domingo, diciembre 5, 2021
Análisis de la VinotintoEliminatoriasLa Vinotinto

Espacio aéreo vinotinto

Roberto Rosales, Tomás Rincón y Óscar González tras la caída de la Vinotinto ante Chile
Roberto Rosales, Tomás Rincón y Óscar González tras la caída de la Vinotinto ante Chile
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Una vez en una webinar de táctica defensiva que tomé, una frase del ponente me hizo click, tal cual como le hace a los jóvenes que me piden consejos de periodismo y les respondo: “¿Y tu que quieres ser? ¿Buen periodista o famoso?”.

El experto en cuestión planteó una diatriba: “¿Qué vas a evitar: el gol o el remate?”. Pelé los ojos, como los hacen los chamos cuando se dan cuenta que pueden ser perfectamente famosos sin ser buenos periodistas.

Como era un webinar, para promocionar un curso impagable para este bolsillo tropical, tiró una frase: “Si quieres evitar el gol, entonces pon a un jugador o dos a los postes. Si quieres evitar el remate en sí, entonces pon más jugadores en el área”. El señor agarró y se fue, dejándome con hambre de más.

El balón detenido vuelve a pasar factura para Venezuela

El jueves, Venezuela tuvo un gris, muy gris espectáculo contra Chile que con muy poco la neutralizó y le cayó a goles. Resolvió el partido temprano y volvió a la vida en la eliminatoria. Como en algún momento fue la Vinotinto que le devolvió la ilusión a Perú y Paraguay.

Ese partido fue una real bofetada. Pocos días duró la alegría del partido de Ecuador, que fue una bonita exhibición en la UCV. Ofensivo, descarado, atrevido… sí, se perdieron varios duelos aéreos, pero, bah. Ganó Venezuela. Y eso, sienta bien, más en estos tiempos.

Ese duelo lo gana Leo González en las bandas. Ecuador, sacó un 3-4-3, con Angelo Preciado y Pervis Estupiñán como carrileros con mal regreso y ahí, fueron “reventados” por Darwin Machís y un pletórico Eduard Bello.

Chile no venía bien. De hecho, siento que de Argentina, Brasil y quizá Ecuador, para abajo, todas las selecciones del continente pasan por bajones y es una pena que Venezuela, con una generación llamada a ser muy potente, por la amalgama de jugadores de jerarquía como Rincón o Rondón con los subcampeones mundiales sub 20, atraviese un mar de incertidumbres que no permitan aprovechar el contexto.

Pero volvamos. Chile no venía bien. Siete partidos sin ganar y en todo el 2021, solo le había ganado a Bolivia y Paraguay. El pragmatismo imperaba. Lasarte, supo leer las debilidades criollas: dos líneas pegadas de cuatro cuando Venezuela tenía la pelota, esperarlos en bloque bajo, no proyectar mucho los laterales y listo. No se ganó por las bandas, no hubo chispa para penetrar y Venezuela cayó en una tediosa e improductiva posesión larga, pasándose la pelota sin ideas adicionales.

 

Sí, bombardearon a la Vinotinto

Una batería anti-aérea es uno de los dispositivos usados para derribar aeronaves militares en combate y generalmente, utilizan misiles para tal fin. Lo explico, de antemano, porque en pleno juego, se me ocurrió tuitear (capaz no tengo madera para la metáfora) que Venezuela “imprecisiones fatales en la batería anti-aérea” y tuiteros ciegos de ira me reclamaron que por qué no criticaba la defensa aérea de la selección.

Lo cierto es que volvemos al principio de texto, de desahogo porque no nos queda otra. Hay mucha incertidumbre en la selección: equipo siempre incompleto, el sempiterno drama federativo, y hasta el técnico, que no sabemos si hoy sigue siendo DT, en un interinato más largo que la provisionalidad del elevado de Los Ruices en Caracas.

Incertidumbre, al punto que el sistema defensivo, no sabe si defender el gol o defenderse de un remate. Fue inadmisible que Erick Pulgar (héroe chileno de la noche) diera dos pasos desde el punto penal a la línea de gol para marcar, impune, descarado. Y en su segundo gol, nadie cuidó palos, nadie detectó que los chilenos arrastraron marcas y remató ante la mirada de un Rincón que llegó a destiempo.

Chile festeja durante la victoria sobre la Vinotinto
Chile festeja durante la victoria sobre la Vinotinto

Tampoco queda muy claro si Venezuela marca hombre a hombre (algo poco recomendado a nivel profesional) ni por zona (algo que requiere trabajo y mucha comunicación) ni un mixto, que es lo una solución fácil y pragmática.

No es nuevo. Desde la era Peseiro, Venezuela ha tenido problemas con centros y pelotas paradas.

En el completo, Venezuela pareció aletargada. La chispa desapareció y creo que el país se dio cuenta que faltaba profundidad: sin Savarino, Murillo, Otero, Josef, Rondón, Soteldo, la mirada se echaba al banco y se veía cortica la lista. Los elementos de recambio. No hubo profundidad y lo que hubo, no bastó para inquietar al rival. Conciencia: no nos falta, pero nada nos sobra.

Así, cual sopa de pollo, un rival desahuciado revive gracias a Venezuela y la Vinotinto regresa a casa luego de una actuación mala. Con un DT que no sabemos si es. Sin un plan claro para 2026. Con las mismas dudas que contagian y confunden. Con inseguridades, como las que atormentan el espacio aéreo vinotinto.

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