
Desde esta tribuna se ha dicho hasta el cansancio que Metropolitanos FC se escribe con la “M” de Morr. José María ha transformado la historia del cuadro violeta de un equipo ascensor a uno competidor, que bordó una estrella en su escudo y lo ha llevado a competiciones internacionales en cuatro años seguido (tres Sudamericanas y una Libertadores). Este año ha jugado dos finales: Torneo Apertura y Copa Venezuela. En el vigente Clausura marcha sexto con siete unidades.
En esta conversación, más que una entrevista habló de la actualidad del equipo capitalino. Analizó el rol de Nicolás “Miku” Fedor, la elección de Yolfran Caricote, la irrupción de Sneider Navarro y la apuesta por extranjeros jóvenes (Stiven Sarria y Justin Valencia). También dio su opinión sobre el estatus de la Liga FUTVE y dio su opinión sobre la popularización del esquema de tres centrales. Todo sin dejar de analizar el choque contra Carabobo del próximo jueves.
—¿Cuál es el balance de Metropolitanos en el Torneo Clausura, tras disputar las finales del Torneo Apertura y Copa Venezuela? Aparte con la salida de Jhon Chancellor y la llegada de “Miku”.
—Como club hemos buscado ser regulares. Siempre en los inicios de los torneos nos cuesta, este no fue la excepción porque en el primer partido perdimos contra Monagas y luego empatamos contra UCV. Empezamos de menos a más con nuestra forma de trabajar, nuestra huella en el club desde 2019. La readaptación física de los fichajes, por lo que hay que darles varios partidos y tiempo. Si analizas el once tuvimos que traer a (Yolfran) Caricote por la ausencia de John (Chancellor) y “Miku” por Charlis (Ortiz), después es el mismo once, casi de memoria.
Se incluye a (Sneider) Navarro por el buen nivel que ha mostrado en la Copa Venezuela. Lastimosamente perdimos a John (Marchán) en una operación de apendicitis de emergencia. Luego Paraco venía trabajando en su readaptación desde que llegó y consiguió en la Copa Venezuela su mejor versión. Somos un club que, con nuestro presupuesto, los chamos y los de experiencia que llegan debemos hacer mil cosas para sacarle jugo y competir. Vamos cambiando la idea de juego y readaptándonos a las diferentes circunstancias. La mayor fortaleza es el tiempo de trabajo que tenemos dentro del club.
—¿Qué vio en Caricote como sustituto de Chancellor, sin ánimos de compararlos? ¿Qué características le llamaron la atención de él para escogerlo como su líbero y no otra opción del mercado?
—Hay cosas que no puedes plantear. Estaba (Christian) Camarillo y tuvo ruptura del cruzado en octavos de final contra Inter, en Copa Venezuela. Robert Garcés también con la misma situación. Pero si hablamos de la posición estaba Camarillo y Pabón antes que Caricote. Incluso Leonardo Pérez y también tuvo una distensión de la rodilla. Con las ausencias y un Pabón que lo vemos más de stopper que de líbero, por el tema de saber cuándo le tocaba romper o anticipar. Lo hemos llevado de menos a más. Venía de una lesión en un aductor. Comparar a John con Caricote sería de mal gusto para ambos. Creo que tenemos un jugador que ha entendido a dónde ha llegado y lo mejor es que me ha transmitido muchas ganas, hambre de sostenerse en un equipo que compita.
Hablamos de un jugador rápido y potente, que se ha visto jugando de lateral derecho. Te da ese equilibro entre (Jean) Fuentes y Kevin (De la Hoz), que son jugadores más de duelos. Caricote también tiene duelos, pero sabe referenciar al “9” rival, buscamos que nuestro líbero sea potente y fuerte, para competir con el centro delantero.
—Nunca ha ocultado su intención de dirigir en el extranjero como próximo paso a seguir. ¿Cuánto lo ayuda como entrenador, para enriquecerse, poder entrenar a Chancellor y ahora a “Miku”?

—En lo personal me hacen crecer. Son pruebas para nosotros como cuerpo técnico. Te hacen mejorar tu forma de expresarte, de preparar los partidos, de convencerlos a la idea. He tenido la suerte de llevarme bien con todos los grandes. Les pregunto cómo les gustaría jugar y me readapto a ellos, porque es la mejor forma de estar cerca de ellos y que se hagan importantes dentro del sistema. Hoy “Miku” no está dando los goles que queremos, pero sí ese liderazgo que necesitamos, con la salida de Charlis y Chancellor. Lo importante es que exprese su fútbol y nosotros readaptarlo a nuestro sistema del 5-3-2 o 3-5-2, como lo quieras llamar.
Que se inserte en el mejor lugar de la cancha. Hago el paralelismo con el baloncesto, donde los jugadores se sienten cómodos en ciertos puntos del sitio de juego. No por esto va a convivir nada más allí, pero hay que llevarlo a donde tenga mejores sensaciones. Los últimos partidos hemos visto al “Miku” que nos ayude. Le digo que no es un superhéroe, pero es un futbolista muy diferente en la liga. Para mí, que pienso en dirigir afuera, me hace probarme para ver si estoy capacitado para ese gran sueño.
—Charlis Ortiz era un extremo que se transforma en “9” y es un delantero más rematador. “Miku” por formación española y característica es más de asociarse. ¿Qué tanto le cambia el planteamiento esas diferencias en las características de los delanteros?
— “Miku” es un tipo más de descender y asociarse, también te pisa área, pero de atrás hacia adelante. Charlis es más de diagonales. “Miku” las tiene, pero no con ese ritmo potente de Charlis que jugaba de extremo. Hoy “Miku” lo puedes hacer jugar de “10” o de doble punta, con Paraco o Marcos Bustillo. Depende del partido, las situaciones o estrategias. De momento lo vamos a tener de nueve, “9”. Su naturaleza es tener contacto con la pelota, mientras le descienda va a haber cambio de posiciones, que el produzca con sus movimientos y lo compañeros irán entendiendo.
Es un jugador con muchos conceptos tácticos bien interiorizados y es muy práctico explicarle lo que necesita el grupo, y lo que él tiene que hacer dentro del grupo. Para mí es el jugador que le encanta jugar al piso y con buen funcionamiento. Encontró equipo así, donde venimos perfeccionando muchas cosas y con su llegada nos ha ayudado. Todo delantero vive emocionalmente del gol, no ha marcado en Liga sí en la Copa. Se está readaptando y se exige al máximo para ayudarnos y convertir su primer gol en la Liga.
—Da la impresión que Navarro no tocó la puerta, sino que la derribó con su trabajo en la Copa Venezuela. ¿Cómo ha sido su proceso en Metropolitanos?
—Sneider Navarro llegó de Socopó. Es un chamo que tiene tres años dentro del club. Empezó con las uñas, no tenemos casa club. Ellos se costeaban su comida y hospedaje, el club lo ayudaba por momentos. Venía trabajando selectivo durante esos tres años con primera. Un futbolista de muchas ganas y hambre. No es que no tenga el talento, pero es más voluntad y ambición. Lo fuimos formando. Fue campeón sub-19 el año pasado y desde ahí le hicimos contratos al más del 80 por cierto de esa categoría. Hay unos que se desarrollan y otros que tienen jugadores más pesados por delante, como delanteros. Él fue ocupando espacios. Lo mejor es su constancia, su carácter competitivo, a la calladita. Muy disciplinado y decente.
Eso lo valoro mucho más que tener mucho talento, que tenga hambre, disciplina y humildad. No humildad de vestirse mal, sino de aceptar errores y llevar su carrera. Sneider ha encajado en un grupo donde los jugadores grandes ya lo aprecian como si tuviera 10 años con ellos, porque escucha, entiende y en la corrección tiene buena actitud. Si se sigue desarrollando y se la cree, puede ser diferente en la liga para el exterior. Queda en él. Va en muy buen camino. Conversamos muy cerca de él, que ahora que llegan las redes sociales, entrevistas, gol, asistencia y once ideal, para ayudarlo a controlarlo. También tenemos un coach para estos casos.
Sin casa club, pero la institución ha invertido a su manera. Tenemos un grupo 2006 con más de dos años de trabajo full, igual los 2005. Si Dios me da la oportunidad de continuar, verán el próximo año más chamos. Con una base para competir con muchos jóvenes. Hoy ven a Angelo Rivas que es 2008 y lo llevamos con un proceso de convocatorias. Mi forma de pensar es que lo equipo puedan convivir con jugadores jóvenes en la plantilla de primera y que sean un activo del club para hacerlo autosustentable con la venta de jugadores. Tenemos una buena cantera y se puede observar en los talentos que salen. Cada vez más el jugador quiere llegar a Metropolitanos a competir y a mí no me da miedo hacer debutar un juvenil.
—Se ve en el mercado de fichajes de los extranjeros con la llegada de Justin Valencia y Stiven Sarria. Recuerda al perfil de Federico Bareiro. Jóvenes que buscan proyectarse en Metropolitanos en vez de veteranos consagrados…
—Sí, apostamos a extranjeros jóvenes, para ver si con su pasaporte se hace más fácil venderlos. Valencia es 2004 y Sarria es 2002, la idea es potenciarlos y llevarlos de menos a más. Los llevamos de a ratos. No tenemos presupuesto para un extranjero que te haga ganar en seis meses. En este club todo es un proceso. Al dueño le digo que los extranjeros tienen que ser jugadores jóvenes y con hambre, que al club le quede, como mínimo, el 80 por ciento de la venta. Se intentó con Bareiro. No se pudo. Pero cada vez iremos mejorando para que algún día se dé.
—¿Qué le otorgan en lo futbolístico tanto Valencia como Sarria?
—Valencia es un “9”, que se mueve muy bien en el frente de ataque. Tiene buen juego aéreo, no está en su mejor capacidad porque venía sin ritmo y es un proceso largo, no hay apuro de exponerlo en un momento que no esté tan fuerte. Sarria es más un jugador de banda, potente y viene de estar en primera con pocos minutos. Vamos para la jornada cinco y apuntamos a estar en cuadrangulares. Mínimo planteamos los 20 partidos, 13 de fase regular, seis de la segunda fase y la final. Nuestro sueño es jugar cuatro finales y para eso hay que ganar la tercera. Algunos jugadores estarán para hoy y otros para cuadrangular, y así. Es lo que he hecho dentro del club es para que puedan luchar un puesto en cualquier jornada y tener un cuerpo de jugadores muy homogéneo.
—Entendemos que el módulo táctico depende de los jugadores y del entrenador. Que al final el jugador se mueve y no es estático. En el pasado mencionó su intención de usar línea de tres para añadir un nuevo matiz, por ser un esquema que funcionó en el extranjero y aquí con Táchira. Pero hoy es un día es un sistema que se ha “viralizado” en el torneo local, por decirle de alguna forma. ¿Por qué cree que ha pasado y a qué se está jugando en la Liga FUTVE?
—Desde mi punto de vista es como las modas, se está volviendo a reimplantar porque es un sistema viejo. Veo que hay muy buenos centrales y lo ves en la selección también. Antes se jugaba mucho 4-4-2, 4-2-3-1, 4-1-4-1 o 4-3-3, pero siempre se terminaba con un 5-4-1, porque cuando ibas ganando metías un central, armabas cinco atrás y te defendías mejor. Para mí somos los mejores en Sudamérica replegando equipos y pegar las líneas. Veo otros torneos, son equipos amplios, no son cortos y no repliegan tan seguido extremos y delanteros. Hacemos equipos muy cortos con poco espacio en dos líneas de cuatro. Hoy Carabobo no es el de Tolisano de toque y vistoso, este te espera y te hace daño en transición. Con Harrison Contreras en medio de dos línea de cuatro, que no pasan de los 15 metros, muy angosto y su defienda repliega.
Es más fácil salir de defensa hacia adelante que construir. La construcción te lleva a equivocarte en zonas muy puntuales, te hace perder confianza. Nuestra liga es mucho de buscar el error del rival y no de construir. Tengo muchas ideas para cambiar donde estoy trabajando. En 2021 jugué con línea de cinco. Facundo Moreira empezaba de “5” hacíamos 4-4-2, luego bajaba él y un mediapunta y construíamos otro sistema. Al que le dio resultado porque quedó campeón invicto e hizo saber que la línea de tres funcionaba fue Eduardo Saragó.
Hoy la usa Metropolitanos y La Guaira fija, porque Táchira cambio. Luego son intermitentes. Monagas la usa desde que lo eliminamos en Copa Venezuela, porque tiene buenos centrales. Cuando tienes cuatro centrales buenos, tienes que hacerla. A lo mejor yo la he hecho sin los centrales, pero porque todos los años quiero hacer cosas diferentes, los jugadores tengan cosas diferentes que aprender y no un sistema que se vuelva tedioso. Me he caracterizado por hacer cosas diferentes cada semestre. He ido evolucionando junto con Rohen (Santiago, analista de video) que ve muchos más videos que yo. Buscamos hacer cosas más cercanas al nivel internacional.
Lo que debemos es mejor la intensidad de los partidos. Esos detalles a nivel internacional te pasan factura y me incluyo, porque agarre un punto en dos años. Tú ves que al minuto 60 (Lucas) Bruera se lanza siempre por partido. Le digo a los árbitros que tengamos más ritmo de juego y que nos lancemos menos. Podemos asegurar una plaza por la copa, pero no estamos compitiendo. Capaz se complicado pasar a octavos con una nómina tan baja, pero sí competir por cuatro puntos como hicimos en 2021 y 2022. El mensaje es no entrenar para ganar hoy, sino a futuro. Y no estoy hablando mal de Carabobo ni de nadie.
Esta jornada será buena con un Metropolitanos-Carabobo y un Táchira-Caracas espero que sea de mucha intensidad. Que los árbitros nos dejen jugar y la Liga puso a dos colegiados capacitados para ambos encuentros, aparte con VAR. La estructura está para un buen espectáculo. Pero debemos mejorar lo que digo, porque es nuestro caso se lanza Villete. Se hace por partido o lo manda a hacer uno, no voy a mentir. Pero debemos mejorar esa intensidad de juego efectivo.
—¿Cómo se prepara ese duelo ante Carabobo, en un año donde se han visto mucho las caras?

—Si nos ponemos a ver son cuatro juegos. Uno lo ganamos en penales, empatamos en Caracas 1-1 y nos ganaron la final 3-0. Se prepara igual, pero este tiene un sabor distinto de revancha. Por cuestiones del destino salimos con la derrota y tenemos sed de revancha, como el fútbol siempre te la pone. Tú ves si la agarras o la pierdes. Es un partido más, pero para nosotros es especial porque Carabobo va por encima de nosotros en la acumulada. Si le ganamos les empatamos. Sabemos que es el campeón del Apertura y tiene una idea bastante plasmada, incluso los que llegaron como Richard Blanco o Erickson Gallardo saben a lo que juega el equipo. Se hacen fuerte de local.
Nosotros con nuestra forma de plantear el partido, a buscar los aspectos que nos hagan ver bien en sus fortalezas y en nuestras virtudes potenciarlas. Ahí estará la clave, en un partido de mucho detalle. Como han sido los últimos partidos y la final. Si te pones a analizar si hacíamos el penal de 2-1, el encuentro era otro. Son detalles, que el que se equivoque menos o busque errar menos en su zona 1-2 estará más cerca del triunfo. Para nosotros contra Carabobo no es un clásico, pero sí buenos partidos. Ahí lo tomamos y es un rival directo, por más que es la jornada 5.
Venimos de dos triunfos de visitante y eso los hace fuerte emocionalmente al equipo emocionalmente. Hemos trabajado muy bien en la semana. Queremos sumar, ante un elenco que respetamos como campeón del Apertura y un buen equipo como Carabobo.




