sábado, octubre 16, 2021
Primera División

Daniel Benítez: Una partida demasiado rápida

Daniel Benítez
Daniel Benítez
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El fútbol venezolano vive una semana amarga. Con solo pocos días diferencia partieron dos personas honestas y siempre trabajadoras: Gaetano Luongo y Daniel Benítez. Ambos por enfermedades terribles, covid-19 el primero, cáncer el segundo.

Pero en esta ocasión vamos a hablar del defensor que tenía 33 años, solo 33 años y el cáncer se lo llevó. Es una enfermedad dura, terrible y lamentablemente más común de lo que quisiéramos.

Apenas en el mes de septiembre sabíamos que había enfermado y necesitaba el apoyo de todos. El cáncer apareció cuando él se preparaba para jugar el Torneo Normalización, pero al final no pudo hacerlo.

Era el momento de afrontar el partido de su vida, en el que luchaba por estar sano. Seis meses después llegó la infausta noticia de su partida. Una partida demasiado rápida, tan rápida como fue la evolución de la enfermedad que lo hizo partir al cielo.

Sí, al cielo. Porque personas como él tienen un lugar especial allá arriba. Daniel fue de esos jugadores siempre educados, correctos dentro y fuera de la cancha. Siempre respetuoso con la prensa y dispuesto a atendernos.

Tuve la oportunidad de coincidir con él de forma frecuente en las dos ocasiones que vino a Ciudad Guayana, primero con Minerven. Aquella segunda versión que quisieron hacer para revivir viejas glorias, pero que terminó como la primera.

Luego de varios años volvió, esta vez con Mineros y seguía siendo el mismo jugador educado y respetuoso. Dos palabras que he leído mucho en las últimas horas cuando hablan de él. Quizás sus orígenes tachirenses tuvieron mucho que ver con ello.

Capitán Daniel Benítez

En la mayoría de los equipos en los que jugó este defensor central fue capitán. Eso habla de su liderazgo dentro del grupo. En la cancha era aguerrido, siempre fuerte al balón, despejando balones por donde llegaban.

Su buena estatura lo hacía ir bien por arriba, imponía presencia en la defensa y no se intimidaba frente a ningún rival.

Tuvo la fortuna de jugar con el Deportivo Táchira, el equipo de su estado y unos colores que defendió con orgullo y pasión. Al final cumplía un sueño de jugar con el aurinegro. El mismo que redondeó cuando vistió el de la Vinotinto.

También estuvo en Real Esppor en su momento, Estudiantes de Caracas con Deportivo La Guaira y con Zamora iba a jugar la temporada 2020, de hecho la comenzó, pero la pandemia la detuvo y no pudo volver. Comenzó en el desparecido Nueva Cádiz.

Desde el cielo seguirá jugando al fútbol. Ahora descansa en paz, pero su partida fue demasiado rápida, tan rápida que nos duele a todos.

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