martes, octubre 20, 2020
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A 35 años del estreno del premundial en Pueblo Nuevo

Pueblo Nuevo
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¿Cómo llegó la eliminatoria a San Cristóbal?

El domingo 26 de mayo  de 1985, en un estadio Pueblo Nuevo abarrotado, la feligresía futbolera se convocaba en la cancha mimada de San Cristóbal para apreciar a Argentina, a la figura del momento, Diego Armando Maradona y por supuesto, a la Selección Venezolana.

Las reseñas indican que 30.000 personas plenaron el coso andino. Y que al minuto 3, “Pelusa” no incumplió con su cartel de crack: Un tiro libre traspasó la barrera que cuidaba César “Guacharaca” Baena para poner arriba la visita.

El trago amargo duró poco. El excelso lateral René Torres tres minutos después sacó un “coñazo”, un soberbio tiro de unos 30 metros, luego de interceptar una mala entrega de Daniel Pasarella con el pecho para igualar 1-1.

Hasta ese momento, fueron los diez primeros minutos de un arranque de Eliminatoria más emocionantes para una Vinotinto acostumbrada a la amargura. Fue un bravo duelo, ante los futuros campeones del Mundial para el cual se buscaba un cupo: México 86.

Ganas nuevas y tierra nueva. Por primera vez en la historia se jugaba el Premundial fuera de Caracas. 20 años después y cuatro eliminatorias pasadas (1965, 1969, 1977 y 1981), el binomio Olímpico de la UCV-Brígido Iriarte perdían la exclusividad de la antesala de los Mundiales para Venezuela.

Hay que recordar a las nuevas generaciones que esos Premundiales (hasta USA 1994) pueden ser marcados como eventos propios de un año. Es decir, un año antes del Mundial, los países Conmebol se dividían en grupos (entre dos y tres) y en un período no mayor a dos meses calendarios (la pausa del verano Europeo) se dirimían en partidos de ida y vuelta los clasificados a los Mundiales.

También hay que recordar que no se incluye en la lista de arriba el Premundial de 1973 para Alemania 1974, pues en ese período quedó desafiliada la FVF ante la FIFA por pugnas por el poder.

Argentina era el primero de tres partidos en Pueblo Nuevo, en pos de atrapar un cupo para México 86. Al domingo siguiente, le tocaba enfrentar a Perú. Después, al domingo “de arriba”  jugar en el Monumental de River ante la Albiceleste y el 26 de ese mes, viajar a Lima. Tocaría regreso a casa para enfrentar a Colombia y luego cruzar la frontera para cerrar el Grupo 1 (el único con cuatro equipos) en Bogotá.

Los primeros de los tres Grupos viajarán directo a México (los otros dos eran de tres selección) y entre todos los segundos, más el tercero del grupo de Venezuela, sacaban al del repechaje. Así era Conmebol en ese entonces.

El empate 1-1 iba bueno, pues un punto y ante Argentina en el arranque del premundial, servía. Pero tres minutos antes del descanso, un tiro libre que se pensaba que iba a cobrar Maradona fue rematado por Pasarella y la visita de nuevo arriba.

En la reanudación, Maradona, de cabeza, puso el 1-3 al 57. Pero lejos de hundirse el cuadro venezolano, encontró en el  público que se estrenaba como anfitrión de la selección aliento para seguir batallando e instantes después, Herbert Márquez, maestro histórico de los aires en el fútbol venezolano, la  mandó a cruzar la línea para el  2-3.

Se intentó, pero no se pudo  igualar al futuro campeón del mundo. Pero quedaban buenas sensaciones. Dentro y fuera de la cancha.

Cómo llegó la Vinotinto a San Cristóbal y como casi no se estrena allá

Sacar a la selección de su feudo original no fue fácil. El director técnico Walter “Cata” Roque inició la preparación desde el año anterior, compaginando su labor como DT del Atlético San Cristóbal.

Cuenta el historiador Jesús García Regalado en su libro: “Venezuela y sus selecciones de fútbol”  que el viernes 4 de enero de 1984, José Douglas Vidal, presidente encargado de la FVF, junto a Neptalí Barbera, del Comité de Selecciones y Laureano González, de la Asociación de Bolívar, “anunciaron que la Eliminatoria se va a la provincia y que la organización de la misma queda bajo la empresa “Rutas Publicidad”, con sede en San Cristóbal.

Manolo Dávila y el fallecido Sergio Omar “El Cura” Calderón, gente de radio, anunciaron una inversión de tres millones de Bolívares (en la época del 4,30 eran cerca de 700.000 dólares) para la preparación de la Vinotinto y garantizaban, al menos, ocho amistosos.

La gira incluyó juegos en Colombia, más unos partidos en Caracas ante Bolivia (triunfando 5-1, el lauro más holgado hasta el momento) y luego a Dinamarca. Para calentar la eliminatoria, se cerró la preparación en Pueblo Nuevo un mes justo antes del arranque, ante Santa Fe de Bogotá, con triunfo de la visita 0-1.

Todo parecía encaminado para el arranque de una eliminatoria lejos de la capital. Pero apareció una voz de protesta: Lázaro “Papaito” Candal, documentos en mano, decía que no se podía jugar en San Cristóbal.

Candal había sido el manejador de los derechos de la selección hasta la irrupción de Rutas Publicidad. Y el carismático locutor gallego había ido en representación de Venezuela al congreso de Conmebol en Chile de 1984, donde inscribió a Caracas como sede de la selección, tal cual como venía siendo.

“Papaito” había firmado el acuerdo con René Hemmer, presidente de la FVF para 1984, pero en 1985 empeoró su estado de salud y debió abandonar el cargo. Douglas Vidal, en medio de guerras viscerales por el poder, toma el cargo al ser figura de consenso  para asumir el interinato mientras llegaban nuevas elecciones. Luego asumirá Rafael Esquivel, pero eso va en otra historia.

En vista de que esa situación dejó hondos problemas económicos en la FVF, el trío dirigencial mencionado arriba (Vidal, González y Barbera) se decantó por la propuesta tachirense al ofrecer cubrir todos los gastos de la selección, preparación y aparte, un monto de dinero que aliviaría las golpeadas arcas federativas.

Argentina, aprovechando la situación, desconoce a San Cristóbal como sede y anuncia que jugará en Caracas. Perú aprovecha y se adhiere a la decisión de los rioplatenses.

La tensión sobre donde jugará la selección estuvo presente en el ambiente del mundillo del balompié criollo.

Fue tal la situación, que tuvo que intervenir  la política. El expresidente tachirense (y quien en 1988 volvió a la presidencia) Carlos Andrés Pérez fue buscado por los organizadores del juego, aprovechando sus raíces tachirenses, y medió ante el presidente argentino y amigo personal, Raúl Alfonsín, para que convenciera a los dirigentes de la AFA de jugar en Pueblo Nuevo.

Parte de esa tranquilidad que se le transmitió a Argentina, era la instalación de un comando anti-secuestro para cuidar a Diego Armando Maradona.  Décadas atrás había sido secuestrado Alfredo Di Stefano en Caracas y a pocos kilómetros estaba la frontera con Colombia, un país con muchos problemas bélicos en ese entonces.

El 20 de mayo, justo seis días antes del estreno, los argentinos dan el brazo a torcer y la FIFA acepta a Pueblo Nuevo como sede Vinotinto. Candal narró el juego para toda Venezuela por la querida y recordada RCTV.

Desde entonces, exceptuando la ruta  a la siguiente cita ecuménica, Italia 90, en la que Candal recuperó los derechos de organización y Caracas tuvo de nuevo en exclusiva a la selección, en todas las eliminatorias que sucedieron, Pueblo Nuevo tuvo al menos un par de juegos.

 

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