
“Me gusta recorrer el arco, ver que tenga las medidas adecuadas y rezar un Padre Nuestro. No más allá de eso. Visualizarme en el partido, lo que quiero hacer y transmitir en el campo”, soltó Rafa Romo, en el post-partido de la Vinotinto TV, en Maturín.
Colombia y Uruguay suman 21 puntos. Los cafeteros visitan a los campeones del mundo en una crisis de resultados, posterior a la final de la Copa América. La Celeste tampoco está para lanzar cohetes. Venezuela acumula 18 puntos. Para inflar el globo de la ilusión de ir al Mundial de forma directa, la Vinotinto tiene que ganar en Montevideo y que Argentina no falle en casa. Llegaría a la última doble fecha con un triple empate en la sexta casilla, la última que otorga boleto sin escalas a Estados Unidos, México y Canadá.

Los goles, como los dólares en la calle, no sobran en la Eliminatoria. 15, cinco de Salomón, en 15 encuentros. Si bien se ha marcado más que: Perú (6), Chile (9), Ecuador (13), Paraguay (13) y Bolivia (14); si se quiere conquistar suelo charrúa, la sensatez indica que debe partir de un arco en cero. Seis vallas inmaculadas en este Premundial son los que lleva el santo de Turén.
Se necesita que Romo sea la pesadilla de Giorgian De Arrascaeta, Maximiliano Araújo, Facundo Pellistri y Rodrigo Aguirre. Que sus atajadas revivan en los 800 venezolanos, que dirán presente en la Tribuna América, los recuerdos del “Centenariazo”. Que si entrecierran los ojos, luego de cada volada, pueda ver las dianas de Gabriel Urdaneta, Juan Arango y “Turbo” González. Mientras que en la Olímpica, en la Ámsterdam y la Colombes masquen insultos entre los sorbos de mate, por los goles errados. Que la nostalgia los invada por la ausencia de Forlán, Suárez y Cavani.
Si queremos seguir en carrera, estamos en manos de San Romo. Desde cualquier parte del mundo, donde haya un Vinotinto, se repetirá la cábala del guardameta y se rezará un Padre Nuestro. “venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo”.




