
La selección femenina de fútbol campo marcha líder en la Liga de Naciones de la CONMEBOL, que da dos cupos directos al Mundial de Brasil 2027, aparte de dos al repechaje. Las pupilas de Ricardo Belli acumulan ocho puntos de 12 posibles, aparte de atesorar una diferencia de goles de +7 en la mitad de la competición. En abril vuelven a la acción con una triple fecha: Colombia (V), Argentina (L) y Bolivia (L). La eliminatoria cierra en junio, donde las guerreras descansarán en la penúltima fecha y culminarán ante Uruguay, en suelo charrúa.
Los éxitos en el fútbol campo femenino se han delimitado a las categorías formativas, pero con Ricardo Belli esto puede cambiar. El DT brasileño, que llegó con los pergaminos de alzar una Libertadores con Palmeiras, le ha dado una identidad a esta selección acorde con sus características. Protagonistas e irreverentes. El gran lunar ha sido la falta de contundencia, pero el volumen de ocasiones generadas, tanto en Cabudare como en la carretera, ha sido notable. Más que posiciones, las jugadoras tienen roles. El carácter combativo se mezcla con su buena técnica. Con convocatorias repletas de juveniles, prescindiendo de goleadoras históricas (Ysaura Viso y Oriana Altuve) y sin caer en la deynadependencia. Pisa fuerte en el presente mientras construye el mañana.

La Vinotinto tiene una oportunidad única al jugarse el Mundial en Brasil. Uno de los dos cupos directos parece tener escrito el nombre de Colombia. El buen rendimiento permite soñar con ir sin escalas a la cita amazónica. Aunque la vía del repechaje también es latente. Esa repesca tendrá dos etapas y participarán dos selecciones de la AFC, la CAF, la CONCACAF y la CONMEBOL. Una de la OFC y otra de la UEFA. La web de la FIFA indica: “La primera fase del torneo se celebrará entre noviembre y diciembre de 2026 en una sede centralizada con seis equipos clasificados según la Clasificación Mundial Femenina FIFA/Coca-Cola más reciente, antes del sorteo de la eliminatoria”.
El documento remata: “Los dos mejores equipos se clasificarán para la fase final, que se jugará en una sede centralizada en febrero de 2027. Se les unirán dos equipos de la CONCACAF, uno de la CONMEBOL y uno de la UEFA. Los seis equipos se sortearán en tres rutas, con un partido de eliminación directa para determinar los tres últimos equipos clasificados para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027. No se permitirá que equipos de la misma confederación participen en la misma ruta”. Esta es la segunda cita ecuménica con 32 naciones, luego de Australia y Nueva Zelanda 2023. La cita en Brasil iniciaría el 24 de junio y culminaría el 25 de julio de 2027.
Un proyecto vinotinto de abajo hacia arriba
Pero la clave en la elección de Ricardo Belli, a quien la FVF tardó varios meses en designar como sucesor de Pamela Conti, es que viene de la mano de un proyecto. Acompañado por estrategas criollos: Ángel Hualde y Dayana Frías. El próximo Sudamericano sub-20 será en Paraguay, entre el 4 y 28 de febrero. Venezuela comparte sector con los locales, Colombia, Chile y Uruguay. En cada grupo clasifican tres y el hexagonal otorga cuatro boletos al Mundial de Polonia. Las criollas estuvieron en la pasada cita en Colombia 2024 gracias a la bondad del formato, ya que siendo quintas pudieron ir al certamen por el aumento de cupos. Antes iban 16 naciones y desde aquel torneo asisten 24. Previamente eran dos cupos para CONMEBOL; con esa realidad, la Vinotinto fue a Papúa Nueva Guinea 2016, tras ser subcampeona del Sudamericano 2015 de Brasil.
Bajo el mando de Hualde varias jugadoras han tenido muchos módulos, aparte de tener ese rodaje con la selección adulta. El mayor estandarte es Ailing Herrera, del Caracas. También destacan nombres de ADIFFEM como Valeria Rebanales, Estefany Neiro y Melanie Chirinos. Hay buena labor de scouting y tiempo de trabajo. El sueño de iniciar el año con una tercera clasificación a un Mundial sub-20 está latente y se construyó con coherencia. Luego será el turno de Dayana Frías, para intentar reverdecer los viejos laureles de la categoría más exitosa: la sub-17.

Son tres Mundiales en esa categoría: Trinidad y Tobago (2010), Costa Rica (2014) y Jordania (2016); en los últimos dos llegó a semifinales. En aquel momento eran 16 selecciones y por CONMEBOL clasificaban tres. En Paraguay (2013) y Cabudare (2016) alzaron el cetro sudamericano. Desde el año pasado son cuatro pasajes al Mundial de Marruecos, que se disputará anualmente en esa sede los próximos cinco años, tal como sucede en el masculino con Qatar. Con muy poco tiempo de trabajo, las pupilas de Frías compitieron, pero se quedaron fuera en una situación rocambolesca: un quíntuple empate a cinco puntos en el grupo A junto a Colombia, Paraguay, Chile y Argentina. Este año puede tener su revancha en una sede aún no definida.
El 2025 dejó traumas que invitan a caminar con cautela, a tenerle la cuerda corta a las esperanzas. Sin embargo, no se puede caer en el error de Orfeo con Eurídice. No vale la pena mirar hacia atrás. Tardó en llegar, pero el fútbol femenino de selecciones tiene un proyecto con bases sólidas. Una filosofía de juego que emanó del estudio de las jugadoras y por ende ha casado bien con las futbolistas en el campo. Un trabajo integral entre categorías. El ánimo en el aficionado criollo es bajo, pero las guerreras tienen en sus manos insuflar el orgullo nacional. Un año con tres boletos a Copas del Mundo puede ser un parteaguas. Un objetivo que no suena descabellado por lo mostrado y los aumentos de cupos de los últimos años.
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