viernes, septiembre 30, 2022
Análisis de la VinotintoEliminatoriasLa Vinotinto

Un golpe de realidad para la Vinotinto de Pékerman

Yeferson Soteldo
Yeferson Soteldo
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En condiciones regulares, en un contexto como el que precedió al partido entre Uruguay y Venezuela, lo lógico era que los celestes ejercieran toda su autoridad para golear a la Vinotinto.

Porque se jugaban el pase al Mundial, porque su rodaje en sus clubes es mucho mayor, y porque la realidad de las dos selecciones indicaba que eso era lo lógico.

A los venezolanos, como aficionados, e incluso en otras instancias, les gusta desafiar la lógica. Puede ser por esa mala costumbre novelera, incrustada tan profundamente en la memoria colectiva (“vamos a matar a un gigante”), o quizás por la necesidad extrema de alegrías externas inmediatas que permitan paliar los malos ratos que se atraviesan; siempre se elige el camino de la épica, del realismo mágico, por encima del deber ser.

Uruguay destrozó a Venezuela: 4-1 cayó la Vinotinto

José Néstor Pékerman tiene mucho para y por trabajar. Tiene tiempo para hacer, de aquí a 2026, y mucho por hacer. Eso no lo escondía el categórico 4-1 sobre Bolivia, y tampoco debería ser un escándalo el 4-1 final sufrido ante la celeste. Es un golpe de la realidad de las cosas al momento de iniciar el trabajo.

 

Fragilidad vinotinto

El primer mazazo para Venezuela es el gol de Rodrigo Bentancur, al minuto, reflejo del hambre y la necesidad uruguaya; y de la falta de concentración de una selección venezolana que dejó en evidencia, todas las fragilidades que tiene.

Así como expuso sus virtudes y las cosas buenas que pudo asimilar de Pékerman en Barinas, también se le vieron todas las costuras a un conglomerado que todavía requiere de trabajo y tiempo.

Luego cayeron dos goles más, producto del despelote y el desorden defensivo de un equipo que sigue aferrado a su pasado, y comenzó el partido más atrincherado en su área de lo que uno imagina que el estratega argentino deseaba.

José Néstor Pékerman
José Néstor Pékerman

Los espacios que Óscar González (de flojo partido) dejó para atacar no fueron cubiertos esta vez con firmeza por Tomás Rincón y sin coberturas al espacio por Yeferson Soteldo; mientras que Ronald Araújo jugaba como extremo, casi como un puntero, acompañando al terrible Facundo Pellistri, quien hizo de las suyas con toda la zaga vinotinto.

Más allá de que Pékerman repitió el módulo táctico y los protagonistas, el funcionamiento de visitante fue anulado por un gran Uruguay, que leyó perfectamente el trabajo de Rómulo Otero y le puso permanentemente una marca encima, o bien Betancourt, o bien alguno de los centrales, Josema Giménez o Diego Godín, impidiendo el tránsito limpio de la pelota que tuvo como local ante los del altiplano.

Ofensivamente, sin esa alcabala en el medio, Venezuela tuvo poco peso ofensivo. Escaso juego por la izquierda, nulo en la derecha con un apagado Darwin Machís, y Salomón Rondón volvió a la orfandad habitual de un 9 sin compañeros para asociarse.

 

Actitud para rescatar

Pékerman busco soluciones en el segundo tiempo. Su lectura ofensiva fue buena, rodear mejor a Rondón y poblar más la banda derecha, abandonando la idea del 10, por lo que le dio entrada a Josef Martínez por Otero, y a Jhon Murillo por Darwin Machís.

Sin embargo, la fragilidad defensiva permitió un nuevo error, un penalti que después de convertido por Luis Suárez, le dio otro golpe de realidad (el cuarto) a la intención del preparador argentino, y a la ilusión de quien vivía en el realismo mágico de la burbuja de la victoria sobre los verdes.

El festejo de Diego Godín ante la Vinotinto
El festejo de Diego Godín ante la Vinotinto

La intención ofensiva se mantuvo, eso sí, y es rescatable que el partido de Martínez (con gol) y los cuatro que quedaron al frente estuvo aceptable, complicando a los celestes que habían sacado el pie del acelerador.

La realidad es que Venezuela no está para fiestas. Ni era tan buena como en la goleada ante Bolivia, ni tan mala como la del Centenario. Es una selección que empieza un nuevo ciclo, que requiere de muchísimo trabajo, y donde ahora Pékerman habrá visto claramente, que debe ajustar (mucho en la defensa) y que deberá mantener, de cara lo que viene por delante, pensando en que pueda estar en la Copa del Mundo de 2026.

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