
En vísperas del Día Nacional del Deporte (22 de junio) y del día del Abogado (23 de junio), combinamos ambas disciplinas para ponerle la lupa a la Ley del Deporte de Venezuela. El primer entrevistado de este blog fue Antonio Quintero Rodríguez, abogado especialista en este rubro y fundador Laurea, escritorio jurídico y agencia de Marketing deportivo. Entendemos que una ley es un conjunto de normas que regulan una actividad. Pero con la voz, más que autorizada de Quintero, iluminamos una parte del ecosistema deportivo, que pocas veces se le da la atención que merece.
La pregunta sustancial es: ¿Para qué sirve una Ley del Deporte? Su función es organizar el Estado, puesto que el deporte tiene un tratamiento especial, ya que maneja el “monopolio” de la práctica de determina actividad deportiva que lleva al alto rendimiento. Hay que comprender de que los monopolios están prohibidos, pero dichas actividades atletas tienen excepciones hasta cierto punto. Entonces sirve para organizar la actividad deportiva para representarnos como país. Hay dos ramas, que es el gubernamental, que se refiere al Estado, y el de asociaciones.

En 1949, con la creación del Instituto Nacional del Deporte (IND), el Estado venezolano reconoce que necesita organizar la práctica deportiva. No es un secreto que el deporte mejora la salud de tus habitantes, refuerza la identidad nacional y ayuda a reducir el gasto público. Las últimas leyes del deporte fueron decretadas en 1996 y 2011. Nuestra organización se divide en: Federaciones nacionales, asociaciones regionales, clubes, equipos y atletas.
¿Cómo se come eso? Sencillo: varios atletas forman un equipo, varios equipos forman un club, varios clubes (más árbitros, más entrenadores y más atletas) forman una asociación. Seguimos, una asociación (más árbitros, más entrenadores y más atletas) forman una federación; varias federaciones conforman el Comité Olímpico y Paraolímpico nacional. Todas esas federaciones son miembros del movimiento olímpico y al mismo tiempo de su federación internacional. La ora vertiente son las ligas profesionales que no son miembros del movimiento Olímpico. Un ejemplo es la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), que tiene convenios con la MLB y Confederación de Caribe, por eso se organizan un poco distinto, porque son ligas privadas. Ambos son regulados por la ley del deporte. Con todo esto claro, pongamos la lupa en Venezuela.
—¿Cómo compaginar la Ley del Deporte con las normativas de FIFA? ¿En qué casos pesa una más que otra?
—Eso dependerá de la competencia. En algunos casos la normativa venezolana va a prevalecer, por ejemplo en casos penales o fiscales. En otros casos va a permanecer la normativa FIFA, porque es la que tiene competencia mundial. Ellos regulan el fútbol en todo el planeta. Eso significa que tiene normas aplicables a todo el mundo. Si al gobierno venezolano no le llegase a gustar, las tiene que aceptar o si no, no se juega dentro del patio de FIFA. Dependerá del caso cual norma priva.
El abogado puso como ejemplo que FIFA puede sancionar disciplinariamente a un dirigente por corrupción de por vida y en todo el mundo. Sin importar que la ley nacional determine una cierta cantidad de años, ellos establecen sus normas desde Suiza. Pero FIFA no puede decir a los Estados que no le cobren impuestos a las federaciones, porque está en su potestad. Recordó el caso de Bolivia, donde el ente rector del balompié pagó los impuestos, antes que la FBF tuviera que rematar su sede.
—En referencia a la última Ley del deporte, ¿Cuáles fueron sus pros y contras? ¿Necesita actualizarse?
—La Ley del Deporte no podemos verla fuera de su contexto. Fue una ley que tenía una intención de tomar el movimiento asociativo, que es el movimiento privado, por gente ligada al gobierno venezolano. Entonces no se hizo con un objetivo de mejorar el deporte, su fin intrínseco era otro. En ese sentido entró en una discusión con la gente que estaba en el movimiento asociativo de ese momento y se balanceo un poco.
No podemos verla como un producto de mejora o atraso, sino como un producto de sus tiempos y la gente que estaba ahí para hacer. Al final del día establece una organización siguiendo lo que ya establecía la ley de 1996, pero un poco más clara. Hay un detalle muy bueno en la ley es que obliga a las federaciones a crear una convección de auditoria, pero no las regula. Esa es la parte buena y mala.

Reconoce la autonomía de federaciones y del Comité Olímpico, eso es positivo. Lo Negativo es que habla muy poco de: dopaje, de los deportes animales, de regular los agentes. Aparte promete una ley del deporte profesional, al igual que la ley del trabajo que es de 2012, pero nunca se creó. Prohíbe que se hagan anuncios en medios públicos de cerveza, licores, tabaco, juegos de envite y azar.
Promete un incentivo fiscal a la gente que presente proyectos, pero se ha administrado de mala forma desde su nacimiento. Otra vez una buena idea, pero con una mala ejecución. Quiere extraregular muchas cosas, incluso a los que prestan servicios al deporte. La única persona que debería regular y que presta servicio al deporte son a los agentes.
Las sanciones no son suficientes. El procedimiento al que suscriben es a la Ley Orgánica de Procesos Administrativos (LOPA), que no se adapta a la realidad del deporte Tenía que ser más flexible, porque el proceso legal deportivo va muy rápido. Al final del día se iba a crear la comisión de justicia deportiva para el movimiento asociativo, pero no se ha dejado avanzar porque los distintos sectores quieren controlarla. Insistimos, una buena idea y mala ejecución
El mayor problema de la ley está en su reglamento. Hace que todas las federaciones tengan una estructura demasiado gran pidiendo que cada una tengan 30 personas a nivel administrativo. Hay deportes que tienen menos atletas que los dirigentes que tiene su federación. Eso es ridiculo. En fútbol se entiende que sean más de 30, pero luego ves el Squash y no hay 30 atletas de de alto rendimiento, ¿Cómo van a tener a 30 dirigentes?
Eso hace que las organizaciones sean lentas, poco flexibles, y que necesitan demasiado personal para llegar a decisiones y trabajar. A todo esto le tenemos que agregar que seguimos sin ajustarnos al ciclo olímpico. Este comienza el primer dia del año de los Juegos Olímpicos es decir comenzó el 1 de enero 2024; sin embargo, las elecciones de autoridades se deben hacer entre 2025 y 2026. No tiene sentido.
—Planteo un dilema. Los juegos de envite y azar, el tabaco y el alcohol va en contra de los valores de salud que pregona el deporte. Pero en el resto del mundo se ve que los principales patrocinantes de entidades deportivas son marcas de cerveza o casas de apuestas. Hay una disyuntiva entre dinero y la moral. ¿Qué opinión personal tienes en ese caso?
—La pregunta es si hay suficiente mercado para no ser contradictorio en tus valores. La naturaleza del deporte es mente sana en cuerpo sano, está en la carta olímpica. En los años 90 se reconoció, de forma masiva, que el alcohol hace daño y adictivo. Si tu luego como deporte hablas de mente sana en cuerpo sano, pero promocionas alcohol estás contradiciéndote.
Cuando tú dices que no se deben amañar partidos y le prohíbes a toda tu organización que participe en apuestas, porque se considera un amaño de partido, porque puedes lograr influencia en el resultado. Son actividades contrarias a tu naturaleza, la prohíbes internamente, pero las promocionas, eres alguien que no actúa conforme a tu pensamiento. Tú decides si lo haces o no.
—Si te llamarán para ofrecer tres soluciones para mejorar la Ley del Deporte. ¿Cuáles diría?
—Primero tengo que decirte que los cambios en la ley nunca van a resolver nuestros problemas, si nosotros no cambiamos de personalidad, de características antropológicas. Tenemos que en el fondo cambiar los liderazgos, tener líderes más nobles, para que haya mejoras en el deporte venezolano. Verdaderos líderes y no montados a la fuerza. Ahora en la ley tres cambios que me gustarían:
El primero sería en el reglamento. Reducir la cantidad de personas que tiene una organización deportiva en la parte administrativa. De 30 a nueve personas, esa cifra puede funcionar en la parte directiva.

Lo segundo es que las federaciones deportivas deben tener (aunque existe, pero no está regulado en la ley) una fiscalía independiente del deporte. Ese organismo debe tener todo el poder para llevar y acusar a todas las personas que no cumplan con el ordenamiento de su deporte, como del Estado venezolano. Así proteger el medio deportivo. Que persiga: la corrupción, amaños, dopajes, los maltratos con niños, agentes, oligopolios o monopolios de los equipos y proteger a los atletas en sus derechos.
El tercero sería que se elimine la norma que prohíbe a los federativos cobrar. Porque esa norma ha traído más corrupción. “Como no puedo cobrar me quedo con los viáticos, con esto y con lo otro”, es lo que se piensa. Que cada quien tenga su salario y responsabilidades. Desde 1996 está prohibido cobrar. ¿Por qué no se puede cobrar? Porque la Ley pretendía dirigentes millonarios que estuvieran a cargo de los deportes. Esto con el fin de que crecieran y desincentivar a otros dirigentes.
Pero llegaron los dirigentes de escasos recursos y mucho tiempo. Esto fue pensado en el siglo pasado cuando el Deporte era para élites y no para las masas. A la gente hay que retribuirle su trabajo. Por eso pido una fiscalía que los persiga, pero también una retribución mensual y otra más si alcanzan objetivos. Hoy un directivo se tiene que dedicar exclusivamente al Deporte.
—¿Bonus track?
—Que no haya personajes del Estado o con vinculación de cualquier tipo con el Estado. Es decir, compañías asociadas al Estado. Que no lleven contratos de construcción, petroleros o una siderúrgica. Tampoco que formen parte del estamento militar. El funcionario del Estado es un funcionario del Estado. Y las personas que hacen contratos así están sometidas al Estado, de alguna manera depende de ellos y son su extensión. Aparte fuertemente la actividad de los agentes de jugadores en todas las actividades deportivas.




