miércoles, octubre 27, 2021
ColumnasPrimera División

Una burbuja de deudas

Zamora FC.
Zamora FC.
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Todos queríamos que regresara el fútbol en Venezuela. Fue la primera actividad profesional deportiva que retornó en esta terrible situación de pandemia, que pese a que los números aún indican que el virus sigue con vida y haciendo estragos, pareciera que cada vez menos es un factor que pueda tomarse en cuenta sanitariamente para los venezolanos.

Juega ya la selección desde octubre y también el campeonato local. Tres ciudades albergan las concentraciones (que no burbujas, esto es un concepto completamente distinto al que se maneja en el Torneo Normalización) y ya los equipos casi van a dos meses lejos de casa (salvo Zamora, Academia y Carabobo, los equipos “locales”). Un campeonato interesante, donde los futbolistas jóvenes están dando la hora y retumban sus nombres propios para decir que en nuestro fútbol el talento es inagotable. Aunque no todo es tan fácil de llevar.

Nos hemos acostumbrado a pensar que los futbolistas viven una realidad distinta a la que todos los venezolanos nos toca encarar día a día. Eso ha dejado de ser así, sobre todo en estos últimos días.

Trujillanos.
Trujillanos.

Esto es como un mundial, como una Copa América. Todos conviviendo en un hotel, comiendo juntos tres veces al día, compartiendo habitación, entrenando, viéndose las caras. La diferencia es que es esos torneos sabes que llegas, juegas tres partidos mínimo si no clasificas y luego te vas. Aquí no: Jugarán 16 o 14 partidos con todo lo que eso implica: ganar, perder, altos, bajos, juegos cada tres días, rachas negativas o positivas, cambios de técnico como ya ocurrió en dos equipos y, además, deudas.

 

Las deudas del futve

Entendemos todos los estragos que no solo en materia de salud sino en la economía del mundo ha causado el COVID-19. Es inevitable y en este marco nos hemos tenido que acostumbrar a que los despidos, el quiebre de empresas y el retraso en los pagos, sea algo común. Lo vivo yo, por ejemplo, y sé lo que se siente. No obstante, hay un límite y la propia FVF la puso como condición para que los equipos que querían formar parte del Torneo Normalización pudieran participar: estar exento de deudas.

Entonces aparecen los comunicados de impagos de Trujillanos y Zamora, sabiendo que otros clubes también atraviesan por la misma situación que no han querido hacer público, con un agravante mayor: están lejos de casa lo que hace que la preocupación sea mayor. Y es inexplicable que ese avala financiero presentado para poder jugar, ahora contrasta con los tiempos que denuncian los futbolistas y técnicos no se les ha pagado.

“Son profesionales”, dirá uno, pero ¿cómo se concentra un trabajador haciendo su oficio lejos de casa cuando no percibe su salario? ¿Cómo se le puede exigir al máximo a un grupo donde si bien habrá quien tenga alguna forma de resolver (ahorros o inversión), habrá quien no disfrute de ese privilegio de vida (juveniles, por ejemplo) para hacerle llegar plata a su gente estando lejos?

La situación es difícil. Hay futbolistas que no hacen parte del campeonato, siendo ficha aún de algún equipo, porque no aceptaron una rebaja obligada de su salario. Y comienzan los pedidos de apoyo a la prensa para que divulgue la situación, para que hagamos la denuncia. ¿Y las acciones que debe ejercer la Asociación de Futbolistas profesionales? ¿Dónde está la solidaridad entre futbolistas que sí se le exige a los medios para denunciar?

Comunicado del plantel de Trujillanos sobre las deudas.
Comunicado del plantel de Trujillanos sobre las deudas.

Esta situación real opaca las positivas noticias del campeonato (buena marcha de equipos como Táchira, Caracas o La Guaira con el protagonismo de los jóvenes), situación que no queremos obviar, pero siempre estará a la sombra de episodios que perjudiquen a los protagonistas, los futbolistas y aquellos que también sufren de impagos en la estructura organizativa de un equipo.

Hace mucho tiempo habíamos escrito que saludábamos con mucha alegría que las deudas habían dejado de ser un tema recurrente en nuestro fútbol y ahora, reaparece.

¿Hasta cuándo?

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