La selección nacional de Venezuela, dirigida por Fernando “Bocha” Batista, debutó el pasado sábado 22 de junio ante el combinado de Ecuador en el marco de la Copa América 2024 que se disputa en los Estados Unidos.
En la previa, sin duda, era un partido para tener mucha mesura y más teniendo como hándicap el último duelo de ambos hace pocos meses, el 11 de noviembre de 2023, donde ambos equipos empataban a cero por las Eliminatorias premundialistas en un duelo que fue excesivamente conservador por ambas oncenas.
La gran interrogante más allá de los nombres era: ¿Cuánto le pudiese pesar a la Vinotinto afrontar su primer duelo sin jugar partidos amistosos las semanas previas como si lo hicieran la mayoría de selecciones que disputarán el certamen? ¿Cómo sería su ritmo de juego?
El seleccionador argentino al mando del timón vinotinto, siendo fiel a su esquema plasmaba un 4-3-3, sistema que fue variando drásticamente en el desarrollo del mismo, por las realidades que fue arrojando el encuentro, donde ésta sería la clave fundamental de la remontada histórica del combinado nacional.
Es incuestionable que la expulsión de Enner Valencia al minuto 22 de la parte inicial, terminaría siendo el punto de inflexión absoluto en dicho cotejo.
Una expulsión correcta tras uso desmedido de la fuerza al ir en plancha prácticamente a la altura del pecho del jugador venezolano José Andrés Martínez, luego de un rebote del guardameta Rafa Romo.
Hasta entonces Venezuela hacía un duelo rocoso y friccionado hasta al punto de llegar a contabilizarle una falta por minuto jugado en los primeros 6 de la primera parte, costándole, sin duda, tener claridad en el desarrollo del mismo.
Pero tras la expulsión, incluso teniendo un elemento de juego más en cancha, la Vinotinto seguía con la imprecisión una y otra vez, cayendo en errores no forzados, hasta propiciar una falta de costado que terminó siendo desde la táctica fija el primer tanto para Ecuador por intermedio de Jeremy Sarmiento.
Venezuela empezaba con los mismos elementos en cancha a cambiar el sistema aprovechando la superioridad numérica y ante la obligatoriedad de verse abajo en el marcador a un 4-2-3-1, Cásseres quien había iniciado como un volante interno ahora aparecía como un extremo por la derecha; el doble 5 era claro, Yangel, Martínez y arriba en ataque gravitan con más libertad de movimientos Darwin Machís y Yeferson Soteldo, para nutrir de sociedades al punta José Salomón Rondón.
Finalizaban los primeros 45 minutos con victoria parcial para Ecuador por la mínima diferencia.
El momento clave para Venezuela
Pero vendría el momento clave de la tarde noche en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California: las variantes de Fernando Batista, el seleccionador nacional, que arriesgó con convicción dando un golpe táctico sobre la mesa al incluir al cotejo a dos elementos que serían la solución para la remontada histórica de la selección venezolana como lo fueron Jhonder Cádiz por Darwin Machís, de discretísimo encuentro, y la variante de Eduard Alexander Bello por Cásseres Jr.
Siendo Venezuela sumamente ofensiva, jugando con un doble 9, Salomón Rondón y Jhonder Cádiz, un Soteldo por total libertad de movimientos y Eduard Bello para llegar como un media punta y acompañar siempre a las segundas jugadas, tal como llegaría el segundo tanto de la selección venezolana.
Una victoria que tiene un nombre propio Fernando Batista, más allá de cualquier lectura, subrayar y ponderar cómo apostó y arriesgó con convicción clara de buscar someter al rival y las maneras de como buscarlo, Venezuela fue mejorando cada minuto del complemento ante la tranquilidad que le propiciaba su guardameta Rafa Romo, en una tarde brillante para el golero vinotinto.
Venezuela vuelve a demostrar que su buen momento en las eliminatorias no es una casualidad del destino, es consecuencia de un buen trabajo de Fernando Batista; queda mucho camino por recorrer, donde la exigencia siempre debe acompañar, pero el fútbol se evalúa en juego y se mide en goles y hasta el momento Venezuela sigue ilusionando a toda una nación que se puede seguir compitiendo.

