martes, septiembre 28, 2021
ColumnasPrimera División

El Trono de Hierro en Sabana Grande

Jorge Giménez y Jorge Silva, candidatos a la FVF - Foto FVF
Jorge Giménez y Jorge Silva, candidatos a la FVF - Foto FVF
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“El caos no es un foso, es una escalera. Muchos intentan subirla y fracasan. Nunca podrán hacerlo de nuevo. La caída los destroza. Pero otros, si se les deja subir, se aferrarán al reino, o a los dioses, o al amor. Espejismos. Solo la escalera es real. El ascenso es todo lo que hay”.

Petyr “Meñique” Baelish, Juego de Tronos.

El próximo viernes 28 de mayo se decidirá en las urnas la plancha que gobernará la Federación Venezolana de Fútbol por el período 2021-2025. “Vienen momentos turbios y difíciles para la FVF”, advirtió Bernardo Añor, luego de la rueda de prensa de José Peseiro, y solicitó que se hablara más de fútbol (las eliminatorias de la Conmebol y la Copa América están a la vuelta de la esquina).

¿Todo se definirá este viernes en Caracas? El colega y periodista de AFP, Esteban Rojas (@Esrojas), ha advertido por Twitter y en el programa radial de Conexión Goleadora que la disputa electoral pudiese pasar a una disputa jurídica. Lo que si se quiere dejar claro en esta columna es que la FIFA o la Conmebol no son los paladines de la justicia y la rectitud.  El ente rector del fútbol fue muy astuto al usar la pandemia de la Covid-19 como argumento para armar una Junta Normalizadora con puros criollos (tres caras conocidas y dos nuevos en estas lides). Es muy probable que se prendan las alarmas de desafiliación en la sección balompié vinotinto de Twitterzuela. Pero la FIFA no moverá ni un dedo, al designar la JN sin extranjeros dejó clara su postura: los venezolanos que resuelvan su caos entre ellos.

Estas líneas no son para evaluar, ¿Cuál de los dos Jorges es mejor? ¿Giménez o Silva? Eso lo dirá solo el tiempo. Tampoco para debatir sobre popularidad, porque no hay que hacer una encuesta para saber que, si fuesen otras condiciones y otro sistema electoral, sería muy probable que golearan en las urnas los Richard Páez o Juan José “Cheche” Vidal. Pero ese escenario no existe en la actualidad y en el futuro no se ve cercano. ¿Cómo sería la gestión de ellos, tan aclamados? También el tiempo lo diría. Lo cierto es que hay vientos de cambios, como la canción de la banda alemana Scorpions. ¿Serán modificaciones cosméticas, progresivas o radicales? Insisto, eso lo juzgará Cronos. Tampoco se descarta el gatopardismo: cambiar todo para que todo siga igual, muy de la FIFA y de la Conmebol.

Bernardo Añor - Foto FVF
Bernardo Añor – Foto FVF

¿Presencia de la política nacional en la política del fútbol? Innegable en un país tan politizado. Si bien todo en esta vida es política, en Venezuela está presente desde que abrimos los ojos hasta que nos acostamos a dormir. Satura y es asfixiante. Mucha gente prefiere desconectar, pero el hecho de omitirlo no la desaparece. Sin lugar a dudas la política nacional, con acento en el oficialismo, puede ser el elefante en la habitación. ¿Cuál es el grado de implicación? No tengo cómo medirlo y tampoco es el objetivo de esta columna, caminar por ese camino escabroso, donde la persona que lo pinche mucho la puede pasar muy mal. Muchos más si se entiende que la mayoría de “pruebas” de esos vínculos son conjeturas y no documentos. Esa labor se la dejo a ArmandoInfo o Runrunes, si les parece pertinente. Aquí seguimos el consejo del exvinotinto Añor y ponemos la lupa en fútbol.

Muchos resumirán la labor de la FVF en clasificar a un Mundial masculino absoluto. Pero si bien una Federación puede colaborar o torpedear una eliminatoria con su trabajo, no depende exclusivamente de ella. Son muchos factores. Incluso las selecciones nacen de los clubes, que son los que forman a los jugadores y los tienen en sus filas la mayor parte del año. Por eso la primera exigencia que se le debe hacer a Giménez o Silva es mantener una buena relación con la Liga FutVe y la AC2, trabajar de la mano. En este caso ambos vienen de clubes de fútbol que vienen de exportar jugadores y disputar competiciones internacionales, como lo son Deportivo Lara y Deportivo Táchira, respectivamente. Pero el país futbolero no debería conformarse con una clasificación a Qatar 2022 o a la cita en Estados Unidos, México y Canadá 2026 bajo el lema del “como sea”. Se deben crear unas bases. Potenciar torneos como la Serie Élite, para que el proceso formativo sea cada vez más competitivo.

Pero no solo enfocarse en los clubes, sino exigirles a las Asociaciones mejores torneos estadales. Masificar el fútbol, dónde hay que hacerlo, en las categorías menores de cada región. Más y mejores campeonatos. Para eso necesitan entrenadores capacitados. Si se quieren sembrar las bases de un futuro promisorio la FVF debe ser una suerte de universidad del fútbol. Dar la oportunidad a todos esos estrategas que buscan conocimientos en otros países, que lo puedan obtener en su Federación o sus Asociaciones, para descentralizar un poco el país. Los árbitros son parte del juego y también es importante tenerlos actualizados. Platearse como meta a largo plazos que los colegiados sean profesionales, para asegurar un mejor rendimiento al dedicarse exclusivamente al fútbol. Asimismo, una labor de cabildeo en Conmebol y FIFA, clave para ayudar a la presencia de un árbitro o una jueza en la Copa del Mundo, y así recoja el testigo de Vicente Llobregat (Alemania, 1974) o de Marisela Contreras (Estados Unidos, 1999).

Laureano González
Laureano González

En el caso de la logística de la selección sub-20 masculina parece todo cubierto. Pero en la mayor deberían mover cielo y tierra para darle amistosos dónde no los hay a José Peseiro. La Vinotinto absoluta no puede darse el lujo de no competir, como pasó en la fecha FIFA de marzo donde no se concretó el amistoso con Uzbekistán. Tampoco que se repita la lamentable situación de que le negarán el estadio Olímpico para cerrar un módulo al portugués. Si bajamos más en la pirámide alarma el silencio con respecto a la sub-17 y la falta de módulos para Frank Piedrahita. Pero más grave es la ausencia de un seleccionador nacional sub-15, en una categoría que es el primer paso.

El femenino no escapa de esa realidad, ya que la sub-17 y sub-20 tienen meses en el dique seco. Sin importar que la sub-20 hizo una gran fase de grupos en el Sudamericano de categoría y no disputó el cuadrangular, porque el torneo se suspendió por la pandemia. Tanto ese cuadrangular sub-20 como los torneos continentales de Conmebol sub-20 y sub-17 se tienen estipulados jugarse en la segunda mitad del año, incluso el sub-20 de hombres será en Carabobo. Pero si eso no es motivación suficiente y esa incertidumbre desalienta la inversión federativa, deben entender que el 2022 será el año del fútbol femenino. Porque sí se disputarán los Sudamericanos sub-17 y sub-20 con cupos al Mundial femeninos. Pamela Conti se lo jugará todo (clasificación al Mundial, Juegos Olímpicos y Panamericanos) en la Copa América. A pesar de esto, no hay señales de que las guerreras de la categoría adulta tengan amistosos en la fecha FIFA de junio. Todo esto también significa armar una liga femenina más robusta que el pasado Torneo Invitacional Femenino, que solo duró dos semanas y jugaron cuatro equipos; en un país que llegó a tener Superliga y Liga Nacional durante todo el año y de forma paralela.

El Mundial de Lituania de fútbol sala hace que sea inevitable que se le preste atención a esa disciplina, pero el deber es apoyar a que esa gesta se sostenga en el tiempo y trabajar sus categorías menores. Aplica una receta similar con el fútbol playa que tuvo su cénit en el Mundial de Ravena 2011, para luego caer en el más profundo olvido. Para todas estas responsabilidades necesitarán recursos en un país que vive la tercera hiperinflación más larga de la historia y tiene ochos años en contracción económica. El mercadeo tiene años relegado en las oficinas de la FVF, desde la salida de Elvia Mijares. Ya sea que arme un departamento de mercadeo interno o apelar a la tercerización, pero es menester apoyarse en el marketing para conseguir recursos. Aparte de todo esto será importante la posición y el nivel de decisión que pueda conseguir el nuevo presidente de la FVF dentro de la Conmebol, como en su pasado lo lograron Rafael Esquivel y Laureano González.

Federación Venezolana de Fútbol
Federación Venezolana de Fútbol

La lista de deberes para el que se siente en el Trono de Hierro de Sabana Grande es larga y complicada. Antes de disparar por filias o fobias a la gestión, hay que darles margen de acción. No creo que ninguna persona les desea mal, porque el éxito de estos directivos puede ser el catalizador de grandes alegrías que necesita el país. Sería pecar de naif creer que el vencedor llegará impoluto al cargo, en una batalla tan reñida que hará que el próximo presidente se tengan que manchar de barro. No aplica el pensamiento binario ni maniqueísmo, de dividir esta pugna en buenos y malos. Son solo dos planchas, con diferentes alianzas, que optan por el poder de decisión.

Estas líneas pueden ser muy crudas, estoicas y, para algunos, cínicas. Pero vivimos en un país donde el 80% quisiera un cambio y está descontento, pero a su vez el 60% de su población no lo ve posible, según las encuestas. Con estos hechos toca analizar la realidad que se tiene y no lo que se quisiera. Por ende, al próximo ganador de la presidencia y a su junta directiva les deseo todos los éxitos. Y si algún anhelo, medianamente viable, pidiera, es la unión. Que en Sabana Grande y todas las personas (con poder decisión y de acción) remen para el mismo lado. En Juego de Tronos (spoiler alert), ya vimos como las luchas de las distintas familias terminaron con el Trono de Hierro derretido y sin ninguno de sus principales aspirantes con la corona.

Esta columna fue originalmente publicada en el portal Balonazos.

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