Leo González fue irrespetado en el tema de extender hasta por dos veces su interinato y hay una frase que deja el técnico en la entrevista con Turinese que es clave: “A Venezuela no se le puede decir que no nunca”. Y entra el debate “patriotero” acerca de vestir la camiseta de la selección nacional, como jugador o como técnico.

Cuando hay futbolistas que argumentan razones para no atender al llamado de la selección, justo cuando se atraviesan los peores tiempos institucionales y de resultados, entra en escena éste tema de si a la selección hay que ir siempre. Tomás Rincón, el capitán de los últimos años, quien no atraviesa su mejor momento individual en el Torino, no ha dejado de atender cada llamado y responde en el campo: según estadísticas de SofaScore publicadas por Idioma Futve, el volante fue el líder de Venezuela en pases acertados (91%), toques (79), pases clave (3), duelos aéreos ganados (4 de 5) y balones largo completados (8 de 9 intentos). La respuesta al debate está en el campo.

Y es que no es sentimiento patriota. Defender los colores de la selección nacional es el sueño de muchos y es una responsabilidad que se tiene no solamente con quien te llama sino con lo que significa el legado de la camiseta que vistes, con la gente que tanta ilusión tiene (o tuvo). Más allá de lo que rodea negativamente el entorno Vinotinto que puede afectar en todo sentido, está la responsabilidad de asumir en las buenas y en las malas, en ése vínculo que no te lo da una relación laboral sino el privilegio enorme de ser considerado entre los mejores de tu país, en esa camisa que te sirvió para impulsar tu carrera (si lo quieres pensar de una manera egoísta). Es como el buen padre que acompaña a su hijo cuando alcanza un título universitario, pero también cuando está grave en el hospital.

No es una responsabilidad patriotera. Es un privilegio que se debe corresponder con el llamado. A mi criterio, nada justificará el hecho de despreciar un llamado a la selección nacional de tu país. Siempre debe ser un orgullo y a él te debes.

Leo González, pese a la disconformidad con las maneras, asumió en el momento más álgido de los últimos años, dirigir a Venezuela. Tuvo el valor y la responsabilidad de hacerlo y eso hay que reconocerlo, más allá de los resultados. Que sus decisiones en el campo sean cuestionables, que no guste lo que hizo, es una cosa. Que haya asumido en uno de los momentos más críticos, es valorable.

A Venezuela no se le puede decir que no nunca”.

1 Comment

  1. Dar la cara y aceptar los desafíos es una forma de amar a su país, ojalá que todos los jugadores fueran como él, que ante lo que enfrenta no titubeó en en asumirlo, con pekerman hay que mirar más a los jovenes desde el 2009,2008,2007, estoy casi seguro que va a hacer la generación que nos llevará finalmente al mundial.

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