
El Deportivo Táchira cae en su debut de la Copa Libertadores de América frente al histórico River Plate de Argentina 0-2 en su feudo, ante un marco inmejorable, típico de la afición aurinegra en cada edición de Copa Libertadores reafirmando por qué es la mejor afición del fútbol en Venezuela con más de 30.000 almas que acompañaron al aurinegro en su debut internacional este 2024.
La derrota sin dudas era predecible, no se tiene que seguir en demasía el fútbol internacional para contemplar las diferencias de jerarquía tan marcadas entre un equipo y otro desde cualquier ámbito.
River, sin jugar un gran partido y siendo duramente criticado por algún sector de la presa de su país, con muy poco fue superior de principio a fin ante el Deportivo Táchira, que su única intención futbolística fue interrumpir, obstruir y destruir el fútbol del Millonario, pero en función de ataque el conjunto venezolano no tuvo nunca ideas, criterio o simplemente la valentía de hacerlo.
La derrota claro que estaba en el presupuesto por lo que sin duda representa el rival, pero nadie pensó que el Deportivo Táchira nunca intentaría siquiera soltar las amarras al verse abajo en el marcador.
El pobre accionar ofensivo del Táchira
El golero millonario Franco Armani fue un espectador más en Pueblo Nuevo ante la inoperante intención del Deportivo Táchira en intentar buscar el partido.
Indicar que River Plate jugó un gran partido para justificar la estéril intención del aurinegro en ataque, es justificar lo injustificable.

Termina haciendo mucho eco de resonancia al término del encuentro incluso convirtiéndose en un ambiente pesado post partido, cuando no se reconocen las realidades que todo el continente observó.
Para Eduardo Saragó, técnico del Deportivo Táchira, se realizó un partido correcto, cuando al final del primer tiempo el marcador no fue abultado por escándalo gracias a la baja efectividad del club argentino.
Pero en posesión y en generación River Plate le pasó por arriba al conjunto venezolano, tanto que jugadores diferenciales como Yerson Chacón y Maurice Cova siempre tuvieron más roles defensivos que realizar lo que saben hacer.
Miedo desde el planteamiento inicial
Hoy criticar algunos rendimientos individuales del Deportivo Táchira sería lo más injusto posible.
Con River puedes perder, sin duda, pero mostrando ganas de buscar el partido en condición de local, ya que de visitante en Copa para los equipos venezolanos es casi misión imposible.
La derrota no sorprende, pero sí el miedo desde el planteamiento inicial, al reventar el elemento de juego cada 30 segundos a cualquier lado, y que los jugadores se la arreglaran en ataque, cuyos roles eran netamente defensivos tanto que el arco contrario quedaba a cuarenta metros, sin opción alguna de generar real peligro. No hilvanando así en 93 minutos del cotejo tres pases consecutivos de mitad de cancha hacia adelante.
Debut más que aceptable el del refuerzo colombiano Andrés Murillo, que, sin conocer el nombre de sus compañeros, estuvo correcto en el duelo quizás más difícil de su carrera como profesional.
Es importante volver a destacar el marco, la asistencia y el respaldo consecuente de una afición que siempre marca la pauta en Venezuela. Como se vive el fútbol en el estado Táchira no se vive en ninguna otra región del país.




