Salomón Rondón y su propio “Last Dance”

La imagen de Vince McMahon cuando le preguntan por The Undertaker, se repitió en la flash interview post-partido ante Perú. Cuando Anthony Abellás le preguntaba “¿Cuán importante sería disputar una Copa del Mundo?”, la emoción del “Gladiador” Salomón Rondón lo describía todo.
Previo al encuentro ante Bolivia, Antonella González revelaba en la Vinotinto TV que vio un vídeo de una arenga de Salo. Había ganas de revancha de lo vivido en El Alto. Al mejor estilo de Michael Jordan, el ídolo del delantero de Catia (por eso usa el “23”), se lo tomó personal. El famoso meme de “And I took that personally”, en el documental The Last Dance.
47 goles con la selección en todas las competencias. 15 en Eliminatorias. 7 en Copa América. Rondón siempre se lo ha tomado personal y en su último baile ha hecho de todo para mantener la esperanza mundialista de la Vinotinto.

¿Las formas? No fue un buen partido. Pero hay que entender que el fútbol es un juego y su expresión artística deriva de la diversión. Para la Vinotinto ir al Mundial es una obsesión. No hay placer. La satisfacción deriva del deber cumplido. El espacio de lo lúdico se ve desplazado por la necesidad.
El hambre de la Vinotinto no se sabía en restaurantes con estrellas Michelin. La selección está como Dae Su Oh, el protagonista de la película Oldboy, cuando sale del cautiverio, siente que va tarde a todo y necesita estímulos inmediatos.
Se puede debatir mucho del estilo de juego. Pero mientras la tensión la domine quitarse la etiqueta de “Los únicos de CONMEBOL sin ir a un Mundial”. Brillará más el esfuerzo que la magia. El MVP será el “Brujo” Martínez y no Telasco o Savarino.
Ese es el camino trazado y está una oportunidad inmejorable. Esperemos que el último baile de Salo duré, por lo menos, hasta el verano de 2026.




