La Vinotinto terminó la primera doble jornada de eliminatorias rumbo al Mundial 2026 con un total de tres puntos de seis posibles. Durante estos dos enfrentamientos, el equipo ha demostrado su capacidad de adaptación al presentar dos enfoques tácticos diferentes, dependiendo de las circunstancias planteadas por los rivales. Ante Colombia en Barranquilla (4-3-3), adoptaron una postura más reactiva, mientras que frente a Paraguay en Maturín (4-4-2), optaron por una aproximación más proactiva, conscientes de la necesidad de imponer su estilo para obtener la victoria.
No obstante, a pesar de las diferencias tácticas en papel, La Vinotinto terminó atacando de manera bastante similar en ambos encuentros: buscando un juego rápido hacia las bandas, con el objetivo de crear superioridad tanto en términos individuales como numéricos, mediante la relación entre los extremos y laterales, con la finalidad de generar oportunidades desde centros laterales. Si bien este enfoque no es necesariamente negativo por sí mismo, pone de manifiesto uno de los desafíos más importantes que enfrenta la selección nacional en la actualidad: la falta de creatividad en el mediocampo.
El gran problema de la Vinotinto en la primeras jornadas de eliminatorias
El “Bocha” Batista dispone de una amplia variedad de perfiles para armar diferentes combinaciones en el mediocampo, ya sea con un pivote y dos interiores o dos volantes centrales formando un doble mediocentro. Sin embargo, el principal obstáculo radica en la ausencia de jugadores con habilidades creativas que puedan aportar un elemento más asociativo. Se requiere a un jugador capaz de liderar al equipo con su visión de juego, capacidad para desequilibrar entre líneas y cambiar el ritmo del partido mediante regates. Alguien que pueda proporcionar pausa en momentos frenéticos y dominar en espacios reducidos.
En el fútbol, es esencial crear oportunidades desde el carril central para aprovechar las ventajas en las bandas, especialmente cuando el rival cierra los espacios y defiende con superioridad numérica. Sin un contexto ideal para los extremos, se depende en gran medida de lo que puedan generar de manera individual o de las conexiones con los laterales para finalizar las jugadas de manera eficiente. Este aspecto también afecta a otras posiciones en el campo contrario, como la participación de Salomón Rondón, Josef Martínez u otros delanteros, que se ven limitados a ganar en el juego aéreo o explotar espacios, como lo hizo Sergio Córdova en el segundo tiempo en Maturín.
Ausencia de un perfil creativo en el mediocampo
A pesar de contar con jugadores como Yangel Herrera, El Brujo Martínez, Christian Cásseres Jr y Tomás Rincón, quienes son valiosos en el sistema de Batista, su principal fortaleza radica en la versatilidad más que en la creatividad. La solución a este desafío debe buscarse en un enfoque colectivo, con movimientos tácticos, variantes y sociedades. No obstante, la carencia de un perfil creativo en el mediocampo acentúa considerablemente este problema. La Vinotinto necesita evolucionar a través de la incorporación de un futbolista que sea capaz de transformar por completo el juego, influyendo de manera positiva en el equipo.
El objetivo de Bocha Batista en los próximos partidos de las Eliminatorias es mejorar el juego interior de La Vinotinto, y una de las claves fundamentales para lograrlo será encontrar a ese jugador que, gracias a sus cualidades individuales, pueda aportar un valor significativo al equipo.

