sábado, octubre 16, 2021
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La cuarta estatua

Estatuas de las glorias del Táchira en San Cristóbal
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Aunque lo hayan profanado y el descuido invita a pensar que el olvido puede más en una ciudad que se bate en la supervivencia, el monumento de la Avenida España a tres glorias del Táchira es único en el país y en el magnánimo significado que, para el aficionado aurinegro, tiene aquel futbolista que dejó los colores de su equipo muy en alto.

Están Carlos Maldonado, Laureano Jaimes y William Méndez. Tres jugadores que se quedaron siempre en el corazón de todos y cuya inmortalidad ha permanecido construida en tres monumentos que los perpetuarán en el tiempo. Sin embargo, el tiempo pasa, y hay otros protagonistas que han surgido en épocas inmediatas cuyo desempeño, amor por la camiseta y trascendencia, los hacen tan honorables como quienes están arriba del pedestal de concreto y piedra cerca del templo sagrado del fútbol venezolano, el Estadio Pueblo Nuevo.

Estatuas de las glorias del Táchira en San Cristóbal
Estatuas de las glorias del Táchira en San Cristóbal

No sé si la idea de hacer un lugar en ese mismo altar a una cuarta estatua se pueda realizar, pero creo que sí podríamos hacer un ejercicio imaginativo para identificar quien se merece acompañar a William, Carlitos y Laureano en tan significativo monumento.

He escuchado dos nombres que muchos agregan en ese olimpo de los mejores de Táchira: Daniel Francovig y Carlos Horacio Moreno. El primero, un uruguayo que aún retumba en todo el mundo cuando ocurre un gol de arco a arco, porque lo que le hizo a aquella potente máquina de Independiente del grandísimo genio argentino Ricardo Bochini, quedó retratado en el recuerdo de todos los aficionados del fútbol, dentro y fuera del perímetro que corresponde en el mapa al estado Táchira.

Carlos Horacio Moreno fue un extraordinario futbolista, técnico y comunicador, aparte de ser un argentino que solo exhibía la bandera celeste y blanca en su pasaporte y su acento, porque San Cristóbal lo adoptó como uno más de los suyos. Hizo campeón al equipo, de ahí dio el salto a seleccionador nacional, su esposa le parió tres muchachos que vistieron todos la aurinegra y se convirtió en una de las voces referentes en el periodismo deportivo del país. Hoy ya no está con nosotros, por lo que se hace más necesario que nadie le olvide nunca.

Gerzon Chacón
Gerzon Chacón

No obstante, tengo dos nombres que pesan mucho para candidatearlos a ser esa cuarta estatua: Don Gerzon Chacón es el primero de ellos. Su inmaculado paso por el aurinegro le hizo ser un capitán y referente de la institución. Se tuvo que ir a otros pagos no porque él quisiera, sino porque las circunstancias lo obligaron. Tan amarillo y negro es, que una vez retirado, sigue involucrado con la institución, ahora como gerente.

Más de 450 partidos como friolera vistiendo la casaca atigrada son ya suficiente argumento para que su efigie se pose sobre la parte alta de la ciudad y vea desde la imponencia todo el territorio que aún le idolatra, al lado de los otros tres grandísimos de la historia de Táchira. Es tanto lo que significa para el club, que su hijo y su sobrino ya han dejado su apellido muy en alto defendiendo los mismos colores.

Edgar Pérez Greco
Edgar Pérez Greco

El apellido de Chacón no es el único que propongo: hace apenas unos días, el flaco Edgar Pérez Greco anunció que la presente es su última temporada como jugador activo. Un gol suyo le dio la séptima estrella a Táchira y toda el aura que rodea al nieto de Don Gaetano, tiene que ver con el club de sus amores. Aunque en Lara y La Guaira también es idolatrado (en el equipo crepuscular es nada menos que su goleador histórico), él siempre demuestra que es capaz de dar la vida por el equipo que su amado abuelo fundó. Pérez Greco es Táchira y todos lo han elevado al altar de los más grandes. Un tributo a él se extenderá además a todo el apellido Greco, aurinegro hasta los tuétanos.

Ahí la dejo picando. Que sea la afición y los encargados del patrimonio cultural aurinegro los que decidan, pero ya es hora de que uno de estos suba a hacerle compañía a los tres más grandes en el monumento de la Avenida España.

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