jueves, mayo 13, 2021
ColumnasPrimera División

Andreutti y una deuda qué saldar

Ricardo Andreutti
Ricardo Andreutti
121views

Ricardo Andreutti decidió colgar los botines, ya ustedes lo saben. Y no porque él así lo haya querido, sabía que podía seguir aportando un poquito más tanto en la cancha como en el camerino.

Duele que tenga que hacerlo porque no tiene más opción. Y con esto no quiero decir ni obligar a cualquier club a que firme al mediocampista caraqueño. No. Me duele porque estoy convencido que muchos infravaloramos todo lo que significa contar con un recurso humano de su talla.

Tiene 33 años, una edad madura para el fútbol, pero en la que muchos han derrochado el tarro de sus esencias. Sus condiciones físicas son envidiables: mantiene una alimentación y vida sana, con añadidos que seguramente la mayoría que está dentro del terreno de juego ve como “come flor”, como lejos de lo que un futbolista debería hacer. Y mire cuán equivocados están.

Ricardo Andreutti
Ricardo Andreutti

Hacer yoga y meditar está comprobado científicamente, que estimula y desarrolla la flexibilidad corporal y tonifica. Es un agregado a su ya vida atlética que desde muy joven ha mostrado. Mientras desde la grada se burlan de la vida sana que promueve en sus redes sociales, él está llevando una forma de vida admirable y respetando el templo que es su cuerpo.

El Caracas campeón de 2019 siempre tuvo en Andreutti un plus. Cada baja que sufrió en la mitad del campo fue siempre asistida por su juego de la manera más efectiva: 31 partidos alternados entre titular y suplente en 1439 minutos. Una friolera de números (y juego) que contribuyó a que el rojo, luego de muchísimo tiempo, volviera a lo que solía ser: un habitual campeón.

En esa estrella, la participación en el campo de Ricardo fue fundamental, pero el aporte más valioso fue dentro del camerino. Era una especie de asistente de Noel Sanvicente, era el que trasladaba el equilibrio mental a sus compañeros, quien facilitaba el acercamiento entre sus colegas y el cuerpo técnico, una especie de enlace que no está en el organigrama de un club, pero que siempre es necesario tener para que el mensaje del que manda cale y sea comprendido por todos.

Ricardo Andreutti
Ricardo Andreutti

Sanvicente lo asegura. Quijada, Saggiomo, Añor, Robert Hernández también: el líder del vestuario, más allá que otro portara la banda de capitán dentro del rectángulo de juego, era Andreutti. La voz de conciliación, el ejemplo en el que muchos chicos de la cantera roja se veían, el que daba los más valiosos consejos y recomendaciones tanto a los más experimentados como a los que veían sus primeros minutos en la institución. Un líder que se expandía hasta las categorías menores, siempre con una palabra sabia y oportuna para aquellos que comienzan a vivir en una frívola esfera llamada futbolista. De esos que poco existen.

No soy jugador de fútbol pero veo en él un espejo de lo que quisiera ser en mi vida. Un hombre en todo el sentido del término al que nada se le puede reprochar. Un estímulo para demostrar que el comportamiento profesional impecable también puede trasladarse a la vida personal. Un gran amigo con el que te puedes sentar a comer una buena pizza y tomar una copa de vino en El Hatillo porque sabe que si no es en exceso, puede hacerse. Un genio con el que puedes hablar con la misma pasión sobre Rafael Castellín que de The Strokes. Un capitán que desde sus redes nos evoca bien temprano en la mañana que existe una vida posible de vivir.

No quiero que su despedida del fútbol pase por debajo de la mesa. Él siempre te dirá que su sueño de jugar en la selección no se pudo cumplir, pero aprendió que había en el camino muchas cosas más que pudo disfrutar y sentir. Ojalá que su legado sea enarbolado por todos los que compartieron con él, en cualquier faceta dentro o fuera del campo.

Me quedo con todo lo que ha hecho. Me quedo con el buen mediocampista. Me quedo con el tipo equilibrado en los momentos más dulces y amargos. Me quedo con el chamo humilde que llegaba en su modesto Toyota Starlet sin necesidad de aparentar. Me quedo con el hijo que cuida de su viejo. Me quedo con el ciudadano que va a las marchas a elevar su voz por un mejor país que todos, absolutamente todos, nos merecemos. Me quedo con sus recomendaciones de lecturas, de música y hasta de negocios.

No se retiró cualquier futbolista. Se retiró Ricardo Andreutti, el paradigma de un nuevo futbolista venezolano.

No te deseo éxito porque lo tienes asegurado, Ricky. Muchas bendiciones, sí.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: